Miguel Rellán en Novecento
Miguel Rellán

«Novecento» y un actor generoso.

La llaman la Sala Pequeña del Teatro Español. Pero en esa sala había un océano; en el océano, un transatlántico de tres plantas; tres plantas, con 2000 personas y una sala de baile; en la sala de baile, hay un piano; y ese piano lo toca Dany Boodman TD Lemon Novecento.

Todo eso sale de Miguel Rellán. Novecento es un monólogo escrito por Alessandro Baricco que se ha publicado como novela. Se ha adaptado varias veces al teatro y también al cine. Es la historia de un hombre demasiado pequeño para el mundo y enorme en el suyo propio. El devenir de su relato, trágico y delicado provoca un impacto emocional inevitable. Una herramienta perfecta para reavivar el tópico «Carpe Diem», que no por tópico carece de profunda atención y reflexión.

El éxito de este montaje tiene nombre propio: Miguel Rellán. Sólo un actor, acompañado por un discreto juego de luz y un espacio vacío. Una decisión arriesgada del director, Raúl Fuertes, que resulta objeto de reflexión. Estamos acostumbrados a montajes llenos de protagonismos de sus directores y alardes técnicos que no aportan gran cosa. La apuesta de Raúl Fuertes  es por la historia.Quizá sea buen momento, para volver al relato como principal vehículo de conexión entre la idea y el público. Polémicas aparte, la versión del texto es ágil y juega a favor del actor.

Miguel Rellán interpreta a Max Conn, el mejor amigo de Novecento y a todo el imaginario de ese barco. Durante hora y media, a golpe de buen hacer, nos traslada a ese barco. Nos embarca en ese cuento sin soltarnos en ningún momento. Y lo hace sin alardes con una sencillez que es puro oro interpretativo.

 

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