Crítica de 'La reina de la belleza' - Masteatro
La reina de la belleza

Crítica de ‘La reina de la belleza’

La reina de la belleza

Nos enfrentamos a una de escenografía modesta, pero con un gran texto y unos actores muy buenos.

El texto, de Martin Mc Donagh, fue premiado en 1998 con el Premio Tony a la mejor obra teatral. Cuenta la historia de la madre y una hija que viven en un pequeño pueblo en el corazón de Irlanda. La madre, hipocondriaca y cruel. La hija, condenada a cuidar de la madre, convive amargada con la soledad. El autor es conocido por llevar al extremo el “teatro de la crueldad”, presentando escenas dialécticamente violentas.

La obra sucede en su totalidad en la cocina, con la radio como única conexión con el exterior. Es inevitable pensar constantemente en “La casa de Bernarda Alba”, por el ambiente opresivo del confinamiento físico y emocional, por la alegría y la libertad que representan los personajes que viven en el exterior, por la locura y la crueldad que se respira en el ambiente, etc.

“La reina de la belleza de Leenane” ha sido traducida y adaptada por Viky Peña. Gloria López, a la que hemos podido ver en algún trabajo de Calixto Bieito y de Miguel Narros, interpreta a Maureen, la hija, haciendo un estupendo trabajo actoral. En el papel de la madre, encontramos a la veterana Maite Brik, que lo borda. Los hermanos Doole son llevados a escena por Orencio Ortega y Pablo Gómez-Pando, en una interpretación correcta.

Este montaje no es apto para personas que gusten de las obras ligeras con diálogos previsibles. Durante unos cien minutos te mantienes expectante en la butaca y poco a poco se te va encogiendo el alma ante la crueldad de los diálogos. Claramente recomendable para los amantes del teatro.

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