Crítica de 'Over the Moon' - Masteatro
Over the Moon

Crítica de ‘Over the Moon’

Over the Moon
Broadway es una fábrica de talentos. Allí se han escrito grandes letras, se han compuesto enormes partituras y se han montado espectáculos que han marcado época. Hay nombres que resuenan en la cabeza de muchos, figuras históricas que han iluminado las neones de Nueva York. Ha habido autores que han triunfado con muchas obras, Gilbert & Sullivan, Bernstein, Sondheim, … pero en los últimos diez años surgió un fenómeno que cautivó a medio mundo, una obra que atrajo sobre todo a un público joven. Su autor había muerto el día anterior al estreno y sólo había dejado otro musical que tuvo un buen recibimiento, pero sin despertar un gran entusiasmo. Ahora en el Teatre Almería se reta un magnífico homenaje a Jonathan Larsson y a sus dos musicales, Tick, Tick… boom! y Rent bajo el nombre de Over the Moon, un musical que adapta al catalán algunas de sus mejores canciones.

Bajo la dirección escénica de David Pintó y la dirección musical de Xavier Torras, cuatro actores, cuatro cantantes interpretan una selección de canciones de los dos musicales que Larsson creó en la década de los noventa y que han explotado en la primera década del nuevo siglo. Para algunos Tick tick…Boom! es una absoluta desconocida o es simplemente la primera obra del creador de Rent, pero no se puede entender esta sin la primera. El autor americano escribió dos obras donde el tono, los personajes y sus conflictos son marca de una época. El adjetivo que mejor funciona para identificar sus espectáculos es generacional.  Sus dos obras se llenan de referencias a la cultura popular de los noventa, al arte, los valores humanos, las frustraciones laborales y los miedos de una juventud que lucha contra la precariedad. Sus obras contienen así un peso dramático que huye de la frivolidad y el mero entretenimiento que proponen los grandes clásicos de Broadway.

Larsson no sólo escribió buenas historias, también supo componer las canciones y la música que le daban forma.  El pop rock es su base, aunque también le da cancha al country, el tango y otros ritmos. Pero el compositor siempre se ha sentido deudor de su mentor, Stephen Sondheim (con quien llegó a mantener una cierta amistad) y además también se nota la influencia de Leonard Bernstein.

Así teniendo en cuenta el personaje los miembros de este espectáculo decidieron aproximarse al autor sin artificios, dando protagonismo a sus canciones y olvidar así la historia, los conflictos y sus diálogos. Casi se podría hablar que Over the moon es más un concierto que una obra teatral. Solamente cuatro voces, Elena Gadel, Iván Labanda, Patricia Paisal y Víctor Estévez, y un pianista, Xavier Torres, el mismo director musical. Torres es un gran pianista que ya hace años que es reconocido como uno de los grandes directores y compositores musicales de por aquí. Y acompañando al elenco un montón de sillas que los mismos actores van dispersando por el escenario, el cual se divide en la tarima propia del teatro y un espacio rectangular en medio de la platea. Este amplio espacio favorece la movilidad de los actores los cuales hasta llegan a mezclarse entre el público quien agradece poder ver la intensidad de los gestos y las voces de manera tan cercana.

El espectáculo empieza con Avui fem mal, la adaptación de Out Tonight de Rent y sirve como carta de presentación de los distintos roles vocales que interpretarán los actores. Así Víctor Estévez se descubre como una voz más apta a las composiciones más aguerridas y rockeras; Labanda para las más delicadas y líricas; igual que en Patricia Paisal, bien dotada para los agudos sin estridencias; y finalmente, Elena Gadel, una chica bien conocida y que tiene una técnica vocal que le permite llegar a distintos grados de intensidad. Son sus momentos los que más erizan el vello, como en la adaptación del I’ll Cover you de Rent con el nombre de T’abrigaré. 

Los artistas van empalmando las distintas canciones, una de Rent, dos de Tick… y así se van creando alianzas en el cuarteto. Todos están excepcionales pues ya tienen sus tablas, algunos más y algunos menos, y la química entre ellos se deja notar en cada mirada y en cada nota, pero los dúos entre Víctor Estévez y Elena Gadel son los mejores pues las dos voces combinan muy bien como se demuestra en Light my candle de Rent (traducida como Tens foc per l’espelma) o en la más coral Take me or leave me de Rent (O m’acceptas o marxa).  La intensidad del espectáculo está cuidada y la selección y el orden de las canciones está diseñado para modular las emociones. Así se suceden distintos momentos, unos más dramáticos, otros más divertidos. Pero sin duda una de las grandes canciones, colocada en medio del espectáculo y actuando como bisagra, es  La vie Boheme de Rent. Divertida, de distintas velocidades, los cuatro cantantes se sitúan en la tarima son sus sillas y se transmutan en sus personajes. Pues este es otro aspecto a remarcar, la asimilación de movimientos y gestos que los actores cogen de las obras precedentes para así poder hacer más fácil el reconocimiento no sólo de las canciones si no también de sus personajes.

Es sin duda Over the moon un trabajado y sentido homenaje a la obra de Jonathan Larsson que no va a defraudar a aquellos que sentimos cada nota de Rent o de Tick, tick…boom! con profunda emoción. Se les nota a los cuatro intérpretes que para ellos el genio de Larsson también les ha marcado.         

Over the moon, la vida amb les notes de Jonathan Larsson
Dirigida por David Pintó.
Dirrección musical a cragod e xavier Torras
Interpretada por Elena Gadel, Patricia Paisal, Iván Labanda y Víctor Estévez.
Homenaje musical.
Des del 20 de diciembre en el Teatre Almería.

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