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Crítica de 'La festa salvatge' - Masteatro

Crítica de ‘La festa salvatge’

Seguimos dando a conocer a aquellos que no se deprimen, que no sumergen su talento si no que lo canalizan hacia productos hechos con el máximo entusiasmo, que terminan creando pequeñas compañías nacidas alrededor de una idea y que la hacen crecer hasta dar forma al espectáculo final. Y así sucedió con un nuevo musical que seguro será un éxito, La festa salvatge, adaptación del musical de Andrew Lippa, The wild Party.

Todo nació en un pequeño estudio de voz, canto e interpretación conducido por Anna Valldeneu i Alexandra Morales, dos cantantes y actrices que des de su estudio el año pasado organizaron un taller para profesionales para trabajar el musical de Lippa. Fue la propia Valldeneu quien escogió el musical, una obra maestra que cautivó el público del Off-Broadway en el 2000. Y ahí llegó otro talento, el de Roger Batalla quien se encargó de adaptar el texto al catalán en un trabajo de chinos. Y como si los astros se hubiesen alineado, apareció por aquel taller Ever Blanchet, el responsable del Teatre Gaudí Barcelona i el Teatre Versus. Así des de la semana pasada el Gaudí celebra una fiesta sórdida, tremendamente elegante, excesiva, pasional y con personajes de dudosa moralidad. Puros años 20 en Nueva York.

En esta época Queenie es la reina del vodevil, una mujer deseada y que usa los hombres como pañuelos de usar y tirar. Al otro lado está Burrs, un popular clown que tiene a todas las mujeres a sus pies. tal para cual vaya. Se conocen, se unen, prende la llama de la pasión y explota. pero toda explosión remite, todo se enfría y su relación, al poco, se vuelve rutinaria. Un día de verano, aburrido hasta el trastorno, Burrs abusa de Queenie. Ésta promete vengarse y prepara una fiesta para humillarle en público delante todos sus amigos. La juerga contará con un invitado especial, un hombre apuesto, honrado, Black, un caballero que no tiene nada que ver con la decadencia de la fiesta pero que añadirá la dosis de drama necesaria.

Hay varios motivos para congratularse con esta adaptación. La historia es muy potente, en la línea de Chicago o Cabaret, pero más oscura y sexual. La adaptación del texto es concisa, buscando la rima perfecta en las canciones y teniendo en cuenta el verso y la sonoridad de la partitura original.

La escenografía es precisa, formada por elementos distribuidos en el escenario: una cama de matrimonio, un par de sillones, una bañera, un retrete, una barra de bar. Estos objetos forman pequeños sets que los personajes van moviendo al ritmo de la música y el baile. Así con la ayuda de las luces van fijando los sitios donde suceden los hechos en un teatro pequeño que permite tener a los actores al lado de las butacas. Un lujo para un musical que bien podría suceder en un escenario convencional pero que carecería de la magia del teatro pequeño. Tal como si fuera un Café-Teatro a principios de siglo XX en Manhattan.

Los números musicales son magníficos, corales la mayoría, moviéndose al ritmo de jazz, el claqué, el cabaret, el charlestone y todos los endiablados ritmos de aquella época, y dando cancha en algunos momentos a los bailarines solistas como en el caso del elegante y delicado (pero corto) baile del personaje mudo, interpretado por Lino di Giorgio, que por algo será es el coreógrafo del montaje.

Y el elenco. Empezando por el cuarteto protagonista. Queenie es Xenia García, una actriz de musicales curtida en grandes producciones como Los Miserables o Fama. Su composición en esta fiesta es la de una mujer con contradicciones, de la seducción a la vulnerabilidad, sentimientos que filtra a través de la voz en todos sus tonos. Más comedido, más rebajado porque así lo pide el personaje está Roger Berruezo (Cop de Rock, Hoy No me puedo levantar,…) quien interpreta a Black. Una gran voz que aquí queda a medio gas por haberle tocado el personaje más flojo del cuarteto. Esto no les pasa ni a Xavi Duch, ni a Maria Santallusia. Santallusia pone voz y cuerpo a la viciosa Kate, quien se lleva toda la atención des de su aparición con su contorneo, su lengua mordaz y una mirada lasciva que no pierde ni un segundo. La actriz es una fija de Egos Teatre, pequeña gran compañía de musicales, y con este musical alza el vuelo gracias a este personaje que le permite ser la más gamberra de todos y cantarlo todo con alegría. Pero el gran vencedor es sin duda Xavi Duch (A força de cançons, Hair, 40 el musical,…), quien merecerá a partir de esta obra un reconocimiento mayor no solo a nivel vocal (otro cantante que sabe dar con el tono de voz exacto para su personaje) si no también a nivel interpretativo. Si bien Burrs es sin duda el personaje más rico y con más matices de la obra, Duch lo entiende y lo refleja con carisma, crueldad y perversidad viril así como en su celosía embriagadora. El mito del payaso oscuro y cruel tiene aquí su mejor valedor. Gran cuarteto pues que lucen bien en solitario y muy bien  en conjunto, en canon.

Alrededor de estos personajes deambulan los distintos convidados a la fiesta que en momentos interpretan a sus personajes y en otros están de coro de bailarines. Distintas voces, distintos cuerpos, pero todos entregados a la causa etílica y sexual de esta gran juerga. Cabe destacar distintos personajes pero sobretodo el de la lesbiana, interpretada por Isa Mateu, quien tiene su propio tema. Igual que con los personajes de Eddie, el boxeador y Mae, la pequeña bailarina, representados por Ferran Guiu i Laura Prats, cuyas voces combinan fantásticamente por contraste y que ofrecen un momento divertido y tierno. El resto también tienen sus momentos aunque sus funciones están en ser la comparsa, el movimiento y el color de La fiesta salvaje.

Nos sentimos agradecidos de esta crisis que genera estos pequeños proyectos nacidos de una idea, de un taller y en los cuales se acaban apuntando otros actores que por falta de proyectos de mayor presupuesto deciden enfrentarse al veredicto de este público tan cercano que dispone el Teatre Gaudí. No se deben preocupar porque seguro que el veredicto será unánime: puro Broadway, espectacular.

 

La festa salvatge (The wild party) de Andrew Lippa.
Dirección de Anna Valldeneu.
Dirección musical de Filippo Fanó.
Coreografía de Lino di Giorgio.
Con Roger Berruezo, Xavi Duch, Xènia García, Maria Santallusia, Isa Mateu, Ferran Guiu, Laura Prats, Arnau Gol,…
Musical dramático de cabaret
En el Teatre Gaudí Barcelona hasta el 21 de abril.

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