Crítica de 'Res no tornarà a ser com abans' - Masteatro
'Res no tornarà a ser com abans'

Crítica de ‘Res no tornarà a ser com abans’

'Res no tornarà a ser com abans'

Carol López es una señora que ya lleva cierta carrera en esto de la dramaturgia. Además parece ser que también le gusta la gestión pues des del 2010 asumió la dirección artística de la sala Villaroel. Durante estos dos años ha sabido darle continuidad al proyecto i impulsarlo aún más abriendo de par en par las puertas del teatro a los nuevos valores dramaturgos o de dirección catalanes. Así pues, por allí han pasado gente tan interesante como Pau Miró, Pere Riera, o Àlex Mañas, así como directores/actores como David Selvas quien presentó una versión de La Gaviota de Txékhov. Y claro está, la misma Carol López ha representado sus obras en esta sala. Y este año no es una excepción. Esta vez, la dramaturga ha presentado Res no tornarà ser com abans, el enésimo montaje que trata sobre las crisis de dos parejas que son amigas y… algo más. Pero en el fondo poco hay más que contar, todo ya se sabe, todo lo que se cuenta ya se ha visto antes, y aunque tiene buen ritmo, no aporta nada nuevo y cae en los tópicos y en los perfiles más que conocidos. Una lástima, una decepción, pues estamos hablando de la creadora de Germanes, uno de los últimos textos de creación catalana con más reconocimiento.

Precisamente Germanes es un texto que ha mutado de texto teatral a guión cinematográfico en la película homónima e igual pasa con Boulevard, uno de sus últimos textos a punto de emitirse por televisión. Y la verdad es que su nueva obra tiene una estructura muy cinematográfica, con banda sonora incluida, y con cuatro sets muy delimitados, la mesa del comedor, el dormitorio, la bañera y el sofá con la mesita del salón de estar. En estos espacio se mueven los cuatro personajes, a veces, obviando las paredes imaginarias que hay entre estos para relacionarse con otros personajes que no están presentes en aquella escena pero que al desplazarse y aproximarse a ellos sienten su presencia para modificar su pensamiento, su manera de actuar (ocurre así sobretodo con los dos amantes, Dolo y Andrew). En este caso es un buen acierto de dirección de Carol López. Pero hay otros pequeños detalles que no deben suceder, como el hecho de que, buscando la máxima naturalidad, un actor dé la espalda al público cuando cenan los cuatro en la mesa. Detalles algunos acertados, otros no.

La historia pues es la de dos parejas jóvenes que van a terapia con el mismo doctor aunque no se les supone ningún problema de pareja. Mediante grabaciones que se muestran en un monitor de televisión los actores, en pareja o individualmente van desgranando su relación, mostrando sus apetencias hacia el otro, pero sobre todo sus desavenencias. Luego les vemos ya en el escenario relacionándose en la intimidad, hablando, discutiendo, mostrando sus caracteres y descubriendo a primera vista por donde irán los tiros. Así cuando se descubre que uno va con la otra, ya sabes que este uno es como es y que la otra sabes que acabará haciendo lo que hace, y con los otros dos en liza, pues igual. Vaya que esta peli ya la hemos visto.   

Los personajes están bien marcados y diferenciados: una es perfeccionista, controladora, caprichosa; el otro es un seductor, pretencioso, egoísta, pero buen padre; la otra chica es insegura, dubitativa, una artista con tendencia al enojo; y su pareja es un hombre enamorado, pero poco cuidadoso y apático sexualmente hablando. Todos tienen sus personalidades bien definidas, pero ninguno con suficiente carisma como para destacar por encima de otros. A estos personajes les falta más gracia, un punto de humor diferencial que haga reír al espectador y le haga olvidar lo plana que es la historia.

Así, los actores, Olalla Moreno, Andrew Tarbet, Dolo Beltrán y Andrés Herrera están correctos en sus papeles. Y para darle aún menos profundidad a los personajes, la dramaturga, para hacer ver al espectador que la obra ha sido formada también por los mismos actores, decide nombrar a sus personajes como los de sus actores, como si se interpretaran a si mismos, cosa que realmente deseo que no sea así.

En conclusión una historia vista y con un final cantado. Y hablando de cantar, el momento de la obra es cuando los dos amigos se despiden cantándose el uno al otro el Lovin you de Minnie Riperton, canción resultona y momento suficientemente ridículo como para esbozar una sonrisa, aunque otra vez esta escena ya la hayamos vista en otras pelis. Esperemos mejores resultados en el futuro de la dramaturga Carol López.

RES NO TORNARÀ ASER COM ABANS, de Carol López
En La Villaroel hasta el 11 de marzo.
Dirección: Carol López.
Intérpretes: Andrew Tarbet, Olalla Moreno, Andrés Herrera y Dolo Beltrán.
Escenografía: Cube. bz

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