Crítica de 'Los hijos de Kennedy'

Crítica de ‘Los hijos de Kennedy’

Jose María Pou pone en circulación un espectáculo que se estrenó en Madrid allá por el febrero del 1977 y que ahora, coincidiendo con el 50 aniversario del asesinato de Kennedy, Pou ha vuelvo a dar vida al texto de Robert Patrick con un inmejorable reparto que despierta la atención de todos: Emma Suarez, Fernando Cayo, Maribel Verdú, Álex Garcia y Ariadna Gil. 

Los cinco actores están tremendos, ni que decir tiene el nivel interpretativo de cada uno de ellos. Pero algo falla en este monólogo a cinco bandas que a mitad de función ya no sabes ni porqué sigues allí, ni cuando va a llegar a su fin, por que carece de trama, carece de un hilo argumental. Cinco monólogos desordenados, cada uno contando su propia historia, rompiendo la cuarta pared para explicarnos sus vivencias. Ni que decir tiene que a cual más dramática.

Lo que nos quiere decir el texto a través de una estudiada labor documental donde a través de imágenes de archivo arropan la historia de los personajes, es que no todo fue de color de rosas en aquella época donde los movimientos de paz y amor se hicieron con el mundo, donde los Beatle, Bob Dylan o Jimmy Hendrix entre otros, pusieron la banda sonora de la época. En aquella época mucha gente se quedó anclada en el pasado, en la memoria de Kennedy, las drogas mataron a muchos jóvenes, tantos como en la terrible guerra de Vietnam, donde muchos jóvenes inocentes fueron conducidos al matadero. Sin olvidarnos de todas las chicas que querían ser como Marilyn Monroe, llegando a prostituirse por conseguir la fama, como es el personaje que da vida Maribel Verdu.

Un bar de la ciudad Neoyorquina, es el punto de encuentro de estos cinco individuos que carecen apenas de interacción entre ellos. Y es en este punto donde todo carece de sentido y es donde llega un momento que nos preguntaremos… cómo y cuándo se termina, sí todo es igual que al principio.

Un gran director, unos increíbles actores que se dejan la piel sobre las tablas pero carente de acción y hacen de este espectáculo un ente pobre y que no consigue llegarnos. La única excusa que veo para animarles a ver esta función es por lo bien que resuelve cada actor su personaje, pero no esperen nada más, porque no hay nada más.

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