Crítica de 'La sombra' - Masteatro
La sombra

Crítica de ‘La sombra’

La sombra

Tanto si eres fan de la interpretación sin palabras como si lo tuyo es el mimo teatral gestual, esta obra es para ti.

Al frente de esta creación de Toni Albà y Jordi Purti titulada “La sombra” está el gran Josep Compte, uno de los mejores maestros del teatro del gesto y dirigido esta vez por Julián Ortega.

En el Teatro Alfil de Madrid se convierte en un protagonista que se desdobla de su identidad, y lo que hace es meterse en la piel de otros. Imaginad una sustitución permanente de la personalidad ¿porqué? Pues porque Quim es un actor especialista en sustituir a artistas famosos. Él es un fiel espejo de ellos, y así se convierte en…

¡¡La sombra!!

Con ayuda de varias máscaras imaginarias y con un gran arte en escena consigue convertirse en sus dobles. Con pasmosa facilidad, adopta a la perfección diferentes personalidades para al final catapultarse como el hombre de las mil caras. Lo mejor de todo es que en ningún momento de la actuación múltiple, nadie puede apenas sospechar que detrás de todos, hay un sólo hombre.

Una chica, un viejo, un hombre adulto… y mi favorito, el personaje que más me ha llegado de todos a los que interpreta, Juán. Con este hombrecillo de aspecto calmado y bonachón  pero que esconde a su vez a un ser ambicioso y exigente, Josep Compte consigue algo sublime: “encontrar el personaje”. Juan es su mánager, amigo, confidente, consejero, cómplice y maestro.

La obra transcurre y de pronto llega una nueva etapa en la vida de Quim. Después de un tiempo de giras y sustituciones, Quim empieza a cansarse de su trabajo y empieza a dudar de su personalidad y no sabe cuándo es él mismo o cuándo se convierte en los personajes a los que sustituye.  Aterrorizado, decide dejar para siempre ese juego peligroso en el que se mezclan realidad y ficción.

Y entonces sucede lo mágico, la obra nos envuelve y empezamos a comprender a la sombra, a sentirnos parte de ella, a sentirnos víctima de su total posesión. Dónde estamos nosotros, en qué lugar ha quedado la esencia del ser humano, cuando resurgirá la verdadera personalidad.

Llegados a este punto y después de compartir esta reflexión, una de dos. O yo soy demasiado profunda, o no me equivoco al decir que efectivamente este es un tema en el que se puede indagar y mucho, porque el tema da de sí. No se trata de algo aislado a nosotros. En el fondo, todos sabemos lo que es ser “la sombra” en la vida, cuántas veces lo habremos sentido…ese momento en el que hemos sido la sombra de lo que queríamos ser y, quizás con demasiada frecuencia, nos hemos dejado llevar por las decisiones de otros en lugar de tomar las nuestras propias. Moraleja: no seas la sombra, nunca más.

Toda la gloria para el arte del mimo. Y que viva, y que nunca muera. De momento, 6 y 13 de noviembre, podéis disfrutar de ella, cómo no, en el Alfil, con cervecita, “frutitos” secos y ¡¡a vivir!!

 

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