Crítica de 'Un fràgil equilibri' - Masteatro

Crítica de ‘Un fràgil equilibri’

El picar del hielo en el vaso de güisqui. Este es el primer sonido que se oye en el Teatre Municipal de Girona a las nueve de la noche. Es el primer sonido que recoge el Temporada Alta del 2011, un año más, y ya llevan veinte, de teatro para todos los paladares. Dicen los entendidos que es el festival teatral con más prestigio del país. Y es sin duda un festival completo con un cártel que mira el teatro echo en Cataluña (el plantel de dramaturgos autóctono es rico y variado) y en Europa y el resto del mundo.

Después de escuchar como se sirven la primera copa, aparecen Agnes (Rosa Novell) i Tobias (Albert Vidal). Ella le cuenta el temor de volverse loca algún día, él, que la ve venir, le dice, sirviéndose, que es la mujer más sensata que conoce. Ella sigue su diatriba para acabar hablando de su hermana, la alcohólica Claire (Rosa Renom), quien no tardara en hacer acto de presencia para seguir con el cuerpo a cuerpo verbal con su hermana mayor. Mientras el pobre hombre intenta mediar entre ellas, sin un entusiasmo visceral, la verdad. Las puyas van que vuelan, hiriendo con un sarcasmo elaborado y fino, sin palabras malsonantes. ¡Que en esta casa americana hay nivel, no vayamos a caer en la vulgaridad de los pobres! Y así viven esta familia, esta es la rutina de cada día, la que les ayuda para tirar hacia delante. Una familia más del largo retrato de familias de clase media, desestructuradas que pueblan la dramaturgia americana, des de O’neill hasta Tracy Letts. En este caso, han salido de la pluma de Edward Albee, sin duda una de las grandes voces del teatro del pasado siglo con clásicos como este Un fràgil equilibri o su obra más famosa probablemente, ¿Quien teme a Virginia Wolf?.

Pero hay obras que no las puede dirigir cualquiera. Y en este caso se podría hablar de un justo encuentro, el de Albee con Mario Gas, un muy buen director a la hora de analizar y diseccionar personalidades psicológicas especialmente complejas. El resultado es sobrio, seco, como un buen whiskey on the rocks. Gas distribuye los actores a lo largo de un salón decorado por tres sillones, un sofá, un par de mesitas y un mueble bar bien surtido. Poca cosa más se necesita para el cuadrilátero donde los luchadores batallarán para conservar su rol.

Y es que de esta obra se pueden sacar muchas cosas, pero sobretodo se puede hablar de cómo dos elementos sorpresa, uno más pequeño y anunciado, el regreso de Julia, la hija (Mia Esteve) después de su nuevo fracaso matrimonial, y otro mayúsculo, la aparición de Harry (Pep Ferrer) y Edna (Mercè Montalà), que, a causa de un extraño ataque de pánico, han venido a refugiarse a casa de sus supuestos “mejores amigos”, Agnes y Tobias. El descalabro es enorme sobretodo por la pobre hija que no admite que alguien venga a ocupar su habitación… cuando ya hace tiempo que no es su habitación. He aquí los roles: el de la hija abandonada que pide consuelo paternal; el de la alcohólica que se hace llamar borracha y no tal; el del padre y marido al que le piden que actúe como patriarca de la familia cuando él siempre ha tirado más al dejar pasar; o el de la mujer, que a pesar de su carácter dominante es incapaz de impedir la llegada de estos conocidos intrusos a sus vidas.

Intrusos es la segunda palabra que adquiere múltiples significados en esta obra. De donde viene el intrusismo? De dentro de la familia? De fuera de esta? De unos amigos a los que ven diariamente en el club, y a los que se les podría incluir casi en la familia? Y es que los que están dentro no desearían  irse?

Cabe destacar también sus intérpretes, todos ellos, des de la aguda y divertida Rosa Renom, que no hace de borracha sino de alcohólica sumida en el cinismo, hasta el matrimonio no invitado actuando como Pedro en casa ajena, y sobretodo esta Rosa Novell, gran dama del teatro, que impone su casta para mantener este frágil equilibrio a base de cinismo y hipocresía. Y sin duda el personaje que mejor evoluciona el del padre. Albert Vidal, conocido actor de clown, bufón de los buenos que por lo que parece debe ser de las primeras veces que actúa en una obra dialogada de reparto. Menuda contención debía llevar el pobre bufón! Magnífico el enfrentamiento final a Harry, su supuesto amigo des de hace 40 años.     

Así, Un frágil equilibri resulta ser una compleja obra que requiere de una escucha profunda y un devaneo de los sesos casi solamente para gourmets del teatro.

FITXA:

Un frágil equilibri de Edward Albee
Dirigida por Mario Gas
Traducción de Joan Sellent.
Interpretada por Rosa Novell, Albert Vidal, Mia Esteve, Rosa Renom, Pep Ferrer i Mercè Montalà.
Escenografía por Juan Sanz y Miquel Àngel Coso

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