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Crítica de La desaparició de Wendy - Masteatro

Crítica de La desaparició de Wendy

Hace unos meses celebrábamos una fiesta por todo lo alto en la Sala Beckett con Like si lloras. Fue la última vez que estuvimos en la Sala Beckett de Gracia. Ahora toca renacer en Poble Nou. Y nos apuntamos a otro tipo de fiesta. De hecho, La desaparició de Wendy no es ni una fiesta, sino más bien una reivindicación, un acto de nostalgia hacia el teatro, la infancia y ciertos referentes de la cultura catalana. De hecho, es una reivindicación a uno de los autores catalanes vivos más prolíficos del teatro catalán contemporáneo, Josep Maria Benet i Jornet. Es una reivindicación sobre un texto del propio Benet i Jornet que dirige Oriol Broggi, alejado de sus menesteres en la Perla 29.

La dramaturgia de La desaparició de Wendy es fantástica, un ejercicio multireferencial sobre el hecho teatral a partir de la mezcla de dos cuentos populares, Peter Pan y Cenicienta. Los protagonistas son seis actores, un director y un músico que buscan la manera de representar las dos obras, combinando los distintos elementos que vertebran los conflictos y los traumas de los relatos. Oriol Broggi dirige la historia como si fuera un mosaico formado por distintas piezas/escenas, dotadas de su propio ritmo, luz y color, y que tomando distancia uno termina viendo la composición de algo hermoso, mágico pero difícil de comprender. De hecho, Broggi ya hizo algo parecido en otro homenaje al teatro y al arte en mayúsculas que fue 28 i mig. Aquí cuenta con un buen elenco de comediantes, una banda sonora tocada en directo por el pianista, cada vez más imprescindible, Carles Pedragosa, un espacio escénico con un pequeño teatro en medio como marco y punto de fuga al mismo tiempo y un cuidado diseño de luces y colores que en el conjunto vuelve a recordar aquella sensación de sueño y fantasía que tan buen resultado le dio en su homenaje a Fellini.

Es interesante cuando al terminar la obra oyes los comentarios de otros espectadores y descubres que muchos de ellos salen satisfechos, pero con una sensación de no haber entendido bien el mensaje del autor. Pero es que Benet i Jornet es un autor que trata distintas líneas narrativas y busca una convergencia de ellas al final dando un último mensaje o concluyente o totalmente abierto. En La desaparició de Wendy hay varias lecturas narrativas: las líneas de cada cuento, dejando claro cuando los personajes están en Peter Pan y cuando en Cenicienta; la que hace referencia al juego teatral, son una compañía de teatro que escenifican una obra de teatro. Ellos son los personajes, ellos la viven, pero también la rompen cuando los egos florecen y se reivindican como actores. O es la reivindicación también de los personajes que piden un respeto, que se les trate de manera diferente que se hace en el cuento tradicional; y hay otra línea narrativa, reforzada por la mano del director, que está en el diálogo del relato con un pasado muy propio de este pequeño país, con referencias folkis a Ovidi Montllor, a la canción Qualsevol nit pot sortir el sol, y a un espíritu reivindicativo de una Catalunya con cole de monjas castradoras, verbenas de fiesta mayor, soldaditos indios de juguete y bigotes señoriales. Un viaje a los ’60, ’70 y ’80.

Todo aquel que se encuentra en el espacio escénico interactúa con el texto, desde el técnico de sonido o la asistente en producción al músico (este espectáculo no sería lo mismo sin esta banda sonora que marca tan bien las emociones de cada escena) y, por supuesto, los actores de la compañía. Sobresalen las chicas Mar del Hoyo y Diana Gómez, el maestro de ceremonias, un Joan Anguera que trata de ser autoritario y flexible y que al final deja que el barco zozobre; y sobre todo el trabajo de Xavier Ripoll, con el dibujo de un Peter Pan/Cenicienta desencantado y pusilánime. A través de este personaje se nos conduce a un final precioso donde finalmente se unen todas las líneas narrativas, con un mensaje calderoniano: la vida es sueño, la vida es teatro, la vida puede ser un cuento inacabado. O todos en uno.

La desaparició de Wendy de Josep M. Benet i Jornet

Dirigida por Oriol Broggi.

Intepretada por Joan Anguera, Diana Gómez, Mar del Hoyo, Antònia Jaume, Xavier Ripoll, Josep Sobrevals i Armand Villén (con la participación del músico Carles Pedragosa).

Comedia sobre el hecho teatral.

Hasta el 8 de enero de 2017 en la Sala Beckett.

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