Crítica de 'Salome. Un cuento siniestro' - Masteatro
Salome. Un cuento siniestro

Crítica de ‘Salome. Un cuento siniestro’

Salome. Un cuento siniestro

Para la burguesía de la época, la máxima de Luigi Pirandello, aquélla de que al espectador hay que meterle el dedo en el ojo, no resultó del todo desencaminada. Otro cantar somos nosotros, el público de hoy en día, más emparentados con los hollow men de T.S. Eliot, quienes, aunque aparentemos mucho, volvemos a estar igual de huecos, al menos en lo que al Amor se refiere. El autor que firma este cuento siniestro hace caso omiso a Eliot y se decanta por Pirandello, pero en vez de dedo usará un cincel ardiendo. Como Dios manda.

Salomé, el personaje que encarna y descarna notablemente Beatriz Ortega, retoma la fierezza de la palabra para rellenarnos dicha oquedad. Salomé denuncia a (San) Juan, lo mantiene en un potro de tortura y le reclama, le suplica, le pide explicaciones, se las da, se las quita, se las devuelve en forma de cantares en su cabaret gótico y subterráneo. No importa que Juan sea invisible. Ella lo materializará a base de puyas, de versos, de diálogos a cuatro voces, que hacen corpóreo al verdugo de su corazón. Aunque estemos sentados a su mismo nivel, la actriz nos pasea por las cañerías del no-amor, ésas que se atascan cada vez con más frecuencia y que sólo el Teatro cuenta con el poder de sanearlas.

Prólogo desperdigado para emplazarnos después con mejor resultado a la acción la cual Ortega/Salomé demuestra llevar al punto las riendas, así como el soberbio control de los elementos y el descontrol mágico sobre ellos en la escena. Cambios sugerentes y eróticos de su vestuario de baby doll que animan la vista de la platea y suben la temperatura. Juego escenográfico en un sótano donde la carnicería emocional y de acción es todo una. Salomé no leva anclas de su pasado: he ahí su tormento. No sólo Juan es el prisionero, por más que ella balancee su “cabeza” al final de la obra, ¿triunfo o única solución? Como bien dice ella: si no te hubieran cortado la cabeza, yo te habría comido a besos.

Montajes arriesgados como éste deben prodigarse. El espectador cree saberlo todo y Salomé nos desmonta nuestros peregrinos conocimientos del Amor para desenmascarar a quienes no nos aman correctamente. Y en qué mejor lugar que en el cadalso de un escenario.

P.D.- Ayer fue el estreno. Rodará esta pieza como la cabeza de San Juan y se hará golosa. Atentos.

SALOME. UN CUENTO SINIESTRO.
Actriz: Beatriz Ortega Chamorro.
Dirección/autor: Sergio Domínguez Parreño.
TNT Sevilla. 10 diciembre.

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