Crítica de 'Traición' de Harold Pinter - Masteatro

Crítica de ‘Traición’ de Harold Pinter

Traición en la sala pequeña del Español

Este proyecto se gestó hace un par de años tras un viaje a Londres en el que parte de equipo tuvo oportunidad de ver la  obra de Pinter y de compartir patio de butacas con el Premio Nobel de Literatura. Allí nació también “Asamblea de traidores”. Funcionando como una cooperativa formada por una docena de importantes personas del ámbito teatral, “Asamblea de traidores” no ha buscado  financiación externa, por lo que Traición es un espectáculo modesto en cuanto a escenografía y montaje, sin embargo, tiene lo justo y necesario. La puesta en escena se desarrolla en un pequeño escenario con unos pocos muebles en un blanco impoluto, frio, aséptico, eliminando cualquier elemento que pueda provocar la distracción del espectador.

El argumento nos narra la historia de dos parejas rotas, que mantienen las apariencias traicionando sus principios, convicciones, sueños y emociones, permaneciendo acomodadas en hogares que no existen. Un texto ambiguo, que da pie a multitud de interpretaciones y con el que los actores han tenido que hacer un intenso trabajo para intentar comprender a los personajes.

Una de las cosas más innovadoras de esta obra, es el orden cronológico invertido en el que la directora, María Fernández Ache, organiza la acción. De este modo, consigue un ritmo y una tensión muy difícil de conseguir en una obra que se basa en la dialéctica y no en la acción como tal.

La historia en el texto original transcurría durante los años setenta, sin embargo en esta adaptación, la acción se traslada a Madrid entre 1984 y 1993. Situar la trama en los años en los que moría Franco y España se encontraba en una situación tan delicada, fue considerado por la directora una frivolidad.

El trabajo actoral del trío compuesto por Will Keen ( Robert), Alberto San Juan (Nico) y Cecilia Solaguren (Emma) es bastante bueno teniendo en cuenta la complejidad de los personajes.

En resumen, esta obra es una buena elección para cualquier aficionado al teatro que disfrute con los argumentos densos y basados en emociones humanas. La mayor dificultan la encontrarán los amantes del teatro ligero y previsible, ya que Pinter no es un autor para paladares inexpertos.

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