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Entrevista a Daniel Anglès (2)

Daniel Anglès, como decíamos, lleva muchos años trabajando con tesón para montar grandes espectáculos del teatro musical. Pero su paso definitivo a la cumbre, aquel momento de inflexión que le dio nombre y cara sucedió en el lejano 1999. Una productora americana venía a Barcelona para crear un musical que en el otro lado del atlántico estaba arrasando. Rent. Anglès estuvo dos años interpretando el personaje de Mark Cohen.

17 años después Daniel Anglès se sienta en platea y dirige a una nueva troupe de intérpretes, cantantes y bailarines en una adaptación al catalán. Se estrena este martes, 26 de enero. 20 años del estreno de Rent en Broadway y de la muerte de su creador, Jonathan Larsson. Está claro que los vínculos emocionales que mantiene con esta obra no los tendrá con ninguna otra.

Masteatro- Hablabas de que Jonathan Larsson es uno de tus compositores favoritos. El de Rent. ¿Qué supuso para ti estar en el primer montaje de Rent en el estado?

Daniel Anglès– Pues veníamos de una época de mucho trabajo. Con El Musical més Petit habíamos hecho Tu, jo, ell, ella…i Webber… i Schönberg…, El Somni de Mozart i Un cop més… una mica de música. Era un momento de éxito, de una gran comunión, pero en el 1999 Manu Guix decidió dejar la compañía y llegamos como a un momento de final de etapa. Aunque yo ya pensaba en el siguiente espectáculo. En el ’99 y con 23 años yo quería seguir igual y además ya habíamos decidido anteriormente que mientras estuviéramos con la compañía no íbamos a aceptar papeles externos en otras obras. Pero entonces Pili Capellades, dijo algo muy inteligente, no podíamos solamente trabajar para nosotros, necesitábamos seguir recibiendo inputs externos y dijo que ella quería ir a algunas audiciones para musicales del año siguiente, El temps de Planck y Rent. Yo quería seguir con la compañía, no quería audicionar para ninguna de las dos. Pero Pili dijo que nos iría bien un año de parón. Así que al final me fui a hacer las audiciones. Yo ya havia visto Rent en Broadway en el ’97 y salí de allí pensando que aquello nunca se haría en Barcelona. Y mira, dos años después vinieron a hacerla. Era la primera vez que se hacía una producción de Broadway aquí. Pensé, ¡¡lo harán como lo hacen ellos, pero con nosotros!! Hice la audición, pero estaba convencido de que no me iban a coger. Y me puse súper contento cuando me dijeron que sí.

M- Nos lo imaginamos. Un cambio substancial en tu vida, ¿no?

DA– Sí. Rent me trajo muchas cosas. El contacto con la gente. De golpe trabajar con Abby Epstein, conocer los padres del Jonathan Larsson… Eran como mis referentes. Para mí había un salto insalvable, los que han nacido allí podrán hacer espectáculos como éste y nosotros no. Por eso, para mí Rent fue como un puente de comunicación. Recuerdo cuando en el verano del 2000 fui de vacaciones a Nueva York. Me invitaron a ver Rent, entré en camerinos y luego fuimos a cenar con la compañía. Y pensé, la vida es maravillosa. Un sueño hecho realidad. Y eso también me ha servido para mis trabajos posteriores de director residente.  Lo hago porque me gusta estar en contacto con quien vive allí y trabaja allí. A mí me gusta conocer a la gente que trabaja en los lugares y como lo hacen, me da la posibilidad de conocer gente nueva. Y es que  este mundo es un muy endogámico. Y gracias a eso sé que cuando voy a Nueva York puedo quedar con esa persona para hacer un café o para quedar después de una función.

M- ¿Estás viviendo sensaciones, como se vive desde platea?

DA- Es muy bonito, muy emocionante.

M- ¿No sientes envidia?

DA– Me canto encima. Especialmente con Nil Bofill – quien hace de Mark Cohen, el personaje que interpretó Daniel Anglès el 1999-, ya le avisé de que sufriría porque yo tenía mucha información sobre el personaje. Pero ahora me apetece contar la historia entera, no sólo mi parte. Ahora mismo como intérprete me interesa más todo lo que puedo hacer sin construir personaje. Y en cambio como director, me interesa más la construcción de personaje. Para interpretar prefiero hacer espectáculos más en la línea de Punto de Rocíoel disco de versiones de Rocío Jurado que publicó hace más de un mes – o el de Cançons Inesperades. Salir, sentarse y comunicarme con el público, utilizar la música desde aquí. Estar delante del escenario, haciendo 8 sesiones semanales no me motiva nada ahora.

M- ¿Qué tipo de Rent estás preparando?

DA– Es fiel 100% al original, es decir pasa en Nueva York, a principios de los ’90 y el libreto y la partitura es respetada como si hiciéramos un clásico y no osáramos tocar ni una coma. A partir de aquí, adoro la producción original pero ya han pasado 20 años. Empezamos con una hoja en blanco, pero no es una producción que rompe con el original, sino que la recibe, la acepta, la reconoce como un referente y simplemente revive y repone todos los conceptos. Aunque es diferente en las coreografías, en la escenografía, todo es diferente. Parece como imposible que no pueda ser sin andamios. Todo es industrial, la acción ocurre en un loft abandonado, con toda esta estética de hierro, del downtown de Nueva York de aquella época. Nuestra escenografía será más limpia y realista, huiremos de las tres mesas de hierro que se utilizan para diseñar el espacio. Como más realista en ciertos momentos. Pero que al final que los actores siempre estén lo más desnudos posible. Por eso hay que crearles un espacio en que ellos siempre tengan la responsabilidad de llenarlo y dejar que la imaginación del público encaje las piezas a nivel plástico.

M- ¿Ha sido difícil el casting?

DA– Ha sido difícil decidirse porque por muchas cosas había muchas opciones y luego había apuestas muy arriesgadas. El caso de Mimi es el más evidente porque había muchas chicas con mucha experiencia y mucha contundencia como actrices, cantantes y bailarinas. Pero yo quería una Mimi de 19 años porque el texto así lo dice. Descarada, valiente, con una mezcla de inconsciencia. Por eso apostar por una chica que debuta con ello como primer trabajo, ha sido una decisión muy valiente. Mimi es Mireia Òrrit. Ya hace un año y medio que le iba detrás. Desde que empezamos a hablar de Rent la descubrí en una clase. Y un día le dije a Miguel Tejada viéndola hacer un ejercicio, “¿Acabas de ver lo que ha hecho esta chica?” “Sí” “¿Y no te ha parecido Mimi?” “¿Qué dices?” “Por supuesto, tiene lo que tiene que tener Mimi”. Y si,  estamos muy contentos. Tenemos un casting muy talentoso, oírlos cantar es un escándalo. Porque es muy difícil y lo hacen muy fácil. “Madre mía, son las doce de la mañana, acabáis de hacer Rent y lo habéis hecho como si hablarais”. Que el esfuerzo vocal que supone no sea evidente, que sean capaces de gestionarlo y que canten como si hablaran, me parece muy chulo.

M- Sientes que esto es como mérito tuyo, si no me equivoco todos son productos de aulas.

DA– Muchos han pasado por la escuela y con muchos ya he trabajado antes (Los Miserables…). Es evidente, de lógica, nosotros tenemos una idea a la hora de formar a la gente para que cuando se pongan a trabajar sean como creo yo que deben ser. Y por lo tanto es normal también que la gente que ha sido formada de esta manera sea gente que también me guste porque son gente que han sido formados según la tendencia que a mí me gusta. Pero aun así la combinación es muy abierta, porque por ejemplo está Anna Herebia o Queralt Albinyana que han venido de Dei Furbi y que lo hacen de una manera, que no han estudiado en la escuela…. Clases de canto, todos sí que han dado clases de canto con nosotros porque hay una cuestión de estilo y de manera de cantar que es muy nuestra. Pero a nivel de escuela y de formación hay gente venida de muchos otros lugares. Y hay gente del Ensamble que ni conocía.

M- Hablemos ahora un poco del trabajo que haces en Stage. En Mamma Mia estás como Director Residente. ¿Cómo se trabaja en una empresa tan grande?

DA– Es brutal porque es donde tienes todos los recursos. Es donde se hacen producciones muy bien hechas. Donde hay todo el equipo que necesitas tener. Es maravilloso, y dentro de esto hay un equipo humano alucinante. El año pasado que celebramos 15 años de la empresa en España, e hicimos un concierto en Madrid que dirigí yo en el Lope de Vega. Vino toda la gente que había trabajado con Stage durante todos estos años. Fue alucinante. Fue muy bonito, y tenías esa sensación de “Todo esto ha pasado aquí, hemos conocido a toda esta gente, toda esta gente ha formado parte de ello.” Es una sensación muy, muy chula.

M- Da la sensación de que Stage es una empresa multinacional y que se lo come todo. Hay una cierta parte de gran público que va a ver estos grandes espectáculos pero en cambio los de pequeño formato no. ¿No crees que Stage pueda hacer sombra a los espectáculos musicales más pequeños y que pueden terminar ahogados?

DA- Para mí es al revés. Es decir, Stage ocupa un espacio que antes no existía. Es decir, en Barcelona no teníamos musicales de gran formato. Dagoll Dagom cuando hacía uno era como el máximo y en Madrid directamente es que ni había. Había las compañías, las producciones pequeñas y Stage apareció con unos espectáculos que aquí no teníamos. Con Stage hemos visto en Madrid El Fantasma de la ópera, Los miserables, Cats, Los productores, y otros y en Barcelona, Mamma Mia, La Bella y la Bestia, Jesucristo Superstar, Chicago, Sister Act… Nadie más hace eso. Si sacas a Stage del mapa todos estos musicales no se harían y yo creo que estos grandes aportan público a las producciones pequeñas. Sí es mucha la gente que va a ver Sister Act o Mamma Mia y no va a ver otra cosa pero hay otros que con estos grandes musicales se animan y buscan en la cartelera otros musicales. Yo siempre he defendido que los musicales de gran formato son una puerta de entrada al género importante y pueden, por tanto, aportar público a las producciones de pequeño formato.

M- ¿A pesar de todo porque no hay un stage a nivel español o catalán?

DA-Porque no hay dinero, y cuando ha estado no han sabido gestionarlo bien. Estamos hablado de producciones de tantos millones de euros…

M- ¿Cuando no se ha podido manejar bien?

DA– Se han hecho intentos de producciones de éstas. Cuando se produjo Grease en Barcelona, por ejemplo, terminaron todos con juicios, la mitad en prisión. Cuando se hizo Spamalot pasó exactamente lo mismo. Ha pasado muchas veces que se ha intentado producir con capital de aquí producciones de estas grandes. Pero no ha funcionado. Antes había Focus que había producido musicales como West Side Story y ha dejado de hacerlo. Es diícil tener el capiral internacional que necesitas para producir como una multinacional. Si hubiera una empresa catalana que tuviera todo este capital no sería necesario que compráramos franquicias, se podría dedicar a desarrollar musicales propios de aquí. Pienso que Stage tiene las conexiones internacionales y por tanto lleva producciones internacionales. Lo que sería bueno es que alguien aquí con los mismos recursos, produjera musicales escritos aquí, o creados aquí.

M- ¿Y no sería genial que Stage pudiera también impulsar la producción autóctona de Barcelona o Madrid?

DA– Stage es un negocio privado. No se le puede pasar a Stage la responsabilidad de lo que no está haciendo el Teatre Nacional o lo que no están haciendo los teatros públicos de nuestro país. Stage hace lo que hace y es una empresa privada. Y tiene socios accionistas que no son ni directivos que invierten allí para ganar dinero y es que hay una gente que ha dicho que haciendo musicales se pueden ganar dinero y eso es el show bussiness americano y Stage hace esto y lo hace muy bien. En cambio el Nacional no ha estrenado ningun musical de autoría anglosajona en los últimos quince años. Desde el Guys and Dolls que no se coge un musical de autoría y se pone un revival a escena. ¿Cuántos musicales de nueva creación se han estrenado en el TNC? Aloma y El crimen de Lord Arthur Savile. Y ahora Mucho ruido y pocas nueces. Tres en 15 años. Esta parte, que es la que necesita apoyo, no la podemos pedir a la empresa privada, pues difícilmente lo harán si al mismo tiempo hay una producción de Disney que es más fácil que dé beneficios económicos.  Y es una pena porque el teatro musical está absolutamente desamparado por las instituciones de nuestro país. Revive en manos de empresas privadas que traen estas grandes producciones. Y las obras más pequeñas son salidas de la pasión y el ingenio de los actores y de las salas alternativas.

M- ¿Leí que tu próximo proyecto es abrir una pequeña sala de teatro?

DA– Es una de mis ilusiones. Siempre ha estado en la lista de proyectos que me haría mucha ilusión realizar. Me encantaría gestionar un espacio con doscientas o trescientas localidades en el que poder programar con continuidad. Pero no es un proyecto inmediato, es algo que está en la lista de deseos.

M- ¿Y qué proyecto tienes de inmediato?

DA- Rent. Principalmente Rent. También con los Cuartet Melt –ganadores del programa de TV3, Oh, Happy Day, del que Anglès fue jurado– estaremos en el ciclo de Veus Endins de La Pedrera, que ya es el tercer año que dirijo (el primer año fue con Deudeveu y el año pasado con). Además dirijo el musical participativo en el Tívoli con Xavi Torras, con quien teníamos muchas ganas de volver a trabajar juntos, a partir del 8 de febrero. Pero sin duda 2016 es el año de Rent. Y de mi disco, Punto de Rocío.

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