Julio Manrique dirige "Una altra pel·lícula" - Masteatro

Julio Manrique dirige e interpreta «Una altra pel·lícula»

Después del éxito de Terra Baixa interpretada por Lluis Homar, el Temporada Alta vuelve a colaborar con el teatro Borras de Barcelona, montando una producción que haga temporada en la capital después de estrenarse en el festival. En este caso, los escogidos son la exitosa compañía La Brutal con un texto de David Mamet.

Una altra pel·lículaSpleed the plow-, es una tragicomedia en tres actos ambientada en el Hollywood de los años 80. El texto cuenta como dos ambiciosos productores cinematográficos –David Selvas y Julio Manrique– reciben a una nueva secretaria –Mireia Aixalà– que les hará plantearse dudas sobre el valor de aquellos proyectos que realizan. El título original Speed the plow no tiene traducción como tal, sino que es una expresión relacionada con “ir muy rápido pero poco a fondo, cosa que tiene que ver con cómo entienden el cine los protagonistas”, dice Manrique. Aquí, el título se ha traducido por Una altra pel·lícula, una locución metafórica que tiene que ver con el cambio que se planteará vivir el protagonista.

En la obra, Bob Gould tendrá que escoger en qué tipo de proyecto quiere embarcarse. “Como a Edipo o Antígona, todo le empuja a no poder evitar tomar una decisión que traerá consecuencias”, explica Manrique. Para él, “al final de la obra te acabas preguntando, si yo hubiera sido Bob, ¿qué hubiera hecho?”. En este sentido la obra plantea un dilema de reflexión que el director espera que lleve al posterior debate entre los espectadores. “Es una obra poco confortable, porque te hace pensar una cosa y la contraria en poco rato”, dice. Selvas atribuye esta característica a todas las creaciones de Mamet, que “ponen en ética quién tiene el poder y cómo utiliza este poder. Estas son preguntas que rebotan en el espectador”.

El Manrique más multifacético

Julio Manrique se encarga por primera vez de dirigir e interpretar una misma obra, además de aportar una pequeña parte de la producción de la misma. El actor asegura que, para ello, ha sido fundamental rodearse de un equipo de plena confianza, como es el caso de sus amigos y compañeros de escena, del ayudante de dirección Norbert Martínez y de la traductora y su pareja en la vida real Cristina Genebat.

También ha sido importante para Manrique escoger un texto de su personal agrado. “Es un Mamet, un autor que me gusta mucho”, explica. El actor destaca el tipo de personajes creados por el dramaturgo, aunque reconoce que son agotadores de interpretar. “¿Por qué me gusta tanto Mamet? Porque sus personajes luchan siempre, hasta el final de la obra. No nos conmueven porque nos expliquen cómo se sienten, nos conmueven porque en cada silencio, en cada respiración, luchan por llegar donde quieren llegar”. Manrique destaca la capacidad de Mamet por mostrar unos personajes a los que se les intuye una potente biografía sin que esta sea explicitada. Esta característica también se da en el resto de montajes de Mamet que Manrique ha dirigido, como son Els boscos (Sala Beckett, 2006) y American Buffalo (Teatre Lliure, 2010).

La comercialidad a debate

La reflexión empezó en el sarcasmo del propio autor, quien conocía de primera mano el mundo en el que sitúa la historia. “Mamet se estaba riendo de sí mismo. Él era guionista de Hollywood pero a la vez quería un teatro muy comprometido”, explica Manrique. La contradicción del autor llega hasta el punto que, en el estreno del texto en 1988, la cantante Madona interpretó el personaje femenino.

La reflexión también se extiende también hacia el propio trabajo del festival. Uno de sus requisitos era colaborar con una compañía que creyera en aquello que hace y La Brutal parecía ser la más indicada. «Queríamos hacer una obra en colaboración con una compañía que desde el mundo profesional vaya buscando vías de hacer lo que realmente le gusta y le interesa«, explica el director del festival Salvador Sunyer.

Para Manrique el tema que plantea la obra es importante para ellos, dado que “nos dedicamos también a contar historias”. El actor y director se muestra firme ante el debate. “Se tiene que pensar en el público, se tiene que respetar mucho. Trabajamos para ellos, pero eso no quiere decir ir a complacerles. Podemos pensar en el público sin renunciar a explicar las cosas que queremos explicar”. Selvas se muestra de acuerdo: “Si no existen estos espacios donde de repente se apuesta por cosas nuevas es imposible cambiar”. Para Sunyer, no tiene sentido hablar de mayorías comerciales: “No existen las cosas para todo el mundo, todo son minorías en el mundo de la cultura. Si tú haces las cosas muy bien, esta minoría crece”.

El debate está servido desde el estreno el 23 de octubre en Salt dentro del Temporada Alta hasta como mínimo el fin de las representaciones en el Borrás, que de momento irán del 29 de octubre al 29 de noviembre.

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