El largo viaje del día hacia noche, con Mario Gas - Masteatro
El largo viaje del día hacia la noche, con Mario Gas y Vicky Peña

El largo viaje del día hacia noche, con Mario Gas

Mario Gas y Vicky Peña vuelven a compartir escenario. Lo hacen bajo la dirección de Juan José Afonso (conocido popularmente como Cuco Afonso) en una historia que se adentra en las miserias de una familia de  principios del siglo pasado. Comparten escenario con Alberto Iglesias y Juan Díaz interpretando a los hijos del matrimonio y María Miguel en el papel de criada. El montaje,  que ya lleva más de un año de funciones por el país, llega finalmente al Teatre Romea de Barcelona donde permanecerá tres semanas.

Relato con tintes autobiográficos

A lo largo de un día, desde la mañana hasta la noche, el estadounidense Eugene O’Neill cuenta la historia de una familia con la que, pese al lejano contexto histórico y social en el que se desarrolla, el espectador se puede sentir terriblemente reflejado.  “Es un conflicto humano que perdura en el tiempo, es una metáfora que lo que allí pasó en 1912 pero que puede ocurrir hoy en cualquier familia. Habla de la dificultad de relacionarse con los demás, especialmente con los que tenemos más cerca y más especialmente con los que queremos mucho” dice Afonso. Por su lado, Gas define la obra como “un monumento teatral, con grandes dosis de ternura, de incomprensión, de desesperanza y de piedad”. Según explica el autor, el título de la obra es metafórico, ya que en ella los personajes empiezan “como una familia normal y poco van entrando en las tinieblas”.

Hijo de actores nacido y muerto en un hotel, O’Neill tuvo una tortuosa vida reflejada en su obra. Con El largo viaje del día hacia la noche el autor “intenta comprender a  las personas que han pasado por su vida. Con el paso del tiempo intenta entender lo que cuando le tocó vivirlo no supo entender”, dice Afonso.  Tal es su propia implicación en la obra, que tardó 20 años en escribirla y que dejó escrito que no quería que la obra se estrenara hasta 25 años después de su muerte. “No quería ni pensar que nadie que hubiera vivido aquello pudiera verlo en directo”, apunta Peña. Sin embargo, cuando murió, su esposa no hizo caso a su voluntad. La obra se estrenó en 1956 en Estocolmo, y meses después vio la luz en Broadway. De hecho, dice Gas “es una obra bastante sueca”.

O’Neill realizó una renovación de la escena norteamericana, a la que incorporó corrientes realistas-naturalistas europeas que en palabras de Gas parten de su “amor hacia Strindberg, las teorías freudianas y los clásicos griegos”. Con ello, O’Neill tuvo una notable influencia en autores posteriores de la talla de Edward Albee o Tenesse Willliams. “Probablemente fue el primer americano que puso a la familia sobre el escenario. De alguna manera inauguró una focalización de tema que luego otros autores americanos siguieron o frecuentaron”, explica Peña. Gas lo reafirma: “Se cuentan por decenas los autores que no habrían escrito del mismo modo sin su influencia”.

El texto ya se ha representado diversas veces en España, un par de ellas en Barcelona. Según explica Gas, en el 89 se hicieron cuatro funciones dirigidas por Ingmar Bergman y, cuatro años más tarde, se hizo otro montaje con entre otros Julieta Serrano, Héctor Alterio y Ramón Madaula. En esta ocasión, el texto se ha adaptado para pasar de las cuatro horas del original a poco más de dos. “La diferencia estriba en esa mirada del personaje de Tyrone que normalmente se presenta desde un punto de vista dictatorial”, explica Gas. En este montaje, los creadores han querido mostrar que “ese personaje tiene un punto de vista más humano”.

El reencuentro de Mario Gas y Vicky Peña

Esta producción supone el reencuentro de Gas y Peña sobre el escenario después de casi 15 años de carreras independientes. La última vez fue a finales del 2000, cuando Gas sustituyó a Constantino Romero en el musical de su propia dirección A little nighy music.

“Trabajar con Vicky Peña es una tranquilidad, porque ella facilita mucho las cosas”, comenta el actor, quien admite que ambos son de ese tipo de actores que una vez acabada la función no se llevan el personaje a casa.  “Nuestra relación personal no tiene nada que ver con la relación de los Tyrone”, dice Peña, y añade que la pareja que interpretan “son dos personajes con perfiles complejos, muy densos, que pasan por la vida de una manera lejana pero sufriendo”.

Esta vez, Gas se queda solamente en la faceta de actor. «Siempre que hago de actor me coloco en blanco», explica. «cuando diriges diriges y cuando actúas actúas».

 

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