Crítica de "La importancia de ser Frank" - Masteatro
La importància de ser Frank

Crítica de «La importancia de ser Frank»

Si el sarcasmo se personificara en un autor, sin duda cogería una forma muy parecida a la de Oscar Wilde. En la sociedad inglesa de principios de siglo XX, entre una clase bien estante pomposa y totalmente entregada a las apariencias, el autor conseguía lo mismo que en la edad media los juglares de Shakespeare: divertir al personal a base de mofarse del mismo. Por supuesto, tal proeza no está a la altura de todo el mundo. Pocas personas en la historia han tenido el suficiente ingenio como para camuflar grandes verdades en historias entretenidas. Y eso convierte sus obras en narraciones de múltiples capas en las que cada uno escoge hasta donde puede o quiere llegar.

La importància de ser FrankThe importance of being Earnest en inglés o La importancia de llamarse Ernesto en castellano- es su obra teatral más conocida, una clásica comedia de enredos en la que los juegos de palabras son el principal atractivo. En ella, detrás de un argumento típicamente sencillo de amor a 4 badas, se esconde un mundo de parlamentos ingeniosos llenos de crítica a la hipocresía. En un medio tan volátil como el teatro, el público debe estar muy atento para captar todos los matices y, del mismo modo, los actores necesitan un gran dominio del texto para recitarlo rápidamente sin perder la velocidad y la espontaneidad de la acción. Quizá ese es el motivo por el que, siempre siguiendo su punzante estilo, Wilde trascendió más como novelista que como dramaturgo.

Esta no es por tanto una obra sencilla, y sin embargo destaca la claridad con la que recitan los 8 actores que la interpretan en la primera producción de la temporada del Teatre Akadèmia.  En este montaje, el director Emilià Carilla mantiene la esencia mordaz del texto, pero la enmascara en una proyección jovial y espontanea propia de este tipo de comedias.

Enka Alonso y Sílvia Forns centran sus interpretaciones en las diferencias y las semejanzas entre sus personajes Gwendolen y Cecily: la primera de estilo refinado, la segunda mucho más movida y alocada, ambas igual de joviales y espontaneas. Con respecto a los chicos, Marc Garcia Coté y Toni Mas retratan a los jóvenes de la época manteniendo la clase en su voz y en su compostura, en parte con una cierta feminización en sus movimientos. Por su lado, Cristina Cervià se pone en la piel de la dominante noble lady Bracknell, enfatizando su actitud prepotente y manipuladora y exagerando sus enfados con una voz gutural que pretende sin demasiado éxito acentuar la comicidad.

Respecto a la puesta en escena, la obra muestra una escenografía simple y contemporánea, sin demasiados elementos más allá de un sofá y algunas flores que recrean el jardín de la casa de campo. La iluminación complementa la historia enfatizando los lugares y los momentos más importantes.

Con un ritmo variante que combina escenas ágiles con otras quizá demasiado paradas, la historia despunta en momentos concretos. Por ejemplo, la pelea de gatas en celo entre las dos protagonistas femeninas, moderada repentinamente a causa de la aparición del mayordomo –breve pero eficaz doble interpretación de Jordi Vaqué-. También lo logra la escena de la reconciliación, en la que el orgullo de las mujeres debe lidiar con sus sentimientos.

En definitiva, un espectáculo entretenido, con elementos irregulares, que cuenta a su favor con un texto punzante y divertido de uno de los grandes clásicos de la literatura. Poco importa que la obra se escribiera hace más de un siglo: el amor, el orgullo y la hipocresía que retrata siguen igual de vigentes.

La importància de ser Frank de Oscar Wilde.

Dirigida por Emilià Carilla

Interpretada por Enka Alonso, Cristina Cervià, Sílvia Forns, Marc García Coté, Àngela Jové, Toni Mas, Victor Pi y Jordi Vaqué.

Comedia de enredos.

Hasta el 17 de enero en el Teatre Akadèmia.

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