Crítica de 'Millet' - Masteatro
Millet

Crítica de ‘Millet’

Millet

Cuando se encienden las luces se descubre un hombre viejo encerrado en una especie de celda. Coge una silla y se protege detrás de ella. ¿Quién es? ¿qué hace allí? está aprisionado? ¿castigado? ¿o está expuesto como si fuera una especie en vías de extinción en su jaula del zoo o del circo? De alguna forma o otra todas las respuestas son correctas cuando se trata de Félix Millet, el hombre que saqueó al Palau de la Música, un hombre que des de su posición privilegiada robó todo y más en una serie de estafas que marcan el perfil de un hombre sin ningún tipo de escrúpulo, capaz hasta de estafar a su consuegro en la boda de su hija. Pero la realidad de este Millet, parodia del real, es que ha sido secuestrado por alguien que desconoce y que pretende tenerlo una semana encerrado para sacarle toda la verdad des de su infancia hasta el caso Palau. Así el bueno de Félix se luce en el Teatro Almería para confesar todas sus triquiñuelas y decide hacerlo en clave musical acompañado de un pianista.

El espectáculo solo pretende ser un mero entretenimiento que nos permita reírnos de un personaje que aún espera juicio y lo hace contemplando aspectos de primera línea de actualidad como el gag de poner de nombre Juli al caracol que hay en la celda, como Juli Solaz, el juez que llevó el principio de la instrucción del caso de manera muy lenta. Este gag y algunos más son realmente acertados, pero otros son como chistes malos, bromas tontas que eso sí consiguen arrancar alguna sonora risa del público.

Marc Pujol, un actor curtido ya en algunos musicales mantiene el tipo, con buen ritmo durante toda la función y baila torpemente como le toca al personaje mientras con voz ronca canta sus canciones al estilo Rat-Pack (otros pájaros de tomo y lomo). Me pregunto si con el tiempo impostar así la voz no pasará factura al chico. Pujol viene bien acompañado por el pianista Xavier Bonfill encargado de la creación y dirección musical. Cabe decir que este proyecto ha nacido del esfuerzo de Jordi Pérez Solé, el director; Helena Moliné, productora; y Xavi Morató, encargado de las canciones y de la dramaturgia junto con Pérez Solé y Moliné. Todos estos forman la productora La mama.

Aparte de las bromas, unas mejores, otras desafortunadas, hay pasajes que bien merecen destacarse como la incorporación del pianista cuando acusa a Millet de no tener ni idea de música y para ponerle a prueba le toca una canción popular para que le diga cuál es. El gag funciona aunque está un poco alargado, problema del que adolecen muchas bromas de la obra. También se enredan demasiado con el final, descubriendo la persona que hay detrás de la voz del secuestrador cuando se podía haber terminado con la reflexión del indignado. Pero parece que aún querían darle otra vuelta más. A veces hay que saber para a tiempo.

Sea como sea va bien este musical para descubrir cuanta miseria nos rodea, y tomarse con buen humor todo el recochineo que gira alrededor del señor Félix Millet, la política y la justicia. Y ya les digo que como la cosa va para largo, si quisieran los de La mama podrían afinar el tiro con otra adaptación para dentro de un año con las novedades conocidas durante el curso en forma de gag, espero que más bien hilvanados con la trama.

 

Millet de Xavi Morató, Jordi Pérez Solé y Helena Moliné.
Direcctor artístico: Jordi Pérez Solé.
Intérpretes: Marc Pujol y Xavier Bonfill (pianista).
Producción artística: Helena Moliné.
Dirección musical: Xavier Bonfill.
Canciones: Xavier Morató.
En el teatro Almería hasta el 27 de mayo.

 

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