Crítica de Pàtria de Jordi Casanovas - Masteatro
Pàtria

Crítica de Pàtria de Jordi Casanovas

Pàtria

La dramaturgia tiene sus géneros, sus temas clásicos, sus argumentos de toda la vida. Pero hay autores que ignoran todo esto para usar el teatro y la dramaturgia como un instrumento de denuncia o de espejo social. Se arriesgan en escribir historias que aniquilen el conservadurismo, la actitud apática donde la sociedad se asienta. Y ahí tenemos a uno de los autores que más dará a hablar aquí, en Barcelona, y en España. Se trata de Jordi Casanovas, quien con Pàtria presenta la segunda parte de una trilogía sobre la identidad catalana, que ya empezó hace un par de años con Una història catalana, la cual por cierto se reestrenará en el TNC a principios del 2013.

Avisamos a los más recalcitrantes que esta obra la escribió hace cinco años (lo cual no quiere decir que haya reescrito ciertos diálogos para actualizarlo aún más) y que por tanto no se le puede criticar de oportunista al autor. Pàtria trata sobre un hombre, un periodista que es el primer candidato político, con posibilidades reales de ganar, abiertamente independentista. La trama empieza pero el día de su desaparición a dos días del cónclave.

La expectación para ver esta pieza era muy alta. El contexto social donde nos encontramos ayuda a ver una obra como esta. Pero las reflexiones que sugiere el texto van mucho más allá de la reivindicación nacionalista, aunque no esconde su compromiso ideológico. Casanovas sugiere muchas preguntas que va respondiendo a lo largo de la obra. Pero la gran pregunta, la que enmarca el sentido del título es, qué es la patria?

El mentado periodista es Miquel Raventós, un experimentado periodista que desde la tele pública hace entrevistas a políticos y quien durante un debate explota y acaba literalmente cagándose en todos sus invitados para terminar levantándose y arengando a los ciudadanos a movilizarse y a salir a la calle para hacer sentir su voz en pos de la independencia. Este discurso enciende el pueblo y lo enaltece a él como líder carismático. Así dará el salto a la política para proclamarse como el candidato político independentista con más afección popular. Ésta bien sería la trama principal, pero siempre hay otras tramas que subyacen, que se enredan en la principal y que la alteran. Porque al final, detrás de un líder hay una historia personal, una familia, un pasado que siempre acaba entrando en juego, y en política aún más.

Y es que la explosión contestataria de Raventós no es gratuita. Minutos antes del debate, habla por teléfono con su mujer quien le comunica la muerte prematura de su madre y su último mensaje, «Miquel, sé el hombre que tu padre no supo ser». Estas palabras conllevan distintas interpretaciones, pero para Raventós solo quiere decir una cosa. Y es que su padre, que murió al intentar atentar contra Franco, será la figura omnipotente con la que, ayudado por su asesora y estratega política, montará gran parte de su discurso político. Pero esta frase esconde mucha más historia que se descubre en otra trama donde se mezclan la pintura abstracta de Mark Rothko, un hijo con el síndrome de Asperger, y una visita del pasado.

Pàtria, disfrazada de thriller, es mucho más que una història alegórica sobre la independencia. No sabemos qué fue lo primero que pensó Casanovas para escribir la obra, pero bien debió de tirar de tópico para inspirarse. Los políticos mienten. Ejercen la mentida para sus propios beneficios. Y la mentida siempre ha sido una herramienta dramatúrgica magnífica para construir un buen relato. Y así juega Pàtria. La mentida, el ocultamiento de hechos relevantes, las medias verdades, repercuten en los personajes deparando sorpresas que ni ellos ni el propio espectador se espera y acelerando la trama hasta un final en lo alto de la montaña. Parece que a Casanovas le gustan las alturas más agrestes, pues bien que Una història catalana  sucedía en las montañas del Pallars Sobirà.

El autor catalán es un primera espada de la dramaturgia catalana y lo es también por saber dotar sus estructuras narrativas del lenguaje audiovisual en el cual estamos sumergidos día y noche. Así lo define varios detalles. Primero, la estructura narrativa de thriller, empezando por casi al final y reconstruyendo la historia mediante flashbacks. Segundo,el uso del vídeo para apuntar el cambio de escena y escenario, para sobrescribir mensajes de twiter o de móbil, y hasta para impactar con los títulos de créditos. Tercero, los referentes catódicos que de manera directa o indirecta decide influirse para construir sus personajes. Así aparece un presentador con gafas de pasta que lanza monólogos tal como lo haría Buenafuente, o descubrimos que Raventós es un émulo de Edward R. Murrow, aquel presentador que se enfrento al senador McCarthy, historia la cual George Clooney tan bien supo presentar con «Buenas noches y buena suerte». No es baladí que Raventós termine su discurso televisivo con un Bona nit i llibertat.

Pero para todo gran texto siempre se necesita un gran elenco. Y agradecidos quedamos todos con las interpretaciones de los actores. Pero, claro está, hay que hacer mención aparte para Francesc Orella quien insufla verdad y energía al candidato. Y también hay que darle un aplauso a Fermí Reixach quien le toca bailar con más fea con un personaje de habla inglesa. Pero al menos a él le toca descifrar una de las respuestas a la gran pregunta, qué es la patria? Y en ella encontramos parte del sentido de la historia que nos han contado. Pero no es la única respuesta, pues al final ésta la tiene el pueblo.

Pàtria de Jordi Casanovas
Dirigida por Jordi Casanovas.
Escenografía por Jordi Soler Prim
Interpretada por Francesc Orella, Lluïsa Castells, Rosa Vila, Fermí Reixach, Marcel Borràs y Àlex Casanovas.
Thriller político.
En el Teatre Lliure hasta el 11 de noviembre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *