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Crítica de 'Un refugi indie' - Masteatro
Un refugi indie

Crítica de ‘Un refugi indie’

Un refugi indie
Pau Miró ya lleva unos cuantos textos escritos y representados en los principales teatros. Es un valor del teatro catalán bien consolidado y su punto de inflexión fue con la creación de la trilogía animal (Búfals, Lleons y Girafes). Pues parece que eso de trabajar de tres en tres le parece un buen método pues el año pasado empezó una nueva trilogía que pretende retratar a tres distintas generaciones que tienen en común el desamparo económico y/o social. Pero si en Els jugadors, su primera parte, el humor se derramaba a través del cinismo y la ironía, aquí, en Un refugi indie se filtra a cuentagotas y el tono es más seco e impera el nihilismo.

No hay mucha esperanza para estos seis personajes sin nombre. Se encuentran, se reclaman, se necesitan, a veces es solo para charlar un rato con un cafè, otras para proponer un trabajillo, que no será nada hombre, pero que seguro que al final algo será. Tropiezan entre ellos por azares del destino pero lo que quieren es precisamente huir de él. Viven atenazados por sus propias circunstancias y las que les vienen impuestas de fuera; algunos tienen sus responsabilidades y se aferran a ellas porque es lo poco que tienen, otros las buscan aunque sea traspasando ciertas líneas. Qué más dan las líneas, a quién importa ahora lo que está bien y lo que está mal. Todo está realmente jodido pero si te invitan a una fiesta y además es de un rico que tiene una caja fuerte pues tampoco vas a ser descortés. Porque siempre en nuestras miserias hay un pequeño espacio para los sueños, para los pequeños ideales personales, para al final poder huir hacia adelante. O al menos intentarlo.

Miró coge la batuta de su texto y dirige a seis actores jóvenes, algunos con más trayectoria que otros y les mete en un viaje donde no hay una sola nota discordante. El ritmo es alto aún siendo una obra con sus momentos de silencio y sus otros muchos momentos de música y cante. Ya en Els jugadors Miró hizo cantar a uno de sus personajes; en este refugio reparte la partitura para todos y les hace cantar algunas canciones en inglés y una en italianio. Especial relevancia tiene la repetida versión del Working Class Hero de Lennon, un himno con un mensaje claro y que los actores interpretan con tristeza y desesperanza.

                  Los diálogos cortos y rápidos, contienen en si mismo pequeños cuentos, a veces monólogos dramáticos, sueños y panoramas trágicos. Algunos dicen que hay algo de Carver en el texto. Lo que si hay es un lenguaje directo, franco, sin tapujos, una manera de decir las cosas con la verdad por delante, sin mentiras ni fisuras. En esta habitación, en la 412 del hotel, los personajes muestran sus heridas, sus métodos de relajación agresivos, pero sobretodo unas ganas de afecto y de compañía que se van dando y arrebatando.

El espacio es una habitación con su armario, su piano, su cama y su ventana. El tiempo se divide en cuatro estaciones, todo empieza con el invierno donde siempre queda algo sepultado bajo la nieve y termina en otoño cuando las hojas cambian de color. Así para algunos las nuevas estaciones de la vida les traen a caminos sin salidas, a otros los deja igual, pero a dos se les abre una nueva puerta, algo difuso y por explorar, una nueva relación que se nos muestra mediante una proyección de vídeo. Pau Miró combina distintos lenguajes con la misma finalidad dramaturga pero que en este caso le funciona de maravilla con este vídeo final con broma final para el espectador. Y es que al dramaturgo catalán le gusta jugar y manipular al espectador. Como debe ser vaya, pero hecho con oficio y gracia.

Además Miró des de que empezó ha sabido dirigir muy bien a sus actores y en este elenco no desafina nadie y gusta en especial el personaje de Isaac Alcayde quien habla atropelladamente, pero con un magnetismo de macarrilla sacado de una peli de Tarantino. Y muy buena voz también la de Marta Ossó quien canta una preciosa canción italiana.

Esperamos para el próximo año (o para cuando el autor quiera) la tercera parte de esta nueva trilogía. De momento, las dos primeras partes merecen comentarios elogiosos. Con Els jugadors, Pau Miró logró éxito de público y crítica, con Un Refugi Indie no parece que lo tenga tan fácil. Pero probablemente la primera es más accesible que esta segunda parte, una de historias cruzadas amarga como un vaso de ginebra barata.

Un refugi indie de Pau Miró.
Dirigida por Pau Miró.
Interpretada por Isaac Alcayde, Marta Ossó, Joan Solé, Jordi Llovet, Andrea Trepat y Peter Vives.
Hasta el seis de enero en la Sala Beckett. 

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