Crítica de ‘Te quiero, eres perfecto… ¡ya te cambiaré!’ - Masteatro

Crítica de ‘Te quiero, eres perfecto… ¡ya te cambiaré!’

A menudo, cuando se habla de musicales, de manera automática se piensa en producciones de enormes magnitudes, con un amplio elenco de actores, una elaborada coreografía y una escenografía capaz de maravillar al público por su espectacularidad. ‘Te quiero, eres perfecto… ¡ya te cambiaré!’ vuelve a la escena madrileña para demostrar que un buen guión y una buena interpretación pueden conseguir que una comedia musical de pequeño formato atraiga tantas o más ovaciones que una súper producción americana.

La compañía Tela-Katola reinterpreta por tercera temporada la obra de Joe DiPietro y Jimmy Roberts, una parodia de las relaciones de pareja que se convirtió en todo un éxito en el Off-Broadway neoyorquino. Estructurada en forma de sketches, ‘Te quiero, eres perfecto… ¡ya te cambiaré!’ hace un repaso por todas las etapas de una relación de pareja, desde la primera cita hasta la vejez, sin olvidar la boda, los hijos o el sexo después del matrimonio. Ruth Calvo, Inma Mira, Jorge Gonzalo y Pablo Muñoz-Chápuli son los encargados de dar vida a más de una veintena de personajes, que se entremezclan en situaciones comunes, casi tópicas, pero tratadas con maestría para no caer en el humor fácil.

Ya desde el comienzo, la obra nos ofrece una interesante carta de presentación: potencia, dinamismo, buenas dotes interpretativas y mucho humor. El público acepta de buen grado este cóctel y se deja llevar entre carcajadas durante la hora y media de representación, que mantiene un ritmo y un nivel muy altos a excepción de los minutos finales, cuando los años de la vejez nos llevan a un paisaje más entrañable que cómico. Con todo, el cuarteto de actores –al que hay que sumar la música en directo de Paloma de Juan y Kike Poves– raya la perfección, tanto en la interpretación como en el canto, y es capaz de sacar jugo de una escenografía discreta y de unos escasos medios técnicos. Sin duda, la sensación después de salir de la sala es de satisfacción, ya que supera con creces las expectativas creadas en un principio.

Muy recomendable para visitar con amigos o en pareja.

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