Crítica de Tom Sawyer, Detectiu - Masteatro
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Crítica de Tom Sawyer, Detectiu

Debe ser muy gratificante para un director y para los actores ver como un domingo por la mañana se llena la platea hasta la bandera. Sobre todo si el público lo compone mayoritariamente niños y niñas acompañados de sus padres. Porque en este caso el éxito es doble pues ya no solo se valora la calidad del producto en relación a su capacidad por entretener sino también por su modo de conectar con los más pequeños y de ofrecer unos valores educativos. Y así lo logran mayoritariamente, en el Jove Teatre Regina, la compañía Lazzigags con un musical de creación sobre el personaje más célebre de Mark Twain, Tom Sawyer, Detectiu.

Mark Twain ya había escrito sobre Sawyer y su inseparable amigo Huckleberry Finn y en esta nueva historia los personajes viven una nueva aventura ya en edad adolescente. Parece ser que tanto el libro original como la película que se hizo en 1938 adquieren un tono más oscuro y lúgubre en depende de que pasajes (Twain siempre fue un autor realista, no apto para ciertas edades). Lazzigags, que celebran quince años de trabajo, adaptan la novela al musical con la vista fijada a los más pequeños, añadiendo pedazos de las novelas precedentes logrando el perfecto equilibrio entre humor y suspense.

El relato conduce a Sawyer y a su amigo Finn hasta Arkansas donde se hospedaran en casa de la tia Sally y el tío Silas. Allí los dos jóvenes, con un maletín que incluye un kit de detective, tendrán que demostrar la inocencia de su tío acusado de matar a un trabajador suyo y descubrir donde se esconden unos diamantes robados.

Detrás de esta propuesta está Miquel Agell como director y dramaturgo, Marc Sambola como compositor musical y director musical y Lídia Linuesa como letrista. Agell distribuye la acción principalmente en el escenario ocupado por un decorado formado por unas estructuras móviles de cajas de madera que configuran distintos espacios. Pero también usa los pasillos de la platea para dar entrada a algunos de los actores.  El director no solo rompe la linealidad de esta manera. Obligado por el corto reparto que tiene, algunos de los actores representan varios papeles. Pero al llegar a la escena del juicio final y verse implicado la mayoría de los personajes de la obra, Agell vuelve a mostrar las mentiras del teatro con unos maniquís de los personajes y un juego de los actores que van desplazándose para poner cabeza y voz a estos. Un juego divertido que el público infantil agradece con entusiasmo. A pesar de todo hay un momento de la historia que el autor mea fuera de tiesto, cuando pone en boca del joven Sawyer una parábola sobre las cruzadas, la situación de los judíos y un lío sobre tierras ocupadas que no se entiende para nada y que no viene a tono. No hay que educar a los chiquillos con historias que ni los adultos podemos entender.

La música es casi presente en toda la función y mantiene unas constantes propias del compositor Marc Sambola como es el caso de la presencia sonora destacada del clarinete y de ciertas harmonías que se le reconocen en proyectos anteriores como El projecte dels bojos. Dice Sambola que no quiso cambiar su proceso de composición para adaptar la partitura a los cánones del musical infantil, pero sin duda el resultado convence a todos los públicos. La clave está en un leitmotiv, un ritmo que se va repitiendo en distintas variaciones que ayuda a los más pequeños a recordar las canciones. Además el musical adopta un coro de niños que en canciones puntuales logran crear un efecto espectacular. Ahí están la canción de Arabia o la de Som amics.

Cinco intérpretes actúan y cantan. Los protagonistas, Sawyer y Finn, son Marc Andurell y Marc Udina. Los dos tienen corta experiencia pero no desentonan y ofrecen la personalidad necesaria para los personajes. Los otros intérpretes son Belén Alonso y Ferran Castells que ofrecen un buen catálogo de personajes a través de distintos registros de voz. Y también está Xavi Duch, el cual recordamos el año pasado con su potente interpretación de Burrs en La Festa Salvatge y que aquí se encarga también de varios roles, destacando sobretodo el del falso chino, un payaso que se erige como el roba-escenas de la función y cuya canción borda con insultante facilidad. Este chico llegará donde quiere él.      

Tom Sawyer, Detectiu de Miquel Agell sobre la obra de Mark Twain.

Dirección escénica de Miquel Agell.

Dirección musical de Marc Sambola.

Intérpretada por Marc Andurell, Marc Udina, Belén Alonso, Ferran Castells y Xavi Duch.

Musical infantil.

Des del 22 de febrero hasta el 16 de marzo en el Jove Teatre Regina.

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