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Crítica de “Los empeños de una casa” de Sor Juana Inés de la Cruz.

 

LOS EMPEÑOS DE UNA CASA de Sor Juana Inés de la Cruz.

Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Dirección: Yayo Cáceres y Pepa Gamboa.

Versión: Antonio Álamo.

Teatro de la Comedia. Madrid, 21 de febrero de 2018

DULCE FICCIÓN por Carlos Herrera Carmona

No fue un banquete de sentidos por todo lo alto, como Lope definía la misión de este bendito teatro, pero sí un ágape de delicias confitadas, de licores que llevaban a la embriaguez inmediata y que estuvo amenizado por cantares y cánticos de una fiesta de verso donde Amor era la estrella invitada acompañado de sus enredos, sus dimes y diretes, o lo que es lo mismo, una comedia del siglo de Oro bien sazonada. Lo más suculento del sarao es que todo se debe por obra y gracia de una monja no muy reverente, pero si reverenda, que emuló con éxito a los padres del verso hispánico y le salió para chuparse los dedos.

La puesta en escena contaba con ingredientes acertados pues así, a mi parecer, son los que demandan y más agradecen las obras clásicas: ritmo veloz quasi cinematográfico, dicción, proyección estupendos sobre los que se sostenían interpretaciones correctas algunas, muy sentidas y emocionadas otras, dulcemente divertidas como las de Doña Ana como las del gracioso Castaño -el momento drag alabado sin pudor por el público con risas y vítores- aplausos al final de cada canción con aires rancheriles sorprendentes y sorpresivos; vestuario de época con retales contemporáneos que lo hacían atrevido y singular; escenografía sugerente -bravo por el juego de las apariencias bajo tules- y música en directo al dente.

Y el topping delicioso: los versos de nuestra monja: parlamentos aleccionadores sobre el enamoramiento, las embestidas de Amor, sus atolondramientos, su deseo a flor de piel y bajo la piel, los ecos calderonianos de damas potentes y el sustrato lopesco en filigranas poéticas.

Finiquitamos con mis versos preferidos de la mejicana que bien podrían ilustran lo que es Amor en esta su comedia:

bella ilusión por quien alegre muero

dulce ficción por quien alegre vivo.

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