Crítica de Kites, Kids and Monkeys - Masteatro
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Crítica de Kites, Kids and Monkeys

Este noviembre se ha acabado otro ciclo, la cuarta edición del Terrats en cultura. Hace unos meses ya informábamos sobre esta iniciativa y hasta nos fuimos a ver la espléndida representación de Jordi Oriol en La caiguda de l’H. Ahora toca finalizar el viaje… con un último viaje. Nos fuimos a Vanarasi, a las orillas del Río Ganges. La gente de Coincidències, creadores de este ciclo cultural itinerante que programa todo tipo de espectáculos en terrazas de Barcelona, traslada la pensión de Sonu, el quemador de cuerpos a un terrado del barrio del Raval. En esta pensión abierta al cielo habitan cuatros seres dispares con historias de viajes que cargan con un cierto peso, pero con serenidad. Detrás de esta pensión no sólo está Sonu, ni tan sólo Shiva. El artífice final, el que ha causado este encuentro en Vanarasi es Iván Morales. El Terrats en cultura se despide este año con uno de los últimos textos que el dramaturgo ha escrito y adaptado para este ciclo, Kites, Kids and monkeys.

El corazón de Barcelona puede ser el Raval, un barrio multicutural donde la comunidad india es numerosa y donde la mezcla entre éstos y los turistas es total. Por eso no sorprende que la ubicación de este nuevo espectáculo esté situada en una terraza ravalera y que en ella convivan un indio (Sonu Sharma, el propietario de la pensión ficticia), una enfermera que ha viajado mucho (Lydia Zimmerman)  y que va acompañada de su hija (Mireia Oriol) y un joven que no viene precisamente de turismo (David Menéndez). Entonces nos encontramos con una serie de escenas al aire libre donde escenifican un encuentro entre lugareños hindús y turistas o simplemente gente que está de paso, en un barrio con lugareños y turistas. Pero entre el Raval y Vanarasi hay un abismo. La ciudad representada es un sitio de peregrinaje espiritual, donde la gente se sumerge en un estado de recogimiento, buscando cierta catarsis, pero sobre todo vienen a morir, y a dejar que quemen su cuerpo para lanzar las cenizas en el río Ganges.

Habla Iván Morales a la entrada de la pensión de un museo del teatro, un museo de las emociones. Se puede curiosear tanto como uno quiera, puede ir y volver a ver las obras expuestas, acercarse observar con detalle. La única regla es silencio y no tocar a los actores. En este museo hay un total de seis obras expuestas: la chica que monta una performance en su habitación mientras suena Shine on your crazy diamond de Pink Floyd; los niños jugando con cometas y que te invitan a jugar con ellos; el indio que reparte amor a través de canciones que van sonando en su iPod; la enfermera que explica un viaje que le cambió la vida; y el joven apesadumbrado que ha llegado a Vanarasi en busca de la paz definitiva. Estas cinco escenas se repiten, incansables los actores, tantas veces como haga falta. Es el teatro en modo loop. Pero hay una última escena que se da conjuntamente entre todos los actores. Una partida al UNO donde de manera cuotidiana van hablando de sus viajes. Al final una sorprendente petición de uno de estos personajes deja un poso amargo a la secuencia. Y luego, vuelta al loop.

Esta experiencia teatral es una evolución hacia lo que más trabaja el dramaturgo y director Iván Morales, el teatro de proximidad. Y tanto público como actores lo viven de manera muy intensa, buscando las miradas, conectando. El espectáculo es en inglés, hindú, español y catalán y estaba estructurado, talmente como si fuéramos visitantes en un museo, en dos tandas para entrar. Y dejaban todo el tiempo para ver las obras expuestas y volver a verlas. Y aquí fue donde falló la organización, pues en la segunda tanda entramos con más de media hora de retraso y en poco más de una hora ya dieron por terminada las funciones, mientras parece ser que en la primera visita hubo gente que estuvo casi dos horas y media. Una lástima porque a uno, que para entender las escenas en inglés necesitaba más tiempo y una vuelta más para entender el concepto global del cuadro montado.

Aun así, aplaudimos la iniciativa de la gente de Coincidencias y su ciclo Terrats en cultura y esperamos con ganas la próxima edición. Referente a Iván Morales le animamos a que no desista en romperá las reglas de la dramaturgia más establecida y que siga diseñando obras que transmitan la emoción más intensa al espectador. Un teatro vivo, de compromiso, ideológico y que nos haga más sabios, más felices.

 

Kites, Kids and Monkeys de Iván Morales

Dirigida por Iván Morales

Interpretada por David Menéndez, Mireia Oriol, Arun Sharna Tomas, Son Sharma, Ilesh Sharma Tomas y Lydia Zimmerman.

Experiencia  teatral

El 6 de noviembre en una terraza del Raval.

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