Crítica de Mares i filles - Masteatro
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Crítica de Mares i filles

Hay distintas lecturas que se pueden hacer del musical “Mares i filles” que recala en la pequeña sala del Círcol Maldà. La historia es la de una hija que se va de casa y de cómo al decirlo se enfrenta a la incomprensión de su madre. Reproches cantados, miradas de desafío, una tensión emocional que todos hemos vivido a nuestra manera con nuestra progenitora. Además es una historia de dos mujeres, una relación materna filial femenina, que siempre es diferente de lo que sucede entre chico y mujer. Las dos se acusan al principio del conflicto de no haberse abierto lo suficiente, de que en el fondo no se conocen. Durante una intensa hora tendrán tiempo para sacar todo la verdad y el sentimiento que durante veinte años se guardaron. Se reencuentran. 

De manera parecida sucede con las dos protagonistas del musical, Nina y Mariona Castillo. Estas dos actrices que les separan años de profesión, pero no tanto de talento, también se han reencontrado. Triunfaron a lo grande con “Mamma Mia” hace diez años y des de entonces la relación profesional pasó a ser amistosa. Pero des de ya hace un tiempo que las dos tenían ganas de volver a compartir escenario, aunque nunca encontraban el momento ni el proyecto. Hasta que David Pintó y Clara Peya, compañeros de viaje de Mariona Castillo en más de un proyecto, decidieron que las dos eran las mejores candidatas para explicar esta historia. Pero aquí, aunque repitan roles, el ambiente no es happy flower como en “Mamma Mia”. La tensión se masca a través de unas canciones que recogen a modo de collage, pero con un pequeño marco temporal cronológico, instantes de vida entre madres e hijas.

La química entre las dos intérpretes es absoluta. El odio y el amor que se procesan los personajes se traduce en el juego de las miradas y de los movimientos, pocos y sin aspavientos, con una coreografía bien estudiada para mantener las distancias o reducirlas según el momento. Pero donde relucen las dos intérpretes es en la interpretación vocal. Estrés es un musical íntegramente cantado y sus creadores lo adaptaron al registro de voces de sus actrices. La amplitud de registros de Nina es espectacular, del hilo de voz medio roto, de un agudo casi imperceptible a esos graves expulsados des del esófago viene contrastada por la dulzura de voz de Mariona Castillo que sobresale en los escalados hasta los agudos. El lujazo de sentir estas dos intérpretes en la proximidad no sería igual sino vinieran acompañados de uno de los talentos compositivos más brillantes y enérgicos, Clara Peya. Esta joven mujer atesora ya una carrera musical como cantautora y pianista con una personalidad arrolladora que complementa con sus creaciones para la compañía de L’Era de les Impuxibles (“A-Murs, A Love Story”). En “Mares i filles” mantiene su sello estilístico pero lo aproxima a las cualidades vocales y rítmicas de sus dos intérpretes. Y verla picar las teclas del piano y contornearse con él añade un plus de emoción interpretativa (nada forzada) que captiva.

El salón del Círcol es el espacio idóneo, rodeados de libros (no en vano, pues el personaje de Nina es escritora), de aire modernista, un espacio pequeño y cuotidiano, donde madre e hija se asfixian hasta que una de ellas pide la libertad. Es este un canto a las madres y una llamada al amor que estas procesan a sus hijas, a pesar de los miles de errores de comunicación afectiva que se cometan. Pero también es un reencuentro precioso entre dos talentos generacionales. Como dijo Nina, su voz y la de Mariona se quieren, y aunque tienen sus personalidades propias, recorren un camino en paralelo gustándose y aprendiendo una de la otra. Y el resultado acústico e interpretativo es conmovedor, basculando entre la furia y la ternura hasta el reconocimiento de la otra y la conclusión de que ahora separadas sus vidas serán toda una aventura por la que hay que luchar.

Mares i filles de David Pintó y Clara Peya.

Dirigida por David Pintó.

Interpretada por Nina y Mariona Castillo.

Musical de relaciones maternas filiales.

Desde el  13 de noviembre en el Círcol Maldà.

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