Crítica de Victòria d'Enric V - Masteatro

Crítica de Victòria d’Enric V

El Lliure empieza el curso con Shakespeare por partida doble. En Gràcia des del pasado 1 de octubre se representa «Victòria d’Enric V», versión de Enrique V dirigida por Pau Carrió con la Kompanyia del Lliure, esta joven compañía con una base de intérpretes que des del año pasado van representando autores clásicos y contemporáneos. Y hoy mismo, 6 de octubre se celebra un encuentro con las obras del bardo inglés con un recital a cargo de diez intérpretes femeninas de todas las generaciones dirigidas por Lluís Pasqual. El motivo de este interés por Shakespeare no está justificado especialmente (aunque tampoco habría que hacerlo), pero intuimos que algunos quieren empezar los homenajes. Y de hecho no son los únicos, pues en el TNC, para noviembre preparan El sueño de una noche de verano. Este año que viene se celebran 450 años del nacimiento del autor, pero es que para el 2016 se conmemoraran los 400 de su muerte. Prepárense para una buena dosis de William Shakespeare para dos años. Y si los resultados son como los de «Victòria d’Enric V», nos quedamos encantados.

La historia relata la vida y las peripecias de Enrique V, el rey que conquistó Francia. Este monarca es recordado por su gran gesta y por la batalla que libró en Agincourt. Pero Shakespeare como siempre viste sus personajes de muchos complejos, contradicciones y dudas morales. En esta aproximación al texto Pau Carrió quiere remarcar el sin sentido de la guerra y ya lo hace des del título con el Victoria de añadido.  Todo adquiere sentido en el final con el último alegato de Enrique y el del soldado Pistola, ¿quién gana y quien pierde? Siempre gana la guerra.

La propuesta de Carrió está tramada bajo la austeridad escenográfica, con un cuadrilátero elevado enfrentado a tres gradas para el público y sin ningún elemento ni decorativo ni funcional. Negro. Los personajes visten también la oscuridad, algunos de punk, otros más clásicos y sobrios, pero todos con kilt negro. La música acompaña la historia a través del batería Arnau Vallvé, del mismo Pau Carrió a la guitarra y hasta de los actores Laura Aubert y Albert Prat. Así la turbia atmósfera se carga más y coge relevancia en algunas canciones (del propio Vallvé y del director) que los actores interpretan, sobretodo en la canción del soldado Pistola a su amada o en la coral del final

Con un escenario desnudo, la figura del actor tiene que multiplicarse para llenar todo el espacio con la palabra y el movimiento. Así se entiende la importancia de la contratación de Anna Rubirola para las coreografías y los movimientos de los actores. Si bien está el escenario cuadrado, los intérpretes también se mueven fuera de él, de las alturas a tocar el público, haciéndonos sentir como si fuéramos parte del ejército. Sin duda el punto culminante está en la batalla de Agincourt y Carrió decide mostrarla montando una coreografía acuática excelente donde se presencian los cuerpos, presos por convulsiones,  luchando amarados de sudor y sangre.

El trabajo de los actores así pues es muy bueno. Pol López, quien ya trabajó con Pau Carrió y se encumbró con «Iván i els gossos», suelta su sabiduría escénica (palabras que aunque suenen pretenciosas por su juventud, retratan muy bien al actor) y marca bien la evolución de niño irresponsable a estadista de la guerra que arenga con su retórica encantadora a todo un país. La Kompañia se nutre también de dos actores mayúsculos que se llevan los mejores personajes Pistola y Bardolf. Son David Verdaguer y Albert Prat, que también viven la misma evolución que su amigo el monarca pero con distinta suerte, dos bufones zafios que luchan por sobrevivir a la estupidez de la guerra y a la suya propia. El resto, excelente, también con una Laura Aubert que descubre sus múltiples registros y acentos o un Pep Ambrós, altivo y arrogante como Delfí. Y una peculiaridad acertada, la propia presencia del director que como coro nos narra la historia, avisándonos además de los cambios de escenario, orientándonos en el difícil entramado geográfico que luce en la palabra y no en el decorado. Sin duda el director logra potenciar el texto del genial inglés y traduce el dinamismo de la obra en una enérgica propuesta, llena de movimiento, con un clímax final que sintetiza el mensaje, que victoria hay en la guerra cuando has perdido todo lo que eras. ¿El honor? No gracias.

 

Victòria d’Enric V de William Shakespeare

Dirigida por Pau Carrió.

Con Pol López, David Verdaguer, Alber Prat, Laura Aubert, Pep Ambrós, Javier Beltrán, Mima Riera, María Rodríguez, Paula Blanco y Pau Carrió.

Histórico-épico shakesperiano.

Hasta el 26 de octubre en el Teatre Lliure de Gràcia.

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