Princesas del Pacífico

Crítica de Princesas del Pacífico

Las princesas del Pacífico es uno de los montajes más originales que andan palpitando en la escena de Madrid estos días. Una comedia que no da tregua al espectador y se apodera de su risa desde el comienzo. El montaje se sostiene sobre tres pilares fundamentales: dirección, interpretación y texto. Texto que firma José Troncoso. Más allá de las comedias naturalistas que inundan la cartelera, el autor ha apostado por un lenguaje propio que oscila entre la chirigota gaditana y el teatro bufo.

Las princesas son Agustina y Lidia, tía y sobrina, dos mujeres deformadas por la soledad. Encerradas en una casa que no pueden pagar, con la televisión como único hilo de comunicación con el exterior. Un sorteo las hace ricas y ambas deciden irse a hacer un crucero por el Pacífico. En ese deseo de salir al mundo, vemos su absoluta incapacidad para vivir en él. Grotescas y crueles. La comedia se construye sobre estos dos magníficos personajes interpretados por Alicia Rodríguez y Belén Ponce de León. Dos actrices que desaparecen absolutamente en sus personajes.

La puesta en escena es la que impone un país en el que se desprecia la cultura: la mínima. Aún así, los creadores encuentran soluciones agudas y creativas. El corralillo de tapetes de crochet, nos lleva a un salón, a una casa, a un barrio. El diseño de sonido nos hace viajar dese Sevilla al Pacífico. ¿Cuánto más se podría hacer con más recursos?

Hay que felicitar a José Troncoso que se ha metido en todos estos líos y los ha resuelto con nota. Estupendo ritmo el del texto y el de la dirección. La obra tiene universo propio y sin embargo está en lugares que conocemos. Es imprescindible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *