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Crítica de Mar i cel - Masteatro

Crítica de Mar i cel

El viejo barco de Àngel Guimerà i Xavier Bru de Sala vuelve a surcar el Mediterráneo. La compañía teatral, especializada en musicales, Dagoll Dagom ha vuelto a montar su musical más icónico, «Mar i Cel» en el Teatre Victòria para celebrar sus 40 años. Es la tercera vez que reestrenan esta historia de piratas, después del estreno de 1988 y su posterior reposición en 2004. Sin duda alguna, este es el gran musical catalán por excelencia.

La historia cuenta como unos corsarios musulmanes tienen presos a un grupo de cristianos. El capitán de los piratas es Saïd, quien de pequeño fue expulsado del país después de ver como asesinaban a sus padres. Ahora surca los mares sirviéndose su venganza. Pero dentro del grupo de cristianos hay una mujer, Blanca. La obra escrita por Àngel Guimerà en 1888 es uno de los dramas románticos por excelencia de la literatura catalana, nuestro Romeo y Julieta. Un siglo justo después Dagoll Dagom encargó al escritor Xavier Bru de Sala para que la adaptara para el teatro. Al mismo tiempo el compositor Albert Guinovart se encargó de dotar al texto de una partitura única. El resultado se trata de una obra que se aproxima más al concepto operístico que no al musical, tanto por la estructura narrativa y musical como, sobre todo, por las voces, cogiendo todos los tonos, graves y agudos, de los barítonos a las más líricas.

El equipo de Joan Lluís Bozzo ha logrado con esta nueva versión armar el montaje con un montaje audiovisual espectacular. Las proyecciones de fondo otorgan la profundidad que exige el texto (y que el reducido escenario no puede aportar) con este mar y este cielo que va mutando, con el palacio real de Felipe III o con el zoco. Precisamente en este escenario donde las proyecciones cogen más sentido. Se trata de una escena onírica donde Blanca es acosada por musulmanes y cristianos y con el juego de proyecciones logra transmitir el agobio de la pesadilla.

Pero el empaque lo dan los actores y Bozzo y compañía hicieron un trabajo encomiable en el casting. En el escenario se suben una nutrida representación de las mejores voces del panorama catalán y que configuran un relevo generacional en muchos sentidos. Hay pero una excepción notable y sorprendente. Blanca es Anna San Martín, una actriz gallega de voz clara. Se pasea por los graves y los agudos con una dicción catalana perfecta, para una persona que hace unos meses no sabía ni decir bon día. Aún así, aquellos nostálgicos pensarán que la voz de Gonyalons y sobre todo la de Elena Gadel es mejor. Al lado de la chica está Roger Berruezo, Saïd, el capitán corsario. En este caso, Berruezo (quien ya había estado en la infame «Cop de Rock», también de Dagoll Dagom) se le nota un crecimiento, un trabajo brutal para dotar al personaje de una voz con una amplitud de graves que le queda como un guante. Pero el gran acierto de casting no está sólo en los dos protagonistas si no también en el resto del elenco. Vuelve Pep Cruz (actor bandera de la compañía) a ser Joanot, pero luego están Xavi Lite, voz de barítono para marcar el fiel Hassen, la voz del grumete Idriss, magnífica Júlia Jové, el Osman de Víctor Arbelo, el Albanés de Marc Vilavella, o la preciosa y delicada voz de Elena Tarrats entre muchas otras. Un reparto coral que marca el futuro del musical en Catalunya.

Pero por encima de todos hay un personaje omnipresente, el emblema de la función: el barco. Construido por Montse Arenós y Isidre Prunés (a quien se le dio un caluroso homenaje al principio de la función debido a su fallecimiento), el barco pirata es majestuoso con su caballo de mascarón, moviéndose de derecha a izquierda y girando sobre sí mismo gracias a un sistema hidráulico. El barco y el sistema son los mismos des de la primera función allá en 1988 y siguen dando el impacto necesario al público. Por eso, al final, y después de los reiterados aplausos a todo el elenco y el equipo artístico y técnico, se dejó unos minutos para que el barco recibiera también sus vítores mientras seguía surcando el mar hacia el infinito, para llevar este musical hacia la eternidad.

Mar i Cel de Àngel Guimerà i Xavier Bru de Sala.

Dirigido por Joan Lluís Bozzo.

Con Anna San Martín, Roger Berruezo, Pep Cruz, Xavi Lite, Júlia Jové, Toni Viñals, Marc Vilavella, Elena Tarrats, Víctor Arbelo, Toni Viñals y muchos otros.

Musical romántico.

Des del 25 de setiembre en el Teatre Victòria.

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