Moby Dick Andrés Lima Teatro Cuyás Las Palmas de Gran Canaria
Moby Dick Andres Lima vuelve

Crítica de ‘Moby Dick’

Quizá sea la última vez que veamos a José María Pou sobre un escenario,…aunque muchos de los grandes de la escena han dicho eso antes y nunca han podido resistirse a caer en las redes de una nueva pieza que les atrapa inevitablemente. Quizá como homenaje a Pou, quizá como desafío teatral a la literatura fantástica, de aventuras y acción, en ésta ocasión Andrés Lima se ha propuesto, junto al dramaturgo Juan Cavestany, retar a todo lo establecido llevando, nada más y nada menos, que la más famosa de las novelas marineras que posee la humanidad, Moby Dick.

Moby Dick de Andrés Lima toma ésta gran obra de la literatura universal de Herman Melville, y la lleva al teatro con sólo tres actores. Uno es Pou, que encarna al capitán del ballenero Pequod; la locura enloquecida de un hombre con sed de venganza, muchas veces en un estado de excitación tal que la audiencia teme que se desplome en el escenario. Oscar Kapoya, al que el director ha dotado de una extraña y forzada manera de andar y actuar, hace el personaje de Pip, un marinero, que llena de vergüenza el buen nombre de los hombres de mar; va semidesnudo por el escenario, mostrando su cuerpo de manera totalmente gratuita. Y Jacob Torres, encarnando a Ismael y Starbuck, éste critica los actos sin sentido de su propio capitán, y además escala de maravilla por las cuerdas que acceden al palo mayor.

Ante nuestros ojos se muestra la cubierta del Pequod, el camarote de Ahab y algunos cabos que recuerdan que estamos ante un barco del S XIX; apoyado por los audiovisuales maravillosos de Miquel Àngel Raió y el fabuloso diseño de iluminación de Valentín Álvarez. Además cabe destacar el trabajo musical y sonoro del espectáculo que se lleva la corona de oro, todo a cargo del talentoso Jaume Manresa.

Como espectadores teníamos interés en saber cómo era posible llevar Moby Dick a la escena teatral. Sin duda era un objetivo muy ambicioso y aunque se nota el gran trabajo técnico y artístico que hay detrás, resulta muy distanciador todo el proceso artístico. Los actores comienzan fríos y van calentando motores durante la propia representación y aunque la música te atrapa y te guía emocionalmente por la obra, no deja de ser un texto muy narrativo de los sucesos que acaecen.

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