Reseña de "Ana contra la muerte" de Gabriel Calderón - Masteatro

Reseña de «Ana contra la muerte» de Gabriel Calderón

La tragedia no ha muerto por Carlos Herrera Carmona

Si Ana –nuestra protagonista- se va a abrir en canal para esperar a la Muerte a porta gayola, su creador y dador de vida, Gabriel Calderón, se mostrará de igual guisa ante Steiner con este lema por bandera: la tragedia no ha muerto.

Sentado yo en primera fila, a dos metros escasos de las candilejas, frente a una suerte de guiñol o tribuna con tintes inquisitoriales, no cabe actitud impasible ante esta obra donde el descarnamiento abraza a cada verbo emitido y a cada acción coronada por el mayor dolor y traspaso de otra mater dolorosa. El conflicto nos embiste ya desde su primer cuadro: el hijo de Ana se muere irremediablemente, como el pasar del Tiempo. Podría parecer a primera vista el típico caldo de cultivo para concebir cualquier melodrama que se precie: la madre amantísima que hará cuanto esté en su mano –madre coraje forever- para conseguir un hálito de vida extra, milagroso, durante la incurable enfermedad de su hijo. No obstante, el recorrido que inicia Ana se sitúa por encima de lo expuesto anteriormente. Estamos ante un retorcimiento de este tipo de calvarios. Además del trazado principal, la denuncia social va aflorando sin cortapisas a cada paso que Ana da cuando, por ejemplo, cruza la frontera una vez más como mula para ser detenida y volver al agujero negro en el que ya estuvo. Los zurriagazos de Calderón a los estamentos no aminora su marcha ya que el autor parece recoger el guante sartriano a la hora de retomar el concepto de náusea –“asco“ es lo que Ana eructa casi desde su diafragma/entraña- que se ha instalado entre nosotros en forma de egoísmo, de corrupción, de pérdida rotunda del paraíso y que ahora estamos siendo conscientes. Es la llamada de atención de los artistas desde las tablas que volverá una vez más a caer en saco roto, así que no nos deslumbremos por esta joyita escénica –que también- sino que lleguemos sin temor al mensaje de lo que nos re-presentan; sientan sin perder de vista lo que antes detallo, la sensación tremenda de cómo estalla la escotilla en este submarino y todo el mar de la tragedia entra en uno y lo inunda por dentro. Las palabras se escupen; y las lágrimas también se escupen. Las tres parcas sobre el cadalso invocan a la muerte de tanto rechazarla. Calderón reclama desde la charca de barro para elevarnos hasta los cielos por la vía de la desesperación. Es el triunfo de la muerte a la que hemos de convertir en aliada, a pesar de que Ana llame a las puertas del mundo –inframundo- y el mundo le espete NO.

En cuanto a la interpretación de la tríada calderoniana, excelsa. En esta ocasión, la voz de cada intérprete vuelve a colocarnos ante el espejo y no sucumbir ante el narcisismo. Hemos de reaccionar –como Ana- ante la oscuridad presente. Aparecer al principio de la obra ellas tres desde el más allá de la caja escénica como tres jinetes del apocalipsis, ya en trance, nos inquieta, amén de la altísima capacidad para transformar sus cuerpos, sus voces, gestos y almas en cada uno de los personajes que aparecen en este carrusel maldito.

Tal vez haya sido un poco osado por mi parte enfrentar los apellidos de Calderón y Steiner ante el concepto de tragedia viva-tragedia muerta. Tal vez me he dejado llevar por emociones íntimas ante este hecho escénico al ser yo también en su día espectador en primera fila de otra mater dolorosa –la mía; y que como autor también he glorificado a la muerte desde la charca; tal vez por todo ello sentí la catarsis en el Abadía y por todo ello también puedo decir que con Gabriel Calderón la tragedia sigue viva.

Carlos Herrera Carmona es autor, director y crítico de teatro. Trabaja además como profesor para la Comunidad de Madrid. Su última obra publicada junto con Pilar Manzanares, «En la tierra desnuda: muerte y resurrección de Antonio Machado» (Edit. Dalya). @carlosherrerateatro www.carlosherreracarmona.com

“Ana contra la muerte“: Autoría y dirección: Gabriel Calderón. Elenco: Gabriela Iribarren, Marisa Bentancur y María Mendive. Realización de escenografía e iluminación: Lucía Tayler, Matías Vizcaíno y Miguel Robaina Mandl. Vestuario: Virginia Sosa Fotografía: Mauricio Rodríguez. Gira realizada gracias al apoyo del Ministerio de Educación y Cultura, Dirección Nacional de Cultura a través del Instituto Nacional de Artes Escénicas de Uruguay Gira producida por Marea Productora Cultural.

Teatro de la Abadía, 25 de noviembre de 2022. Festival de Otoño de Madrid.

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