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Crítica de 'Litus' - Masteatro
Litus

Crítica de ‘Litus’

Litus

Hay diversas salas pequeñas en Barcelona que funcionan como laboratorio de ideas. La primera es sin duda la Beckett que esconde en ella l’Obrador, una escuela para dramaturgos. Des de allí han pasado la gran mayoría de autores catalanes que ahora despuntan o que llevan años haciéndolo. Uno de ellos fue Jordi Casanovas quien se dio a conocer con la trilogía de Wolfenstein, Tetris i City/Simcity. Es probablemente uno de los talentos más jóvenes y más convincentes del momento y seguramente el próximo curso dará mucho que hablar por que tiene obra en el Lliure y en el TNC. Casanovas además ha creado su propia compañía, Flyhard, con la que ha trabajado des del principio y con la que decidieron el octubre de 2010 habilitar su sala de estudio y de ensayo para abrirla al público y sumar otro teatro más, otro laboratorio de ideas para la ciudad. Allí se han representado siempre textos nuevos de la autoría catalana contemporánea. Y ahora le toca sumarse a la familia Flyhard la autora Marta Buchaca, otra de las que seguro que han pasado por l’Obrador de la Beckett.

Buchaca presenta Litus en esta pequeña sala, donde la proximidad con los actores es tal que hasta se pueden llegara a rozar. Esta es la historia de cuatro hombres y una mujer, amigos todos ellos que se reunen para honrar la muerte de un amigo que se quitó la vida hace dos meses. La convocatoria la ha hecho Toni (Borja Espinosa) el hermano de Litus, el fallecido. Pero primero vemos en escena a Marc (David Verdaguer) y a Pau (Jacob Torres). El primero tiene problemas de relaciones con una mujer, pero lo que realmente le pasa es que aún no ha superado la ruptura con otra novia que tuvo en el pasado y por eso sigue con sus ansiedades; el segundo, el compañero de piso de Litus, resulta tan afectado que hasta sigue negando que su amigo se quitara la vida. Los primeros al aparecer son Toni y Laia. El primero, el hermano, el causante de la reunión; la segunda, su exnovia, afectada y con un sentimiento de culpa paliado gracias al psicólogo. Pero, por sorpresa de los dos amigos, hermano y ex novia son ahora pareja. El dolor les unió pero los otros dos no lo comprenden, sobretodo Pau quien actúa de defensor del recuerdo de Litus y quien le cuesta tolerar que las cosas no sean como las dejó el difunto. Por último llega, Pepe (Josep Sobrevals), músico que tocaba con Litus en una banda que nunca acabó de sonar bien, ni de convencer a muchos. Pero a éste le ha ido muy bien después de su muerte. Bajo el nombre de Josep (¿guiño irónico a Manel, grupo catalán archiconocido?), ha logrado el éxito y en breve tocará en el Palau de la Música. Ese éxito es celebrado por todos menos por Toni que acusa al músico de falso amigo. Esta antipatía da muestra de los primeros indicios de celos y envidias, no por Pepe, sino por su difunto hermano. Una vez todos en el salón, Toni lanza la bomba: Litus dejó una carta escrita para cada uno antes de suicidarse para despedirse.

Esta obra funciona, engancha al público por el juego de las cartas y sus posteriores conseuencias en cada uno, cayendo como un cubo de agua fría para algunos de ellos. Pero habrá algo, un detalle importante en las cartas que no cuadrará y que llevará esta reunión hacia un clímax y una resolución amable, el recuerdo sincero y entrañable de Litus des de los juegos jugados y las canciones cantadas de jóvenes.

En el texto pero hay cosas que chirrían. Se equivoca Marta Buchaca al explicar como fue el suicidio, tan rápido y de la manera que lo hace. No son los personajes que se hablan entre ellos, sino que cuentan al público lo que desea escuchar. Pero esos personajes no necesitan verbalizar con pelos y señales como fue el suicidio. Por otro lado acierta con el personaje de Marc quien con la comicidad de David Verdaguer y sus historias con sus ex logra suavizar el calado emocional y dramático que se vive en aquel salón.

Litus tienen un elenco interesante, pero irregular. David Verdaguer está bien, y el resto defienden bien sus parcelas. Pero Borja Espinosa cansa. Su personaje entra en escena con un porte serio, chulesco que resulta antipático y que logra cansar por sus constantes enfrentamientos con todo el mundo. Pero el dolor que siente Toni es diferente de los demás, es un dolor comido por la envidia hacia lo que ha sido su hermano. O al menos eso es lo que se acaba deduciendo por tal actitud a la defensiva. Y al final, el lloro de Espinosa, pues que tampoco es de lo más natural del mundo.

Marta Buchaca con Litus ha creado un juego interesante sobre el dolor por una pérdida de un amigo, pero basado en un juego estúpido pensado por un niño en cuerpo de adulto. Pero hay que aplaudir las cosas que están bien como la mínima escenografía de este salón, que requiere de una dirección de los movimientos de los actores meticulosa para no hacer en lo estático. Buchaca logra componer ciertas fotografías que explican muy bien ciertas escenas, como en la última, la del juicio final a Toni.

Litus de Marta Buchaca
Dirigida por Marta Buchaca
Interpretada por David Verdaguer, Jacob Torres, Borja Espinosa, Anna Alarcón y Josep Sobrevals.
Drama con toques cómicos.
En la sala Flyhard hasta el 30 de julio.

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