Crítica de La melancolía del turista de Oligor y Microscopía - Masteatro
La melancolía del turista

La melancolía del turista – Oligor y Microscopía

Detrás del recuerdo

El teatro de objetos de Oligor y Microscopía es difícil de explicar si no se ha vivido. A diferencia del trabajo con títeres, los manipuladores no crean vida en objetos inanimados sino que exploran la que ya tienen de por sí. Teatro documental a partir de recuerdos materializados, con una buena dosis de poesía y un ritmo pausado y contemplativo.

Cada espectáculo de esta compañía es la punta del iceberg de un proceso de investigación de varios meses en el que los artistas recogen, seleccionan y ordenan tanto los objetos como la forma de mostrarlos. Pero a diferencia de los montajes de su anterior saga El Solar, pensados para ser representados en el espacio que se investiga, La melancolía del turista nace con un mecanismo movible. Esto permite a la compañía traspasar su estreno en Temporada Alta para llegar al TNC durante el Grec, pero a su vez delimita las posibilidades del espacio. El campo de acción se concentra en un pequeño y transportable teatrillo con sus correspondientes gradas, ubicados ambos en el escenario de la sala Tallers. De él, los maestros de las manos sacan todo tipo de mecanismos en miniatura. Proyecciones, marcos, fotografías, muñecos de cuerda y hasta un fuelle conectado a un puro que “se fuma” solo. En cuestión de segundos, pasaremos de una calle a una playa o incluso al interior de un taxi al son de la música, el sonido ambiente y las notas de audio en las que Shaday Larios expone poéticas reflexiones.

Cada elemento está iluminado de forma precisa, guiándonos la mirada con cada aparición. El dispositivo de luces, sombras y sonidos crea una atmosfera íntima y envolvente. Los artistas manipulan los objetos con precisión de forma parecida a como lo haría un ilusionista. Todo ello a pesar de que haya una menor variedad en el uso de artilugios respecto a otros espectáculos similares – pienso en Cosas que se olvidan fácilmente de Xavier Bobés o en El Solar-. Y a que algunos momentos se hagan largos y un poco repetitivos.

Más que en las preguntas explícitas que lanza, el espectáculo gana cuando personaliza las cuestiones a través de paradigmáticos personajes. Así, narra un viaje por La Habana y Acapulco centrado en dos personas que viven de vender su anónima imagen a los turistas. Guillermina, que se viste con el traje y el puro folklóricos para que la gente la fotografíe, no ha salido nunca de su ciudad, a pesar de que sus posados estén esparcidos por el mundo. Por su lado, el Peque es un campeón de los clavadistas que durante décadas ha arriesgado la vida con sus saltos. Ahora que ya está retirado, su ciudad se ha convertido en una de las más peligrosas de México, su oficio está prácticamente desaparecido y sus conciudadanos desearían que volvieran los turistas y sus billetes. Jomi Oligor nos narra el encuentro con este último de viva voz, interpelándonos directamente e incluso incorporando una bienvenido tono humorístico. El tú a tú tiene un efecto revitalizador.

Aunque más sencillo que en anteriores ocasiones, el montaje resulta bello e interesante a la vez. Probablemente porque, además de estar bien hecho, refleja algunas contradicciones de nuestro mundo, como la fina línea que separa al viajero del turista. Y porque la memoria, resquicio más o menos edulcorado de lo vivido, es un motor incesante de enigmas y elucubraciones.

La melancolía del turista. Del 7 al 12 de julio en el TNC. Festival Grec 2020.
Creación, realización e interpretación: Shaday Larios, Jomi Oligor Colaboración poética: Ángel Hernández Colaboración inventiva: Ivan Puig, Jordi Fondevila Colaboración musical y sonora: Suetszu y Jayrope Agradecimientos: Guillermina Delis Barrientos, Juan Obregón “el Peque”, L’animal a l’esquena, Taller 30_SMA, Jordi Fondevila, Yanisbel Martínez, Claudio y Charo, David Continente, Gilberto Esparza, Cabo San Roque, Violeta Gil, Lirio y Martín, Aitor, La uÑa RoTa y todas las personas, paisajes y seres que permanecen en las instantáneas de la melancolía.

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