Crítica de Déu és bellesa - Parking Shakespeare, Alícia Gorina - Masteatro
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Crítica de “Déu és bellesa”

Viendo este espectáculo, cuesta creer que estemos ante los mismos actores que cada verano ocupan el parque de la estación del Norte para representar las comedias del bardo inglés. Ellos son Parking Shakespeare y en esta ocasión están irreconocibles, incluso para los que les seguimos en sus más dramáticas aventuras invernales. El cambio no se nota solamente en la incorporación de caras nuevas y la falta de algunos de sus miembros. Mucha de la “culpa” de este cambio de registro la tiene la directora que en esta ocasión se pone al mando de la itinerante compañía: Alícia Gorina.

Déu és bellesa es un texto de Krystian Smeds -a partir de una novela de Paavo Rintala– basado en la obra del pintor finlandés Vilho Lampi. Sin una narrativa clara, lo que vemos son ocho escenas independientes basadas en los cuadros del artista. Cada una es un intento performático de provocar distintas emociones a partir de todo tipo de conceptos presentes en sus obras. Desde la niñez hasta París, desde la violencia hasta la libertad.

Durante la función no vemos los cuadros reales, así que la interpretación de cada uno es totalmente libre. Buscarlos después o no también es una decisión personal, aunque la falta de directrices indica que no parece que sea ese el objetivo del proyecto. Sí que es más clara la voluntad de provocación, de forma que en cada escena se proyecten sensaciones distintas. Repulsa, magnetismo, belleza, harmonía, dulzura…

Los recursos materiales y las interpelaciones al público se convierten en los grandes aliados de un montaje coral, variopinto y evocador. Ya al entrar a la sala, nos reciben los actores invitándonos a una taza de té y enseñándonos los diferentes materiales que van a utilizarse. Paja, pan, yeso, harina, pintura… Podemos pasearnos, mirar los elementos expuestos, tocarlos, olerlos. Vestidos con albornoces, el artista (los artistas) empieza el espectáculo invitándonos a la intimidad de su taller y de su creatividad.

Conviene que los seguidores de la compañía sepan que estamos ante el Parking de invierno más rompedor, muy diferente a todas sus anteriores propuestas estética y dramatúrgicamente. Sí estarán más en su salsa los seguidores de Gorina, quien ya había dirigido anteriormente Imatges gelades, también de Smeds. Sin embargo, se conservan algunos de los recursos que ya se han convertido en el sello de identidad de los Parking principalmente en el ámbito sonoro. En este campo, no encontramos en el montaje más elementos que las propias voces y el uso de un micrófono.

El estilo puede gustar más o menos, pero lo que no se puede negar es que se trata de una propuesta valiente y arriesgada, con un alto contenido abstracto e intelectual. Nada que ver con las comedias de Shakespeare. Tal y como está planteado, la mejor manera de vivirlo parece ser dejarse llevar por las emociones que propone, sin intentar dotarlas de un significado concreto. Y es que ¿Acaso se puede explicar la belleza?

Déu és bellesa de Paavo Rintala y Kristian Smeds

Dirigida por Alícia Gorina

Intèrpretada por Òscar Bosch, Maria Casellas, Mireia Cirera, Adrià Díaz, Pep Garcia-Pascual, Santi Monreal, Ricard Sadurní.

Una producción de Parking Shakespeare.

Hasta el 12 de febrero en El Maldà

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