Crítica de ‘Sé infiel y no mires con quién’ - Masteatro

Crítica de ‘Sé infiel y no mires con quién’

Desde que los británicos Ray Cooney y John Chapman tuvieran la idea original de ‘Sé infiel y no mires con quién’, esta comedia de situación se ha convertido en un auténtico clásico en los escenarios de todo el mundo, con más de 15 millones de espectadores a lo largo y ancho del planeta. Su estreno en España tuvo lugar en 1972, y tal fue su éxito que el director de cine Fernando Trueba decidió llevarla a la gran pantalla en el año 1985.

Una obra disparatada, llena de casualidades que juegan en contra de cada uno de los personajes y conducida bajo un ritmo frenético, que no nos permite relajarnos ni un segundo. Todas estas situaciones, envueltas en un clima de infidelidad y celos, convierten este vodevil en una producción realmente entretenida.
 
Félix y Carlos son amigos y socios de una editorial de cuentos infantiles. Félix, junto a su mujer Diana, es un hombre fiel, todo lo contrario que su socio, que está casado con Lidia y es todo un mujeriego. Los enredos comienzan cuando Lidia descubre las infidelidades de Carlos, y decide pagarle con la misma moneda buscándose un amante. Aprovechando que Félix y Diana salen esa misma noche de cena de negocios, todos intentan ocupar su casa para llevar a cabo sus infidelidades: Lidia para encontrarse con su amante, Jorge, Carlos para quedar con una teleoperadora que había conocido recientemente y el decorador, Óscar, para continuar su romance con Annia, asistenta del hogar. En medio de todo este embrollo aparece Adela, una escritora de libros infantiles que está buscando un nuevo editor moralmente correcto que se encargue de sus cuentos. Salvar la situación y el futuro negocio se convierte en todo un reto.
 
El ir y venir de gente y el abrir y cerrar de puertas hacen que el escenario esté lleno de personajes en todo momento, por lo que no hay lugar para el aburrimiento.

Una obra recomendable si lo que se quiere es pasar un rato divertido de la mano de unos actores de primera línea, que firman una actuación acorde con su elevado nivel.

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