Crítica de "Qui bones obres farà" - Masteatro
Qui bones obres farà

Crítica de «Qui bones obres farà»

Qui bones obres farà es un Chécov en el 2016. Y con eso no quiero decir que el director Pep Tosar haya realizado una Gaviota al uso con personajes vestidos en nuestro siglo. Estamos ante una dramaturgia completamente nueva basada en el citado clásico y en El jardín de los cerezos, en la que los personajes sufren el equivalente actual a las situaciones creadas por el ruso. El resultado es una fascinante mezcla de humanidad, metateatro y una bellísima puesta en escena.

Después de 35 años de actividad, la compañía protagonista debe cerrar la sala donde han realizado sus grandes montajes. Se tratan de obras profundas con lenguajes innovadores que se alejan de la programación comercial que llena las salas. El eterno debate entre calidad y cantidad artística viene mezclado con los problemas más terrenales de los personajes. Y es que cada uno de ellos tiene vidas complejas y dramas particulares. Desamores, culpabilidad y nostalgia son los grandes sentimientos universales, si bien están aquí aclimatados a los problemas de la sociedad actual.

El texto cuenta además con una magnífica puesta en escena con dos e incluso tres escenarios en uno. De un lado, la sala teatral en la que los personajes se encuentran. Por otro, la cámara negra desde la que representan la actuación cumplimentada por muñecos que simbolizan el alma de los personajes. Entre ambos espacios, una pantalla sobre la que se proyectan audiovisuales con entrevistas reales y falsos directos. Y todo esto, observado desde las alturas por un Tosar que se atreve a personificar al propio Chécov mientras observa la situación de los personajes y nos cuenta anécdotas bibliográficas.

Si hay algo que falla en el montaje son algunas interpretaciones, poco orgánicas y naturales, en algunos casos por falta de emotividad y, en otros, por sobrante de transcendencia. Quién consigue el equilibrio es una radiante Imma Colomer, a quien la tragicomedia y la ternura de su personaje le escaen como anillo al dedo.

Con todo, la obra se compone de tres horas de pura inmersión en la que los conocedores de Chécov verán reflejados muchos de los elementos de la obra del ruso. Por su lado, los menos expertos podrán disfrutar historias próximas llenas de reflexiones sobre la vida y el teatro.

Qui bones obres farà, a partir de La Gaviota y El jardín de los cerezos de Anton Chéjov

Dramaturgia y dirección de Pep Tosar.

Interpretada por Evelyn Arévalo, Imma Colomer, Tilda Espluga, Pere Eugeni Font, Miquel Gelabert, Blai Llopis, Xavier Ripoll, Mireia Ros, Xavi Saez y Pep Tosar.

Hasta el 12 de junio en la sala pequeña del TNC.

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