Crítica de "Lo tuyo y lo mío" - Masteatro
Lo tuyo y lo mio

Crítica de «Lo tuyo y lo mío»

75 minutos. 75 canciones versionadas. Una historia de amor y desamor unida a través de las letras de un amplio abanico de temas conocidos: Desde Rocío Jurado y Raphael hasta Chenoa, Shakira o Julieta Venegas. Una comedia simple pero bien interpretada con la que se inicia la nueva etapa del Guasch Teatre de Barcelona, ahora renombrado como Eixample Teatre.

Sobre el escenario, unos compenetrados Manuel Ramos, Xènia Reguant –substituta reciente de Karen Gutiérrez– y Andreu Cañadell al piano nos cuentan la historia de una pareja que se crea y se destruye. Ninguno de los personajes tiene demasiada profundidad, -de hecho, ni siquiera sabemos sus nombres-. Pero eso no impide que nos quedemos con la actitud simpática, la gestualidad y la voz harmoniosa de los actores que los interpretan.

Tampoco sabíamos el nombre de la protagonista del musical Pegados, espectáculo con el que se pueden establecer varias similitudes. Para empezar, ambas son comedias musicales de pequeño formato y explican una historia de amor sencilla pero entretenida. Además, la propia Reguant fue su protagonista durante bastante tiempo. Y finalmente,  en ambos casos se mantiene un recurso que le suma frescura y calidad al montaje: la música viene interpretada en directo por un pianista que, además, deviene un personaje más en la obra de suma importancia y comicidad.

Sin embargo, lo que aquí se echa en falta es la mano de un guionista, de alguien que se enfrente a la complicada pero sugerente tarea de crear una trama más potente e ingeniosa. En Pegados, así como en el posterior Mierda de artista (que también protagonizó Reguant), había un planteamiento singular e incluso canalla que los hacían memorables. En este caso, el humor blanco y la estética naif –muy cuidado el vestuario propio de los años 80- recuerdan más a You say tomato, la última obra musical dirigida por el también director Joan Maria Segura sobre los problemas de una pareja. Sin embargo, en ese caso la historia también tenía detrás el trabajo de un dramaturgo que le daba una cierta profundidad.

Aquí la originalidad reside en el hecho de que la historia esté íntegramente montada a través de canciones, cosa que no deja a la dramaturgia un trabajo fácil. En defecto a su argumento poco sustancioso, la compañía ConUnCantoEnLosDientes utiliza para su trama de creación colectiva aquellas frases o sintonías más conocidas, de modo que puedan enganchar más fácilmente a los espectadores.

La puesta en escena es el otro elemento poco aprovechado. Con una escenografía formada por un sofá convencional, se echa en falta algún recurso menos recurrente. Como en los proyectos anteriormente mencionados se ha demostrado, un muy bajo presupuesto no debería ser un impedimento para una estética más atrayente, también en los elementos de encima del escenario.

En definitiva, Lo tuyo y lo mío es una apuesta azucarada –empezando por las galletas de obsequio con las que te reciben los actores al entrar en la sala- y poco ambiciosa. Parte de una buena idea que podría haber estado más desarrollada y, sin embargo, sirve como opción amena por la calidad de las interpretaciones y  el buen ambiente que transmiten.

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