Crítica de Mark & Olivia - Masteatro

Crítica de Mark & Olivia

Dramaturgos, actores, directores y gente de la farándula se las ingenian de todas formas para llevar a buen puerto sus propuestas escénicas en un tiempo donde encontrar sala para estrenar cuesta cada vez más. De aquí han aparecido los escenarios no convencionales, sean habitaciones minúsculas para desarrollar microteatro, sea el comedor de una casa o el pub musical del barrio de Gràcia. En El Coleccionista, un bar de referencia en el barrio barcelonés se reencuentran Mark i Olivia que fueron pareja hace tres años. Junto con Roger, el tercer personaje en discordia, protagonizan la obra de teatro Mark & Olivia escrita y dirigida por Marta Bayarri, más conocida como actriz que como dramaturga.

Todo sucede una noche. Nos encontramos en medio de un etílico reencuentro entre Mark y Olivia, dos ex novios  que se reencuentran tres años después de su rotura. Alcohol, canciones claves, nostalgia de un viaje a Grecia. Todo va hacia una sola dirección, con algún rodeo para sembrar dudas en los personajes, pero al poco se entregan uno al otro, pero un golpe en la calle los separa. No es nada, el tiempo justo para que otra vez las dudas y la extrañeza surja entre los dos. Al poco rato, aparecerá un hombre, borracho, que necesita la última copa y vaciar las penas sobre el pobre Mark mientras Olivia se está dando una ducha. Su presencia allí pero no es coincidencia. Es el novio de Olivia, bueno el recién ex novio. Así ya tenemos el triángulo. Hasta el momento la historia no ofrece nada que no hayamos visto otras veces, que no sigua ciertos cánones de comedia romántica. Pero finalmente y cuando más se pedía a gritos llega el giro que resitúa la historia a un nuevo punto imprevisible pero esperado. Hasta el momento la historia nos situaba los personajes, sus relaciones y otros detalles íntimos que luego van cogiendo relevancia. Pero a partir del giro, el dramatismo y la urgencia florecen para terminar con un buen final.

La historia arranca bien, pero se alarga en el desarrollo del juego sexual entre Mark (Oriol Ruíz) i Olivia (María Ribera), pero con la irrupción de Roger (Jacob Torres) el interés se reaviva con sus cuentos de borracho, sobre todo con las reflexiones sobre el tratamiento de las aguas fecales. Parece ser que la autora usa las reflexiones escatológicas para simbolizar ciertos estados vitales, pues más adelante le da punta al tema cuando Olivia habla de cómo se sentó encima de un cagarro en un momento triste. Lo que si conoce Bayarri son ciertos trucos, ciertas figuras que un buen guionista o dramaturgo debe saber. Se trata del macguffin, este elemento de suspense que motiva a los personajes, pero que en el fondo es una excusa argumental, sin una importancia relevante. He ahí esta figura, una escultura de una virgen descabezada, una koré cuya definición al final de la obra da sentido a su aparición y la cual contiene el secreto que puede cambiar la percepción de los personajes. O no.

Lo bueno de la propuesta es la naturalidad y la proximidad de las actuaciones y el marco en el que se desarrolla con el cual se logra la máxima verosimilitud. Pero da la sensación que hasta se hubiese podido dar más proximidad, pues en el fondo hay una línea con las sillas y delante sucede todo. Si se hubiese roto deliberadamente esta linealidad, con la disposición del público de otra forma y con los actores con más libertad de movimientos el resultado sería fantástico. Pero el objetivo de dar naturalidad y proximidad a esta historia está logrado. Y eso también es gracias a tres buenas actuaciones.

Mark & Olivia es una buena historia con unos personajes bien trazados, realistas, en un marco idóneo y que se representa en el bar El Coleccionista algunos días de abril. Busquen en facebook. Otra muestra de creatividad que busca sus formas y escenarios para expresarse y no quedarse en el cajón de los proyectos que no pudieron ser.

 

Mark & Olivia  de Marta Bayarri.

Dirigida por Marta Bayarri.          

Interpretada por Oriol Ruíz, María Ribera y Jacob Torres.

Tragicomedia de amor.

Algunos días de abril en el bar El Coleccionista.

 

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