Crítica de Primer amor - Masteatro

Crítica de Primer amor

El amor este sentimiento que se disfruta y se sufre es una cosa rara para este hombre tumbado en un banco, tal como si estuviese muerto, iluminado por una potente luz blanca que le oprime. Se despierta, se incorpora, reviven sus músculos y sus extremidades y mientras tanto nos cuenta su vida, y su primer y único amor. Su historia nació en el año 1946 de la pluma de Samuel Beckett y hace tres años el actor Pere Arquillué se la hizo suya recreando el monólogo en el Grec 2010. Ahora La Villarroel la ha recuperado con notable éxito durante más de un mes.

Este hombre, medio desnudo, casi monstruoso cuenta la historia. Al morirse el padre se ve expulsado de su habitación, vagando por la calle conoce a una mujer en el banco donde ahora malvive. Esta mujer significará su salvación, aunque este ser en ningún momento siente que necesite ser salvado de nada. Le ofrecerá cobijo y un sentimiento nuevo del cual hasta ahora solo había oído hablar. Pero para este señor todo esto es sin duda un contratiempo, un molesto contratiempo en su plácida vida. Para él enamorarse y todas sus consecuencias terminan por agobiarle y comprometerle en una situación embarazosa.

Pero esto no es una historia de amor. En este texto, el señor Beckett le pega una patada al romanticismo para crear un personaje desagradable, sumido en la indigencia, regodeándose en la miseria moral y material. Para este hombre brutal el máximo exponente del romanticismo es escribir un corazón con el nombre de su amada en una mierda de vaca, con el dedo que después se lamerá. Así sí, también tenemos gotas de humor negro que empapan un texto marca Beckett, con un fuerte influjo surrealista y una mala leche hacia la sociedad que compartió. No queda títere con cabeza, ni Dios, reducido a una imagen bucólica clavada en la puerta del lavabo; ni el Estado, un ente dedicado a la persecución de los ciudadanos; ni la cultura, obsesión de un grupo de patriotas decididos a restaurar i conservar mierdas secadas por el paso de la historia. A todos y todo le pega un buen rapapolvo Becket. Y sin embargo, hay algo que conmueve en esta historia. A lo mejor será la desorientación de este hombre que ve trastornada su denigrante existencia por la llamada del amor? Como es posible que este personaje medio loco, medio deficiente nos resulte empático?

Gran parte de la culpa recae en la actuación de un animal del escenario como es Pere Arquillué, un tipo de magnética presencia que presenta el personaje medio alienado, fuerte, monstruoso, pero otorgándole una sutil piedad en ciertos parajes, en ciertas miradas, en algunos tonos de voz. Y es en la herramienta de la voz donde el actor ofrece el recital de múltiples capas que da a su personaje. No es un tono monocorde, es una montaña rusa muy trabajada para enfatizar palabras y expresiones, para dar su propio ritmo. El sentido? marcar la extrañeza del texto dicho por un personaje perturbado. La composición de la criatura viene acompañado de unos gestos, de unos movimientos que remiten a un ser revivido, un hombre que parece recobrar el movimiento corporal y desentumece sus músculos poco a poco. Como si fuera una criatura del cine expresionista alemán.

El sentido de la pieza va ligado intrínsecamente a la muerte. Amor y muerte van cogidos de la mano en esta pieza y para reforzar la idea está la escenografía. Una banqueta, una losa blanca de mármol, una lápida tal vez des de donde el actor revive, y una luz rectangular graduada por un chico a un lado, una luz blanca pálida que intensifica la idea de la muerte, de la trascendencia, de la opresión simbólica y que junto con una ambientación sonora nos traslada a los distintos paisajes mentales sugeridos por el protagonista.

Lo que se ve allí es la resurrección de un hombre, de unas ideas, de un humor negro y de un modo de hacer teatro que solo Beckett contemplaba. La propuesta escénica de los directores

Miquel Górriz y Àlex Ollé trabajada al alimón con Pere Arquillué es exquisita. En la Villaroel se ha contemplado el primer amor, el único, el cual ya ha sido diseccionado.

 

Primer amor de Samuel Beckett.

Dirigido por Àlex Ollé y Miquel Górriz.

Interpretado por Pere Arquillué.

Drama existencial.

En la Villarroel, del 7 de mayo al 9 de junio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *