Crítica de ‘Santo’, con Aitana Sánchez Gijón y José Luis Esteban - Masteatro

Crítica de ‘Santo’, con Aitana Sánchez Gijón y José Luis Esteban

Interesante reflexión sobre la santidad y el hecho religioso la que nos proponen Ernesto Caballero, Ignacio García May e Ignacio del Moral con ‘Santo’, una obra concebida en tres partes en la que debaten, a modo de tríptico, acerca de interrogantes que siguen presentes aún en el siglo XXI, como “el misterio, la ejemplaridad y la trascendencia”, como afirma el propio Ernesto Caballero, responsable también de la dirección de la obra.

La cronología de ‘Santo’ no puede entenderse de manera lineal, sino que nos ofrece la reflexión de cada uno de estos autores con tres piezas totalmente independientes, con el tema de la santidad como nexo de unión: ‘Mientras Dios duerme’, ‘Los coleccionistas’ y ‘Oratorio para Edith Stein’. El propio espacio escénico rompe con el tradicional concepto de escenario y se configura como un pasillo en el centro de la sala, situado al mismo nivel que el público, que se agolpa a ambos lados del mismo. Nosotros tuvimos la oportunidad de presenciar la función desde la primera fila, lo que supone vivirla –literalmente– a sólo un metro de los actores. Esta peculiaridad, que sólo puede alcanzarse en espacios reducidos como la sala pequeña del Teatro Español, donde la vimos, consigue que el público entre de lleno en la ficción y en los interesantes diálogos que nos propone Ignacio del Moral en ‘Mientras Dios duerme’, en la que una misionera, acusada de asesinato por defender a una niña, mantiene un fascinante cara a cara con un superior de la Iglesia Católica, que defiende una postura más pragmática para evitar el procesamiento de la acusada, mientra que ésta se mantiene firme a los postulados y principios de su doctrina.

‘Los coleccionistas’, de Ignacio García May, supone la parte más distendida e, incluso, cómica de ‘Santo’. De manera casi cinematográfica, los protagonistas debaten acerca de la oposición entre el bien y el mal y dejan motivos suficientes para reflexionar acerca de la naturaleza casi sagrada que adquieren los objetos que coleccionamos, buscamos y veneramos de manera casi mística. Esta idea la podemos enraizar con la adoración de las reliquias, lo que nos mete de nuevo dentro de la espiral de la santidad.

En un tono mucho más denso, Ernesto Caballero cierra el círculo con ‘Oratorio para Edith Stein’, en el que una judía convertida al catolicismo es juzgada en un campo de concentración alemán por su ‘verdugo’ nazi. Aquí la tensión y el nivel suben de manera notable, gracias, sobre todo, al magnífico trabajo de la pareja protagonista: Aitana Sánchez GijónJosé Luis Esteban, que con pocos artificios y una escenografía discreta son capaces de utilizar con maestría distintos registros para atrapar al patio de butacas durante hora y media sin pestañear. Menos destacable es la aportación de Borja Luna y Esther Acevedo, a menudo meros espectadores. El nivel del texto y de los actores principales, así como el clima creado alrededor de los mismos, son ingredientes más que suficientes para salir de la sala con buen sabor de boca, sin necesidad de ampliar el elenco. Y es que el mano a mano entre Aitana Sánchez Gijón y  José Luis Esteban es motivo más que suficiente para reservar un día en la agenda para ver esta obra. O quizás haya que reservar más de uno, ya que es difícil salir de la sala sin la necesidad de continuar reflexionando sobre las cartas que pone sobre la mesa este atrevido tríptico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *