Un sábado cualquiera a la hora del vermut

Un sábado cualquiera a la hora del vermut

El teatro puede ser como un iceberg, la parte que se ve, de la que se habla es cada vez más pequeña. En cambio, sumergida queda la base, multitud de proyectos teatrales de distinto tamaño y presupuesto invisibles para los grandes medios de comunicación. Pero estos son la base que hace reflotar el gran teatro, los que dan longevidad al arte. Lo bueno de todo eso está en la constante renovación, cada día nacen nuevas propuestas surgidas de colaboraciones entre los actores, los creadores. Es un gran tejido que se va hilando y reforzando con el único pretexto de dar libertad a la creatividad de cada uno. Ese iceberg, esa tela que un sábado cualquiera se puede mostrar más fuerte que nunca.

En la Pequod, pequeña y encantadora librería del barrio de Gracia, hacen muchas actividades abiertas al público, a los lectores más ávidos, y también a aquellos consumidores de las experiencias teatrales más recónditas. Así algunos sábados a la hora del vermut (13h), El semicercle, un grupo de amigos del teatro presentan sus Aperitius Dramàtics. Ellos son Alba Aluja, Elena Serra, Óscar Llobet y Sílvia Cortés. El concepto es sencillo, abrir el teatro a nuevos espacios mediante unas lecturas dramatizadas de pequeñas piezas teatrales escritas normalmente por Elena Serra y Sílvia Cortés mientras el público puede degustar un vaso de vermut.

Sentada en una silla, con su sonrisa( y que bonita) eterna, Alba Aluja, descalza, cuenta sin dramatismo una historia de amor imposible, de profundo sentimiento. En primera persona, el monólogo Deu segons de Elena Serra trata de una mujer que cuenta como echa de menos una persona que hace justo un año desapareció de su vida: su sobrino. Pero no hay en la interpretación de la luminosa actriz ningún atisbo de  tristeza. Celebremos la vida pues y aún más con el texto vitalista de Sílvia Cortés, Tot ballant a l’horitzó. La actriz amplia la sonrisa y  educa al público con una apología de la saudade, algo así como la melancolía o un estadio que se nutre tanto de la tristeza como de la alegría. Se trata de un ensayo sobre las ganas de vivir y luchar que vino reforzado además con la aportación de la voz de Clara Cortés, el ukelele de Laura Mijón y las preguntas de Julieta Morocco. Y el contagio animoso se dio cantando todos que la vida es bonita, es bonita, es bonita en portugués por la gracia de Maria Bethania.

Estas propuestas pequeñas, que algunos no ven, son ricas en todo el proceso. Y luego en el corrillo uno descubre las asociaciones. Amigo del semicercle, Juanma Falcón, es un joven actor y empresario teatral que está logrando posicionar su empresa Somos ACME, una empresa de street marketing y eventos. Un tipo en perpetuo movimiento del cual las últimas noticias que tuve eran que participaba en Animals de companyía, una obra de teatro con dramaturgia de Estel Solé y dirección de Marilia Samper. Al final Juanma no pudo participar en el proyecto, pero insiste en que esta obra es de obligado visionado. «Será todo un fenómeno, ya lo verás. Cómo el de Sé de un lugar(de Iván Morales)», dice. Estos animales es otro de estos pequeños proyectos (se representa en un piso, como la obra de Morales) que dan fuerza al teatro contemporáneo. Igual que lo hace Elena Serra quien ha escrito una pieza de microteatro para la sala especializada en este nuevo formato, Minitea3. Se trata de El despertador, una especial historia de amor que también dirige. La autora (con un Premi Gaudí a las espaldas por el guión del corto Ahora no puedo) es una más que aprovecha este nuevo contenedor dramatúrgico para darse a conocer, para ser un poco más visible en la nutrida escena catalana. A su lado, Sílvia Cortés le va a la zaga. Fue una de las vencedoras en el concurso del Tres de Nou que organizaba la sala Àtic 22. Esta pequeña sala es un espacio que des de hace algún tiempo funciona como la hermana pequeña de la Sala Tantarantana, donde se exhiben nuevas propuestas de creación. En setiembre lanzaron el concurso Tres de Nou en el que tres autores diferentes participaban en tres miércoles con un texto que era votado por crítica y público. Cortés ganó uno de ellos y será programado en la propia sala dentro de unos meses. Más muestras de que lo pequeño se puede hacer grande.

La iniciativa de El semicercle despertó la curiosidad de amigos y allegados. Entre ellos el de Aleix Fauró, dramaturgo y director de La Virguería, compañía de teatro que des de hace unos años sorprende con unos textos de gran calado emocional y unas propuestas escénicas arriesgadas dándoles un sello auténtico que pocas compañías saben mantener con tanta coherencia. Ellos ya llevan su medio recorrido hecho, y aunque no estén en la punta del iceberg, si que se han ganado el reconocimiento de los medios. Son el ejemplo para inspirarse. Ahora están en fase de producción de distintos proyectos. Uno llegará en primavera en la Sala Beckett i pinta de maravilla.

Y entre risas, comentarios cómplices, y vasitos de vermut, las fibras del tejido se refuerzan, se complementan. Este sábado cualquiera el teatro sumergido se muestra orgulloso y le dice a su público reducido que todo fluye, que el horizonte puede estar más cerca y que mientras tanto la vida (y el teatro) es bonita. E bonita, e bonita.

 

Tres monòlegs a l’Alba de El Semicercle.

Dramaturgia de Elena Serra y Sílvia Cortés.

Monólogos dramáticos vitalistas.

Los sábados a las 13 h. en la Librería Pequod.

 

 

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