Pool (No Water)

Crítica de Pool (No Water) de Mark Ravenhill

Reírse de los artistas malditos, de aquellos bohemios que se instalan en la élite de la provocación performativa. Burlarse de los colectivos artísticos cuyas exposiciones terminan generando polémicas orgásmicas, provocaciones que cierto público reivindica como gran arte. Pues sí, sin duda me confieso muy fan de los artistas, admiro su inteligencia para saber armar un gran escándalo de algo mucho más vacío de lo que realmente dicen que es, y aún más fan de aquellos que se ríen con aún más inteligencia de todos ellos, artistas y aduladores. Y sin duda Mark Ravenhill, otro gran exponente del llamado teatro in-yer-face que Sarah Kane puso en órbita, sabe cómo retratar uno de estos colectivos de artistas que es capaz de hacer arte de lo más desagradable. Si bien la obra de Pool (No Water) es una crítica a estos artistas provocadores cuyas creaciones trascienden los límites éticos y morales, no lo es desde un punto de vista humorístico. Al menos no intrínsecamente. Y es que el tratamiento textual de la historia recorre más a la reflexión sobre una historia que van contando que el de mostrar la acción en tiempo presente. La reflexión provoca un distanciamiento y una mayor crueldad sobre los hechos acontecidos. Pero este texto lo han cogido un grupo de chavales jóvenes de enorme talento y energía, gente con cayo de escena, pero con un pie aún en sus escuelas. Lo divertido, el rizo que riza el rizo, es que este proyecto lo han levantado dos grupos de creación colectiva, Íntims Produccions y Col·lectiu VVAA (nacidos del vientre de Els Malnascuts, proyecto de creación colectiva creado bajo el amparo de la Sala Beckett). El trabajo de este gran colectivo es mayúsculo y les sirve para sacar su vena más creativa y provocadora, pero al mismo tiempo es como si ellos mismos se burlaran de este tipo de proyectos colectivos que ellos mismos están creando.

La semilla, pero la han plantado la compañía leridana Íntims Produccions y la han regado conjuntamente con el colectivo VVAA. Pero no con el agua de la piscina. No había agua en la piscina. El Grupo había sido un colectivo de artistas bohemios que tuvieron su momento de gloria creativa, cuando alternaban sus creaciones artísticas con las fiestas, las drogas, los baños en pelotas… Pero hubo una artista de este colectivo que cogió carrerilla y llegó a la fama que los otros no supieron lograr. Pero esta artista no reniega de su pasado y les invita a todos a que vengan a su piscina. Antes, pero se queda por el camino Sally, muerta de Cáncer (año atrás la SIDA había terminado con Ryan). Esta muerte sirve como revulsivo para que el Grupo vuelva a unirse. Viajan a Argentina a casa de su amiga artista. El reencuentro propiciará más fiestas, aunque no con las mismas ganas que antaño. Pero cuando sea el momento de inaugurar la piscina habrá un inconveniente con lo que la anfitriona no cuenta al hacer el salto del ángel. No sonará el splash, sino el crujir de sus huesos. La mujer, pero será internada en el hospital y sus compañeros, los narradores corales que cuentan la historia estarán a su lado para ser testigos de su lenta recuperación. Este hecho trastocará a todos, pero les unirá y les impulsará hacia el hecho artístico… más ruin.

Toda la historia está recordada y dividida en cinco voces que tratan de inculparse unos a otros mientras retratan a una diva artista que se siente superior, más capaz e inteligente que todos ellos. Los cinco intérpretes reciben las directrices de tres voces que van al unísono pues nacen del colectivo de Els Malnascuts: Anna Serrano, Marc Salicrú y Elena Martín (artífices de Wohnwagen, espectáculo donde calcan el mismo espacio escénico, cerrado con un material aislante térmico y con el público rodeado por los actores en constante movimiento). Las interpretaciones tienen un nervio brutal y las escenas se separan con coreografías, bailes, canciones, petardos, performances de difícil digestión (un batido de zanahoria masticada y escupida con cigarros consumidos) y mucho más. Sin duda, los Íntims saben muy bien lo que quieren y cómo quieren discutirlo. Empezaron con El lloc, bajo las órdenes de Jorge Yamam-Serrano, siguieron con la impecable Wasted dirigidos por Ivan Morales y ahora confían en sus némesis más jóvenes. Hay muchos momentos memorables en toda la función, pero hay un aparte con las batallas de las dos divas. Son dos personajes que están como en el limbo de la historia protagonista y que sirven para dar punta humorística a la crítica hacia el arte y el artista, des del más mainstream al más underground. La burla perfecta. Pero, cuidado, que hay otro fondo aún más perverso y humano, la falta de empatía con el éxito o desgracia del otro, la corrosión moral que significa la envidia. Y al final, que haya cava para todos, bridemos por el Grupo, este ente formado por almas atormentadas cuyo único éxito se fundamenta sobre la destrucción y el dolor ajeno.

Pool (No Water) de Mark Ravenhill.

Dirigida por Anna Serrano, Elena Martín y Marc Salicrú.

Interpretada por Isaac Baró, Marc Cartanyà, Oriol Esquerda, Sandra Pujol y Xavier Teixidó.

Dramedia sobre el arte y los artistas.

Hasta el 25 de marzo en la Sala Beckett.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *