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Crítica de 'Van Gogh' - Masteatro
Van Gogh

Crítica de ‘Van Gogh’

Van Gogh

Martí Peraferrer i Vayreda protagoniza «Van Gogh» en el Teatre Gaudí de Barcelona bajo la dirección de Óscar Molina. Un espectáculo sentido, profundo y emocionante que relata el universo filosófico y artístico del conocido pintor Vincent Van Gogh.

La obra empieza con la presentación del artista en el manicomio. Maniatado y completamente solo es liberado por una monja para, así, dar marcha atrás en el tiempo y empezar a relatar la historia de su vida, de su mente y de su estética, historia que termina como empieza: en un manicomio. Sobre el escenario, Peraferrer convertido en Van Gogh nos lanza ideas sobre la concepción artística, sobre su consideración sobre los artistas y sobre la sociedad. Mensajes como que el trabajo, la rutina y los quehaceres diarios son los responsables de que las ideas de la gente se queden mudas, calladas y escondidas en el cajón de un armario. La absoluta creencia de que todos tenemos luz propia, de que todos somos capaces de brillar y crear y disfrutar del arte es uno de los temas más recurrentes del inicio de la obra.

Mostrando fragmentos de pensamientos, de ideas y reflexiones, «Van Gogh» nos define el asombro por la belleza que el pintor sentía, esa absoluta sensibilidad por la vida, por el arte y por los colores que fue lo que ocasionó que enloqueciera en un mundo en el que sentir parece que no está bien visto. Un loco muy cuerdo es el personaje que Peraferrer sube al escenario de un modo brillante, emocionante y, sobre todo, repleto de arte.

La interpretación que hace Martí Peraferrer i Vayreda de Van Gogh es, como ya he dicho, brillante. De una brillantez similar a la que presenta sobre el escenario vestido de pintor, una luz impactante y cegadora que demuestra que su interior está lleno de arte. «¡Menos mal que Peraferrer ha querido hacer caso a esa luz interior y darle rienda suelta!», pensé al salir del teatro. «Menos mal», sigo pensando ahora. El actor se fusiona con el público, lo mira directamente a los ojos, se sienta a su lado, les habla… Todos estos elementos hacen que te sientas parte de la obra, que sientas que la barrera de espectáculo-espectador se deshaga como si pasaras un fino pincel de pintura transparente.

«Van Gogh» está interpretado exclusivamente por un actor. Las escenas que se suceden sobre el escenario son independientes entre sí, muestran una estética, una visión del mundo global pero no mantienen un hilo argumental ni una tensión dramática. Esto hace que el ritmo de la obra se pierda en algunos momentos y que la reflexión constante a la que nos invita el autor, Ever Blanchet, no se logre en todas las escenas. La intensidad de las ideas que se lanzan en el escenario no son contrarrestadas con ningún otro elemento dramático y, en el ámbito teatral (a diferencia del literario), el dinamismo de la pieza teatral es un elemento clave para mantener la atención del público.

«Van Gogh» es un grito hacia la libertad creativa de las personas: mediante la figura del pintor se lanzan ideas que fomentan la creatividad, el arte y la belleza. A la vez, se muestra el espíritu del artista, su filosofía del arte y su locura muy cuerda, demasiado cuerda, tanto, que hizo que terminara sus días interno en un manicomio. Una auténtica locura en un mundo de locos.

Van Gogh
Del 9 al 19 de octubre
Teatre Gaudí de Barcelona
De martes a viernes a las 18:30 h.
Autor Ever Blanchet
Versión al catalán de Josep Mª Vidal
Dirección Òscar Molina
Con Martí Peraferrer i Vayreda como: Vincent Van Gogh

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