La gran mansana: Teatro vitaminado en la Fundición - Masteatro
La Gran Mansana

La gran mansana: Teatro vitaminado en la Fundición

La Gran Mansana

La creación de Miquel Crespi y Selu Nieto se podría subtitular con un solo vocablo: vitalidad. Ambos siguen y persiguen la máxima de que al teatro se debe ir con expectativas y volver a casa con alguna lección aprendida. El enseñar deleitando, sin ir más lejos. En el corazón de la gran manzana que inunda y preside la escena, sombrero de copa gigante donde el personaje, Ricardo Capdevila, soberanamente engendrado por Selu Nieto, habita y/o sobrevive, es el maestro de ceremonias. Su microcosmos se abre para y con nosotros. Y dentro, su intimidad en forma de variopintos cachivaches e inventos, una juguetelandia que ejemplifica la vida y milagro de este bebé adolescente, de este risueño Peter Pan que sólo exige dos cosas: volar y ser feliz. El humor enfunda la obra para que la propia obra esconda una tragedia que nos sorprende entre bromas y veras: el abandono, la burla al débil, los amigos inanimados que él se encarga de animar para animarse a él mismo. Todos, según comenta su director, llevamos a algún ser como Capdevila en algún rincón desconocido o no de nuestra memoria. El carro atestado de vivencias grises y opacas ha de terminar arrumbado en algún lugar lejos de nuestro alcance: este es el propósito del personaje. El himno que asoma a mitad de la obra estratégicamente escogido – Viva la vida/Coldplay- resuena triunfante al final mientras Selu Nieto apura energías multiplicándose por diez y convirtiendo la escena en un posible espejo del patio de butacas. Los más espontáneos celebran el mensaje vitalista y vitaminado que ha extraído Ricardo Capdevila de su enorme manzana, mientras los espectadores más rezagados contemplan desde sus butacas que las mercancías inútiles y huecas han de quedarse en tierra para poder despegar.

La escenografía, abundante en detalles, denota el afecto, el acierto y la dedicación que esta compañía ha invertido para contar su historia. Incombustible la interpretación de Selu Nieto que sortea con brillantez de atrezzista todos y cada uno de los elementos con los que construye su historia donde, para dar más emoción si cabe, suceden hechos en riguroso directo (ésto lo han de descubrir ustedes mismos: les sorprenderá…).

El público se siente co-protagonista de este entrañable cómic en carne y hueso. Estamos muy acostumbrados a la pasividad en nuestro sofá frente a la pequeña pantalla, y por ello, Crespi a través de Selu Nieto y viceversa, nos la tambalea con la risa y nos saca de nuestra butaca-refugio del teatro para hacernos ver que el Teatro puede estallar la cuarta pared, que puede invitarnos incluso a zumo de manzana o convertirnos en actores o actrices por un día; que puede hacer que una gran mansana desvele una infancia áspera, pero llena de optimismo y con globos de regalo. No sólo les hará sonreír, sino pensar dónde tendremos a ese Ricardo Capdevila quien es capaz de abandonar su carga pesada y brindar con el público con su mejor eslógan: VIVE LA VIDA.

Del 17 al 27 de noviembre 2011 Un espectáculo de Selu Nieto y Miquel Crespi.
Producción La Gran Mansana, Alex O’Dogherty y Teresa Velázquez

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