¿Es que no hay teatro publicado en este país? - Masteatro
obras de teatro publicadas

¿Es que no hay teatro publicado en este país?

Acabas de ver Vides Privades, la versión dirigida por David Selvas, con adaptación de Juan Cavestany. Recuerdas haber leído hace tiempo la obra original de Noël Coward y te gustaría disponer de esta versión para ver cuáles son los cambios. O a lo mejor has visto Wasted de Kate Tempest y necesitas recuperar algunos de los pasajes que Martí Sales adaptó en la Lleida actual.  O te has quedado prendado con la narrativa de Jan Vilanova Claudín en la última propuesta de la Sixto Paz, Dybbuk. Pero estas tres obras que actualmente llenan teatros allá donde se representan, ¿están al alcance del público lector, aquel que después de ver las obras se ha quedado fascinado con el texto y desea leerlo? Es difícil que las encuentren en las librerías habituales o en las más especializadas. O al menos esta es la percepción que un servidor ha tenido alguna vez cuando ha querido adquirir alguna de las obras de teatro que, año tras año, dramaturgos contemporáneos, noveles o consolidados, estrenan en nuestras carteleras. ¿Es que no se publica teatro en este país? Déjenme, justo cuando celebremos en Catalunya el Día de Sant Jordi, el día del libro y la rosa, analizar y denunciar, si así es, que hay muy poco teatro publicado. O no todo el que debería.

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Con el Informe del Comercio Interior del Libro de España en 2015 (el perteneciente al anterior ejercicio aún no está listo) me hago una primera idea de la problemática. Este informe arroja luz sobre la publicación y las ventas de los libros, sea cual sea la materia, en España. Los datos han sido recogidos a través de un cuestionario que 102 editoriales y empresas del sector han respondido de un universo de 289 empresas. Este dato ya es revelador de algo con el que nos encontramos en nuestra búsqueda: el rechazo de ciertos grupos a revelar este tipo de datos. El estudio, de esta forma, es incompleto desde su génesis. Y de hecho el propio informe es revelador de la poca entidad que tiene el teatro como materia de publicación, pues los resultados se presentan en una misma categoría junto con los que hacen referencia a los libros de poesía. Y aun uniendo estos dos géneros literarios, los números son los más bajos. Este informe, pero, es el documento que mejor nos muestra la realidad del teatro como materia lectiva en todo su amplio espectro. Por un lado, tenemos los títulos editados: 921 en 2015; el 1,1% del total de títulos editados sea cual sea la materia. Luego están los ejemplares editados: 1.221.000 en 2015; el 0,5% del total. Por lo que hace referente a la facturación: 6,65 millones de euros; el 0,3% del total. La situación en Catalunya mejora un poco los números: 336 títulos editados en catalán, el 3,1% del total; 231.000 ejemplares editados en catalán, el 1,3% del total; y una facturación de 0,69 millones de euros, el 0,3% del total.

Hay, pero otra fuente que nos da el resultado exacto de obras de teatro y textos teatrales publicados (sin compartir con los libros de poesía), pero sin poder conocer el número de ejemplares, facturación, etc. Desde el Centro de Documentación Teatral nos remiten a la web del Ministerio de Cultura y buscando en la base de datos del ISBN descubrimos que el pasado 2016 se publicaron en España 427 libros, de los cuales 66 han sido publicados en Cataluña. Teniendo en cuenta que en el 2015 fueron 762 las obras editadas en España y 116 en Catalunya, queda claro que este último año ha pasado alguna cosa. ¿Se han estrenado menos obras contemporáneas con textos nuevos? ¿Las editoriales han dejado de confiar definitivamente en el sector teatral?

Editoriales que apuestan por el teatro publicado

La verdad es que hay un amplio espectro de editoriales (grandes, medianas o pequeñas) que apuestan residualmente y de manera puntual por publicar alguna obra de teatro. En Catalunya hay algunas editoriales que luchan por publicar teatro más por militarismo cultural que por rendimiento comercial. Una de ellas es Pagés Editors, quienes publican todo tipo de libros, ya desde un principio tuvieron muy claro que había que abrir un canal de publicación de teatro en Catalunya. Este grupo editorial nació el 1990 con la publicación del libro Ara que els ametllers estan batuts, una obra de teatro escrita por Josep Pla que Josep Maria Flotats trasladó a los escenarios. Sin duda esta apuesta inicial ya marcaba la línea editorial de Pagès Editors, quienes han crecido a lo largo de los años y diversificando su catálogo. La categoría teatral, pero, no es la más nutrida con unos 50 libros publicados separados en tres colecciones: Teatre de Butxaca, Teatre de Repertori y Teatre de Titelles. Pero eso no merma el interés y las ganas de seguir impulsando la publicación de obras de teatro como Ser-ho o no. Per acabar amb la qüestió jueva de Jean Claude Grumberg, que el mismo Flotats ha dirigido tanto en Catalunya como en Madrid, o la de Amor & Humors, escrita e interpretada per Abel Folk i Pep Planas, quienes estrenarán en el Romea a finales de mayo. La editorial sigue prestando la atención que el teatro se merece como género literario, y tal como dice la directora de Pagès Editors, Eulàlia Pagès, “a pesar de no ser un negocio, hemos querido potenciar el teatro porque consideramos que hay que darle soporte. Es una cuestión de militancia cultural”.

Otra de las editoriales que se esfuerza para sacar adelante la publicación de obras de teatro es Comanegra. Esta pequeña editorial hace justo un año inició la aventura creando la colección Dramaticles, una colección que se edita con la colaboración de L’Institut del Teatre. El año pasado lanzaron 4 títulos, pero este año van a doblar la apuesta y quieren mantener la publicación anual de 8 títulos, tanto de textos teatrales contemporáneos como de obras ya clásicas. Aún es demasiado pronto como para que Comanegra pueda aportar estadísticas de peso para valorar la incidencia de ventas. Aun así, igual que en el caso de Pagés Editors, saben que no será su colección más exitosa. Pero para estos valientes la satisfacción está en poder dar a conocer estas obras a muchos aficionados al teatro (y que ellos descubran Comanegra) y de trabajar codo con codo con L’Institut del Teatre.

Una de los grupos editoriales que más obras de teatro publican, probablemente el principal referente para el sector, es Arola Editors. Disponen de más de 70 colecciones y tres de ellas dedicadas exclusivamente al teatro con 189 libros publicados, obras de teatro de autores contemporáneos o clásicos. Son las colecciones de Textos a part. También tienen ensayos, biografías, etc. sobre autores teatrales y además desde febrero del 2010 periódicamente y hasta el 21012 fueron publicando la revista mensual Hamlet sobre actualidad teatral. En total, 276 publicaciones de Arola Editors hacen difusión del teatro a través de la lectura. Cabe remarcar además que esta editorial es una de las responsables de editar los libros de las obras programadas en el Teatre Nacional de Catalunya como por ejemplo la reciente A tots els que heu vingut de Marc Rosich, En la solitud dels camps de cotó de Bernard-Marie Koltés, La fortuna de Sílvia de Josep Maria de Sagarra o la shakesperiana Ricard III, a estrenar en pocos días. De hecho, el TNC, lleva publicando con la ayuda Arola Editors u otros grupos editoriales 166 obras de texto. Pero no es el único teatro que promociona su teatro desde la lectura. El Teatre Lliure también dispone de un catálogo de obras publicadas estrenadas allí (a comprar en el vestíbulo del Lliure de Montjuïc), desde la temporada 03/04 hasta la 11/12. También en su momento la Fundación Romea impulso la publicación de algunas de las obras estrenadas, pero ya hace muchos años.

La promoción en las librerías: el caso de No Llegiu

Una vez estos textos están publicados se entregan a las librerías. Tanto la Central como La casa del Libro (en el FNAC no han querido ni atender mi consulta) no aportan datos de ventas, pero sí que dicen que estas son muy pobres. De esta forma, llegamos a un punto en que hay que ser consciente de que estamos hablando de teatro publicado y si los informes ya delatan la poca incidencia en el mercado editorial, será porque realmente el interés del gran público es residual. Las librerías, sobre todo las grandes, ávidas de hacer negocio, van a situar los best sellers a primera línea. No puede ser de otra forma, y las obras de teatro… pues relegadas a una estantería.

Aunque luego te encuentras iniciativas como las de la librería No Llegiu, que desde el corazón de Poblenou, el domingo 26 de marzo, un día antes del Día Mundial del Teatro, reunió, dramaturgos, actores y público a unas lecturas de textos teatrales. En medio del acto se celebró un debate que quería revindicar la dramaturgia como género literario: El teatro como lectura. Varios dramaturgos catalanes estuvieron presentes y la discusión fue por distintos caminos, desde la lectura del teatro como herramienta educativa para las escuelas a la importancia de la funcionalidad del texto teatral más allá de la obra representada y la reivindicación de ofrecer los libros a precios populares para así fomentar el acceso a la lectura de estas obras. Una de las organizadoras del acto y moderadora de la mesa redonda, Estel Solé, dramaturga y poeta, nos avisa que espera que en un futuro se puedan celebrar más tertulias de este tipo y que en ellas tengan cabida editoriales e instituciones para encontrar entre todas las herramientas que resuelvan este déficit. Mientras tanto recuerda las declaraciones de Llàtzer García que habla de ser más optimistas, de positivarlo todo y lo liga con la petición de Joan Yago de no ofuscarse por llegar al gran público sino por aquél que, aunque más reducido, sea muy fiel y beligerante. Por eso Estel Solé denuncia de que no es el autor quien tiene la responsabilidad de hacer llegar el público a la obra, ni de hacer vender los libros. De esta forma, la escritora pide a todos los estamentos, teatros, instituciones, librerías y editoriales apostar por el teatro escrito del hoy y el aquí, por la libertad de creación y que se puedan encontrar las formas de estrenar y de publicar estos relatos. “Sería fantástico que los teatros pudiesen vender las obras de teatro que el público acaba de ver. Es el punto más caliente para la venda” propone. Genial idea.

Así pues, hay plantel, hay grupos editoriales y hay un incipiente público interesado en leer teatro. No dejemos que los números de los informes institucionales sigan igual de deprimentes. Hay que ser creativo y promocionar de manera eficiente estos textos teatrales, desde todos los ámbitos, el público y el privado. Nos quedamos con una frase que lanzó Guillem Clúa en el encuentro en la No Llegiu, “Dentro de un siglo lo único que permanecerá será el texto teatral”. No dejemos que se pudran en las estanterías. ¿Vamos a las librerías y a los teatros a exigir teatro publicado? Si los que queremos leer teatro lo reivindicamos, ellos harán lo mismo a las editoriales. Todo es una cadena. ¿Empezamos?

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