L'estranger - Masteatro

L’estranger

Mersault reconoce al final su voz. Esa voz que hace meses le está contando cómo ha llegado a este rincón, esta prisión que es una cueva de roca negra. Mersault, el loco, lleva meses recapacitando en silencio sobre el porqué de su crimen. Ha matado un árabe. Un disparo mortal y cuatro más des del suelo. Y el pobre y loco de Mersault no puede fingir ningún tipo de remordimiento. No lo siente así. Pero cuidado no se crean que la historia de Mersault es la de un psicópata desalmado, ni que tampoco estamos delante de Roberto Zucco (éste es más consciente y voluntarioso en sus actos que no Mersault). El parisino es un extranjero para el resto de la sociedad, un paria al cual su impenetrabilidad resulta ofensiva para el resto de la sociedad. Mersault es el antihéroe retratado en 1942 por Albert Camus en su primera novel·la El extranjero. Ahora Carles Alfaro y Rodolf Sirera, bajo la dirección del primero han adaptado esta novel·la al teatro para el Lliure de Gràcia.

Es necesario recordar que esta obra no está aquí y ahora porque sí. Se cumple este año el centenario del nacimiento del genial autor francés premiado con el Nobel de Literatura en 1957. Aunque si así no fuera no hubiese faltado excusas para recuperar esta trágica historia. No es un texto fácil, pero hay historias que no deben ni pueden ser fáciles para el espectador.Teatro político, teatro para la mente, sociológico i filosófico. El existencialismo es el Horror del coronel Kurtz: la miseria humana y la desidia.

Mersault no siente ninguna aflicción concreta por la muerte de su madre. No le sale, solo recuerda que la dejó el asilo porque poco tenía que decirle ya. Y allí murió. Y hoy, o ayer, ha sido enterrada. Y luego ha conocido a Marie, de quien se enamora. ¿Pero que se siente cuando uno está enamorado? Él no produce este sentimiento que todo el mundo se congratula de tenerlo. Y tampoco lo anhela especialmente. Luego sonríe, como si se burlara, cuando su vecino proxeneta le ofrece su amistad. No le importa lo más mínimo tener o no tener un amigo. Sus actos se suceden como si no fueran con él. Y si su supuesto amigo le pide ayuda para cercar una joven marroquí, se la da. Y todo termina bajo un sol abrasador, asfixiante, ofensivo y agresivo, una circunstancia decisiva como para llenar de plomo el cuerpo del árabe, el hermano de la marroquí. Esta es su historia. Así sucedió pues el porqué  de su pena y su juicio, el motivo de su muerte. Y parce ser que en su último aliento Mersault podrá sentir cierto confort » cuando en el día de mi ejecución haya muchos espectadores y me acojan con gritos de odio».

Estamos delante un texto donde la palabra lo ocupa todo. Así pues, sabiendo del poder reflexivo del texto de Camus, Alfaro y Sirera han hecho el montaje que buscaba el equilibrio perfecto entre el recital y el movimiento escénico. Pero sabiendo de la densidad del texto, los dramaturgos han partido el monólogo de Mersault. Así en esta libre pero fiel adaptación, se suben al escenario dos actores, Francesc Orella y Ferran Carvajal para hacer el mismo personaje. Orella asume más las reflexiones del personaje y también los distintos personajes que Mersault va dando voz dentro de su cabeza. Carvajal quien también deja algunas ideas enmarcadas dentro del absurdo existencial, nutre sus monólogos y diálogos de acciones más directas. Los dos, convincentes, adoptan el mismo tono de voz, reposado, casi letárgico. Un tono que a lo mejor a más de un espectador se le haga narcotizante pero que cumple de sobras con el sentido del personaje, sin voluntad, resignado s u fatal existencia, individualista hasta la médula sin tener que chillar para mostrar nada. No hay sentimiento en el tono y eso estremece al espectador.

La escenografía i la iluminación han sido proyectadas también por Alfaro dando forma a un espacio frío, lleno de claros y oscuros. Todo empieza con la proyección de unas líneas que Mersault escribe sobre la muerte de su madre en su único testimonio de su reflexión existencial, una libreta, su diario. Y para dar voz al castigo usan voces grabadas de los abogados, el fiscal, el defensor, el juez y el testimonio de Marie. todos estos elementos están allí para subrayar, a veces en exceso, la soledad de Mersault con su pensamiento.

Adéntrense en la cabeza de Mersault. Comprendan estas palabras contadas con desesperanza y verdad por dos actores de nivel. No es un viaje fácil, es hasta angustioso, pero pueden salir más sabios, más capaces de entender la conducta humana, la suya y la del otro. ¿Pero quién es el extranjero de quién?

L’estranger de Albert Camus.

Dirigida por Carles Alfaro.

Adaptación a cargo de Carles Alfaro y Rodolf Sirera.

Interpretada por Francesc Orella y Ferran Carvajal.

Drama existencialista.

Hasta el 12 de mayo en el Teatre Lliure de Gràcia.

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