tractat de blanques, amb Carme Pla

Tractat de blanques – Crítica

¿Hasta dónde llegarías para eliminar la diferencia?

Formar parte de un grupo a cualquier precio. Encajar, aunque para ello tengas que borrar tu esencia. Aceptar las normas. Oír, ver y callar. Resignarte a un puesto humilde. Mantenerte quieta e invisible para que nadie sospeche que eres diferente. Hacer desaparecer tu pasado, tu historia, tu vida. Eliminarte.

Eso es lo que hace la protagonista de Tractat de blanques, un monólogo complejo que escribió en 2001 el dramaturgo Enric Nolla. Se trata de una mujer negra que se aclara el color de pelo y de piel para encajar en un mundo de blancos. Una mujer que vive para pasar desapercibida, que pasa las noches en la oficina gris en la que trabaja, pendiente únicamente de que la impresora siga funcionando, reproduciendo imágenes que no toleran la diferencia. Y luchando contra sí misma, contra sus recuerdos, contra su nostalgia, contra su cultura.

A escena una Carme Pla mayúscula, que se sale absolutamente del registro más cómico al que nos tiene acostumbrados. Aquí se enfrenta a un drama difícil e intenso, emprendiendo en cada función un viaje demoledor. Se pone en la piel, con toda la dificultad que eso supone, de un personaje que a la vez son dos: El pasado y el presente, la negra y la blanca, la extranjera y la infiltrada. A la vez, nos narra recuerdos muy duros, desdoblándose ella misma en el resto de personajes que intervienen y transportándonos a un horror que sin embargo nos resulta terriblemente realista.

Marc Molina dirige una puesta en escena sencilla pero efectiva. La impresora queda fuera del escenario y tan solo el sonido nos informa de su funcionamiento. La escenografía de Neus Guix está formada por una mesa de oficina y un andamio metálico, con sorpresa final. Los sonidos, la música y la iluminación de Daniel Gener hacen el resto, transportándonos por la historia y por las emociones de la protagonista.

Una obra que nos refleja el racismo y la intolerancia de nuestras calles. Porque mientras vemos hasta dónde puede llegar el personaje para ser aceptado, nos preguntamos hasta dónde llegará nuestra ofensiva para eliminar la diferencia. Y quizás entonces nos planteemos superar el miedo a lo desconocido y empezar a disfrutarlo y celebrarlo.

Tractat de blanques de Enric Nolla
Dirigido por Marc Molina
Interpretado por Carme Pla
Hasta el 27 de julio en el Almeria Teatre

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *