theEND_spaceshower

Crítica de “Vocaloid Opera The End” de Keiichiro Shibuya y Hatsune Miku

 

VOCALOID OPERA THE END

Keiichiro Shibuya y Hatsune Miku

Matadero Madrid Centro de Creación Contemporánea.

Madrid, 22 de marzo de 2018

LA MUERTE TURQUESA

por Carlos Herrera Carmona

    Llevo años escribiendo sobre las impresiones que me causan los montajes a los que asisto, desde óperas, teatro clásico, performances inusuales y un largo etcétera a veces difícil de clasificar pero todos ellos con la curiosísima peculiaridad de que son interpretados por seres humanos. La mayoría de las veces la reseña se escribe sin esfuerzo alguno dado que transcribo justamente eso, impresiones, y, sobre todo lo que el mensaje del director/autor provoca en mi y en último grado si me perturba tanto para bien como para todo lo contrario. Sin embargo, nunca me he visto ante un espectáculo como éste donde dudo si yo debería hablar de la calidad interpretativa de un dibujo animado que canta, sueña, piensa y se debate entre el ser y el estar, entre la delgada línea divisoria que separa el instante último de la vida que sucede en la temida antesala de la muerte; sus pensamientos más profundos y al mismo tiempo cargados de la trascendentalidad de cualquier  ser humano de hoy frente a un futuro tan incierto como el que nos espera.

     Me advierten en el programa de mano que no hay ni orquesta, ni actores, ni escenario. Efectivamente. Al comenzar el despliegue de música, Hatsune Miku aparece con sus largas coletas azul celeste invade sala y la conciencia expectante y asombrada del auditorio. Los sonidos electrónicos rodean literalmente a la masa allí presente, y la cantante, encerrada en un cubículo futurista blanquísimo cuyo interior sirve de receptáculo para este video juegos operístico, canta robótica y dulcemente -aunque no por ello sin emoción- sobre su viaje sideral. De nuevo un viaje a la busca y captura del Grial que en esta ocasión es tan sencillo e intrigante para un dibujo animo que se pregunte qué pasa si muero, cómo muero y, cuando muera, qué ocurre allí detrás, si las dudas desaparecen o, al menos, dejan de perturbarme. La inocencia de esta creación digital nos obliga a ir asimilando cuestiones de siempre encaradas con la técnica más propia de un haiku y de ahí su filosofía críptica y desconcertante.

     Estructurado el espectáculo según la ortodoxia de una ópera al uso: recitativo, interludio, arias… dan ganas sinceramente de ponerse de pie y bailar como si de un concierto de Lady Gaga se tratara (de hecho Hatsune Miku ya fue telonera de ésta en su día). Interesante ya el significado de su nombre propio: primer sonido del futuro. Sólo me queda decir que si usted necesita respuestas sobre la muerte emitidas por una creación digital de ojos turquesa y voz artificial, si quiere dejarse llevar por el nuevo concepto de ópera del siglo XXI, tanto si es amante de la música electrónica como si no, esta tarde aproveche la última oportunidad. La sensación es de entrar en una nave espacial y que los cánticos y mensajes trascendentales de este idol nipón le transporten a una realidad virtual aunque no por ello lejana al sentir del ser humano y sus temores de siempre ante la desaparición en este planeta cada vez más virtual, artificial, inhumano y digitalizado.

        Bravo por Naves Matadero al haber programado este fragmento futurista y ultratransgresor en su cartelera.

2 comments

  1. Javier Pérez

    Realmente ha sido la hora y media más larga de mi vida. Es una mierda. Pero ningún critico lo admitirá porque es más moderno decir que vale la pena. No perdais el tiempo si no sois muy,muy,muy,muy frikis. Ya os he avisado. Y si aún así quereis ir, no os pongais en los lados que no se ve bien.

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