"El niño judío" la obra ideal para iniciarse en la zarzuela - Masteatro

«El niño judío» la obra ideal para iniciarse en la zarzuela

A quien no haya ido nunca al teatro a ver una zarzuela y tenga curiosidad por saber qué es eso del género chico tiene la ocasión perfecta con «El niño judío», una «astracanada» con aires de opereta, disparatada, ingeniosa y cosmopolita con números musicales «geniales» y acción «trepidante».

«El niño judío», que se representa en el teatro de la Zarzuela hasta el 5 de febrero con «casi todo el papel vendido», es una composición de Pablo de Luna con libreto de Enrique García Álvarez y Antonio Paso que se estrenó en el Teatro Apolo de Madrid hace 92 años y que se ha repuesto en numerosas ocasiones.

De hecho, la versión que programa la Zarzuela de esta famosa zarzuela, la de la canción «De España Vengo», es la segunda reposición del montaje estrenado en 2001, con dirección de escena de Jesús Castejón, que hace también los papeles de Barchilón y de Jamar-Jalea, los dos «padres» del «niño» Samuel.

«La verdad es que esta es una producción de ‘los Castejón’ porque mi hermano Rafa hace el papel de Samuel y yo sustituyo a mi padre, Rafael, que en 2001 y en 2003 hizo el papel de Jamar-Jalea, porque hemos pensado que era buena idea que yo hiciera a los dos supuestos padres», detalla el director.

Es también «casi el mismo reparto» que en 2003 aunque Beatriz Lanza, que hace el papel de Concha, sustituye a Carmen González.

Es una obra muy divertida y atractiva porque los libretistas, recuerda, eran «los padres» del «astracán», piezas que no eran graciosas por las situaciones que proponían sino por los juegos verbales de humor disparatado que dominaban.

Castejón ha quitado chistes de la época, demasiado localistas y puntuales, y los ha sustituido por otros que hacen referencia a hechos actuales pero dentro del «teatro de estilo».

En el reparto cuenta con la israelí Ornili Azulay, una bailarina y actriz que Castejón conoció a través de Plácido Domingo, «con muchas ganas de trabajar en España», que se ha convertido en esta producción en «un ama del sadomaso».

El director y actor cree que esta pieza es una zarzuela «para pasárselo muy bien» y disfrutar con cada peripecia viajera del «niño judío» en busca de su padre, de la cuesta de Moyano a Israel, con escala en la India, y fin de trayecto en España.

Castejón lamenta que a la zarzuela no vaya «tanta gente joven como debería» porque este género, argumenta, es excepcionalmente bueno musicalmente, aunque los textos, «que son las anécdotas para las partituras», podrían «revisarse».

La música de «El niño judío», afirma, tiene «mucha inclinación a la opereta», es muy especial y pertenece a una trilogía orientalista titulada «El asombro de Damasco», de la que quieren montar en el futuro «Benamor», con 19 números musicales.

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