Crítica de Mata'm - Masteatro

Crítica de Mata’m

Un muerto, un asesino, la viuda y su hija. Cuatro personajes que viven atrapados entre miserias y sueños de oro. El muerto quería morir. Enfermo y hastiado de la vida, Arnal contrata los servicios de Bastero, un antiguo amigo que acaba de salir de la prisión por haber matado su mujer. Su misión, matarle. El ex presidario quiere dejar de ser ex porque no se adapta a la vida en libertad. El muerto tiene una mujer, Chirli, ex prostituta a la que conquistó años atrás y a la que hizo madre de una niña de edad indeterminada, Devita, que vive con pasión y determinación el sueño de coronarse como bailarina delante de reyes y presidentes allende, en América. Cuatro personajes salidos de las entrañas del actor, director y ocasional dramaturgo Manel Dueso quien dirige Mata’m agitando un cóctel de emociones y géneros que se ha servido en La Villaroel este, ya finalizado, Grec.

Precisamente no se sirven cócteles en el bar de Arnal. De hecho ya lo ha cerrado, él deambula por allí como un fantasma esperando que alguien le libere de su atadura con la vida y se vaya a descansar donde sea que vaya. No le sirve ningún cóctel a Bastero cuando se encuentran allí. Ellos son de otra época y de un gusto refinado y un punto excéntrico. Toman el verde Chartreuse, un licor elaborado por monjes de una cartuja parisina. Y entre ellos hablan como John Wayne. Ahí pueden resonar ecos de un western crepuscular, aunque aquí no hay ansias de venganza, ni ajustes con el pasado, pero si unos personajes perfilados como perdedores. Y  hay una barra de bar (móvil, que se desdobla al gusto de los personajes) como escenario de sus vidas.

Pero a pesar del tono lúgubre del argumento, Dueso se propone ofrecer un catálogo de emociones, de estados anímicos contrapuestos. Tanto como autor y como director involucra a sus intérpretes a un juego de espejos opuestos, ellos hablan, cuentan sus miserias, historias tristes pero lo hacen con una sonrisa en la boca, trasluciendo en muchos momentos, a pesar de todo, esperanza y luminosidad. La muerte existe como salvación para un futuro por escribir, donde cada uno encontrará su propio confort.

No es el argumento muy original, pero sí que logra serlo su lenguaje. Manel Dueso propone una historia que huye del naturalismo cuando hace hablar a sus personajes. Los diálogos de los adultos sobretodo están llenos de metáforas, de dibujos, de juegos lingüísticos. Son poetas que reconocen sus anhelos y sus frustraciones de modo elaborado, pero sin caer en cursilerías ni ampulosidades. No suena ridículo, si no verdadero. Y mediante el juego de los opuestos, Dueso logra el equilibrio entre la tragedia y el humor negro, el drama y la comedia.

A su disposición tiene una cuadrilla de actores ejemplares, Francesc Orella (Arnal), Boris Ruíz (Bastero), Àurea Márquez (Chirli) y Carlota Olcina (Devita). Todos lucen sobre todo cuando se encargan de sus monólogos, como en el desdoblamiento de Arnal o en la confesión lúbrica de Chirli.

Lo único que se le puede reprochar al autor es ordenar sus escenas desestructuradas cronológicamente sin aportar nada sorpresivo a la trama. La historia empieza y termina igual y en medio no se descubre ningún hecho relevante que ofrezca un cambio de punto de vista para el espectador. Es una historia lineal que el autor sin motivo aparente la presenta como un puzzle. A pesar de esta decisión, es una obra con ritmo, de contenido filosófico, moral (pero sin moralina) de cuatro personajes que viven la vida y la muerte, dándole valor a las palabras y a los emociones, hacia un futuro mejor.

Mata’m  de Manel Dueso.

Dirigida por Manel Dueso.

Interpretada por Francesc Orella, Boris Ruíz, Àurea Márquez y Carlota Olcina.

Drama cómico sobre la vida y la muerte.

Hasta el 2 de agosto en La Villaroel.

 

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