El Evangelio según San Juan - Masteatro

El Evangelio según San Juan

El Evangelio según San Juan

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{tab=Ficha Técnica}

Compañia: El Brujo

Reparto:

Rafael Álvarez

Ficha técnica/artística:
Fran Ferrer (fotografía)
Trébol propuesta
gráfica (diseño gráfico)
Félix Fernández (realización de atrezzo)
Angie y Avelino (ceramista)
Georgina E. Moustellier (diseño de
vestuario)
Talleres Moustellier (realización de vestuario)
Viola y
Cítara Javier Alejano (músicos)
Daniel Suárez “Serna” (percusión)
Kevin Robb (saxo), Juan de Pura (voz)
Javier Alejano (director
musical)
Oskar Adiego (ayudante de dirección)
Javier Alejano (música
original)
SANCA (realización escenográfica)
Miguel Ángel Camacho
(diseño de Iluminación)
Rafael Álvarez (escenografía)
Herminia Pascual
(directora de producción)
Oskar Adiego (jefe técnico)
Gestión y
producción BAKTY, S.L. (distribución)

{tab=Sinopsis}

“El Evangelio de San Juan” es el título del espectáculo
que cierra una trilogía compuesta junto con “San Francisco, juglar
de Dios”
y “Los misterios del Quijote”. Los tres
espectáculos se basan sobre antiguas técnicas de transmisión y
narración oral. El humor es una nota dominante en ellos. Versan sobre
temas que han dejado una fuerte huella sobre la memoria y la
imaginación colectiva.

Se nutren por igual de la ‘tradición de la palabra’, por decirlo
así, insisten de forma especial en la fuerza viva de la palabra hablada
frente a la tradición de la palabra escrita y su ascendente en el
teatro. Así mismo, la confrontación (y a veces la interconexión o
incluso la síntesis) de estas dos tradiciones y el reflejo de sus
contenidos en la imaginación popular, (en la forma de cuentos, leyendas y
otros temas objeto del arte de los antiguos juglares) es también un
factor común a ellos. El estudio de la obra de Dario Fo, teórica y
práctica –especialmente la puesta en escena de “San Francisco,
juglar de Dios”
– ha ejercido una influencia decisiva y muy visible
en el desarrollo de estos trabajos y en su visión conjunta como
trilogía.

“El Evangelio de San Juan” la cierra y la completa con un
tema fascinante, que hunde sus raíces en las más antiguas tradiciones
orales del Mediterráneo. Este espectáculo se inscribe en el ámbito
propio de la juglaría, con el humor, la vitalidad y el ritmo propios de
la comedia, pero al mismo tiempo, como en “San Francisco, juglar de
Dios”
, con una fuerte carga poética, en este caso ineludible, por
el lenguaje propio del texto y la ternura y simbolismo de alguna de
sus situaciones.

El poder del mundo y la libertad de la palabra

A través de las rutas de Palestina, el hombre-Jesús, poco a poco se
revela a sí mismo. Al final del trayecto en Jerusalén la hora de su
muerte consuma de forma completa el proceso. El pueblo observa el
espectáculo. Un extraño profeta itinerante rodeado siempre por un grupo
de personajes secundarios que le siguen sin saber a dónde ni por qué.
Los signos que manifiesta revisten en verdad una gloria incomparable.
Los enfermos se curan, andan los paralíticos, los ciegos ven, incluso
hay un hombre (Lázaro) que regresa del abismo de la muerte y todos
sienten al fin el consuelo, magnetizados por sus hermosas palabras.
Jesús es un poeta tan sublime que cuando habla desconcierta el sentido
de los hombres y hay quienes creen estar escuchando a Dios. Su secreto
es la fuerza, la acción y el poder de su palabra, pero este hombre es
justamente el Hombre al que los hombres (ciertos hombres) no pueden
soportar. Encarna en sí mismo la libertad del ser.
Él es La Palabra. Si el lenguaje es el espejo del poder el Jesús de
San Juan es un escándalo. Ejerce violencia poética sobre el lenguaje
caduco del mundo, lo subvierte con fuerza y renovando así el lenguaje,
renueva la vida. Pero sus adversarios no le entienden, le rechazan, se
revuelven. Los viejos sacerdotes aferrados a la tradición en el fondo
temen el misterio. (¡Actual!) La novedad radical del mensaje de Jesús,
su “libertad de expresión” choca brutalmente contra la inercia opaca del
poder. En resumen: La Palabra viene al mundo, pero su luz ciega,
confunde al mundo. Y finalmente el poder crucifica La Palabra.

El Evangelio de San Juan en el pensamiento y el ARTE a lo
largo de la Historia

Al margen del interés de grandes cineastas por la figura concreta de
Jesús (Zefirelli, Passolini, etc) desde Leonardo a Chaplin,
Kierkegaard, Bach o Einstein, a lo largo de la historia, el Evangelio
de San Juan ha conmovido a centenares de filósofos, poetas, artistas,
músicos y hasta científicos.

Newton le dedicó los últimos años de su vejez. Llegó a aprender
griego clásico y arameo. Después de estudiar el fenómeno de la luz
durante toda su vida, probablemente, antes de morir, quiso penetrar
siquiera un poco en la raíz de su misterio. Salvando naturalmente las
enormes distancias, este proyecto se inscribe como una modesta
aportación, desde el mundo de la escena, un pequeño granito de arena en
esa corriente del arte que a través del trabajo de los hombres y
mujeres de todos los tiempos, evoca, contempla o celebra este enorme
regalo de la vida en el Hombre: el don del misterio. 

Veo “El Evangelio de San Juan” como una extrovertida
ceremonia popular con la frescura y espontaneidad que le confiere al
teatro la risa y la sensualidad del contacto inmediato con el público,
pero con cierto aire de exaltación mística, o HISTÉRICA, si se quiere.
(En cierto sentido como una modalidad o derivación lírica de los motivos
del famoso ‘misterio bufo’ de Darío Fo). Un relato, a veces sencillo y
silencioso, PERO TAMBIÉN EN UN AMBIENTE DE FIESTA, COMPARTIDO Y VIVIDO
COMO UNA CEREMONIA MÁGICA.

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{tab=Programacion}

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