Crónica de Assajar és de covards - Masteatro

Crónica de Assajar és de covards

Desde hace tiempo Barcelona ha tenido un circuito cultural muy underground. Espacios com el Antic Teatre, bares como Cincomonos, centros culturales como RAI Art por decir algunos han creado un tejido cultural con un espíritu independiente irreductible. Y allí se hace mucho teatro, del que no se habla en los medios pero que ofrece tanta vitalidad como los grandes mausoleos. Queda aquí la reivindicación. Este espíritu, esta manera de hacer, cada vez se extiende más. Los malos tiempos que corren comercialmente hablando no llegan en la creación y la gente que ama el teatro y que pretende vivir de él, se refresca y vuelve a los orígenes. Vuelve el espíritu gamberro, el juego, esta manera de crear más alternativa. Teatro de proximidad, textos cercanos, microteatro,… y ahora otra vuelta de tuerca más, Assajar és de covards.

Cada dos lunes en Àtic 22, la sala pequeña, para los proyectos más independientes, del Tantarantana ofrece la posibilidad de asistir al principio de creación de una obra. El proyecto surgió el año pasado cuando la gente de Àtic 22 reunieron a tres jóvenes compañías teatrales, Companyia Estable de la Casa Reial, Projecte Margot i Amagat Teatre cuya filosofía se emparenta con el teatro de creación y alternativo. Querían iniciar algún proyecto teatral que llenara la programación de la sala durante un tiempo. Las locas y creativas cabecitas de Raquel Loscos, Rocío Manzano, Salvador Sánchez, Empar Capilla, Sara Sansuan y Raissa Brihgi idearon entonces Assajar és de covards. Esto es una lectura dramatizada de dos textos cortos con la peculiaridad de que nadie del equipo artístico se conoce entre sí.

Los pasos son los siguientes: en la web se apuntan dramaturgos, actores, directores, escenógrafos, músicos, fotógrafos y realizadores para participar; el staff selecciona dos textos de los autores que se han apuntado, conocidos o desconocidos, a lo mejor sin experiencia previa; estos textos se reparten unos días antes a unos actores seleccionados; el mismo día se reunirán unas horas antes de la estrena con la directora. Será su primera toma de contacto y junto con los escenógrafos, el músico y resto de gente que se haya apuntado (hasta se ha postulado un cocinero para venir a hacer un maridaje) adaptarán el espacio y tendrán tiempo justo para pasar dos veces el texto. A las nueve empieza el festival. Las azafatas acompañan al público y, por sorpresa (y por adaptación sonora de la sala de l’Àtic 22) y con humor los llevan hasta el escenario del Tantarantana donde están dispuestas en círculo las sillas. En el centro, rodeada, una mesa para cuatro. Una vez aposentada la gente, salen las jefas del corral. Este es el nombre que las organizadoras dan al grupo artístico y por eso el gallo como imagen gráfica del cartel, renovándose a cada sesión. Así las dos chicas presentan los dramaturgos y los textos a representar, la directora, los actores y el resto del elenco artístico que conducirá la función. Pero la función no se termina en las lecturas. Hay una media parte y en esta todo aquel del público que quiera se apunta para rehacer las dos lecturas dramatizadas como actores y con solamente un cuarto de hora para prepararse. A la vuelta se le da el protagonismo al músico invitado quien ofrece un pequeño concierto. Finalmente, empieza el cachondeo máximo, la Jamm de actores.

Todo esto lo viví el lunes 24 de febrero. Lo mejor de Assajar es el ambiente. Aunque es un evento poco publicitado, mantiene un nutrido grupo de fans que repiten y que transmiten muy buen rollo. La primera lectura es Quatre pins de Yago Alonso y Carmen Marfá un texto corto sobre las relaciones mediocres a través de una cena de dos parejas. Para los dos autores no es el primer texto que ven presentado en escena, pero sí que es la primera vez que forman parte del corral. Al igual que Armando Calcuto que si que se estrena como dramaturgo con Último Capítulo en que habla sobre los anuncios en internet, con especial atención al fenómeno PopUp. Estas lecturas ofrecen puntos de vista muy interesantes para entender el proceso de creación de un texto, aunque lo que prima sobretodo es la poca seriedad. Ya se trata de eso, pues en toda creación se debe empezar con el juego. Pero lo mejor está por llegar. Después de la pausa para el cigarro y el pipi, le toca el turno al cantautor mallorquín Roger Pistola que entona con delicadeza y buena voz las canciones de su primer disco. Un instante para la calma muy agradecido que precede a la locura absoluta, los valents y su jamm. Un total de dieciséis personas del público se han apuntado para la relectura. Solamente leen unos pasajes de las dos obras, situándose en círculo o apilados, intercalándose los diálogos y los personajes en una adaptación surrealista y tronchante. Es el momento para sacar el actor más cazurro y desinhibido que todo el mundo lleva encima.

Desconozco si estas lecturas pueden ayudar a los dramaturgos a ver cómo funciona su texto, si pueden sacar alguna lección. Pero seguro que aprenden, igual que el resto de asistentes, que lo que han montado esta gente es una experiencia teatral única. Como si fuéramos niños, volvemos a los orígenes a través del juego, de la improvisación y con buen rollo. El espíritu tan fresco, lo resume muy bien una de las organizadoras, Sara Sansuán, «No es hipster, es campechano».

Assajar és de covards de la Companyia Estable de la Casa Reial, Projecte Margot y Amagat Teatre.

Distintos autores y distintos directores.

Jamm de lecturas dramatizadas.

Cada dos lunes  en Àtic 22.

Fotografía de Claudia Serrahima

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