La balada de los espias

Crítica de ‘La balada de los espias’

La balada de los espias

ENTRE ESPÍAS ANDA EL JUEGO

Según comenta, Salvatierra idea La balada de los espías tras su lectura y asombro del ensayo de Téllez Gibraltar en el tiempo de los espías y el documental de Mora, Operación Algeciras.

Su obra pretende adentrarnos en esa atmósfera que se urdía al sur de Europa y que yo particularmente desconocía. Y con tal cometido, me propuse asistir a su representación. El mundo de dobles identidades, las contraseñas, las tretas y artimañas de aquellos espías con el trasfondo de la bahía algecireña más hammettiana se fue diluyendo para dar paso al trabajo vertiginoso de los actores: sus mutaciones de personaje y de acentos brillantemente imitados; sus malabarismos con los tonos en frases y palabras entremezclando varios idiomas, lograban sacar el brillo que el texto reclamaba. Valiéndome de un símil musical, la sexta cuerda de la guitarra de Salvatierra estaba por afinar; el sonido grave que debería reportar el trasfondo del texto del que se vale, necesitaba una vuelta más de clavija. Iñigo Núñez y Asunción Sanz -que también formaban parte del anterior reparto de Lilith, Adán y Eva o la rebelión del Edén- demuestran registros plurales, acompasados en un humor a punto de caramelo, empastando sus voces en un duetto multilingüístico a fin de sostener entre bromas y veras la acristalada arquitectura dramática de esta pieza.

Es de agradecer la música en directo de Michel Suárez al piano quien, no sólo ameniza llenando la escena de notas propias de clubes norteamericanos en blanco y negro, sino que encarna al más singular camarero voyeur y cómplice de estos largometrajes de antes.

Como afirma Ossorio, su director, en palabras de Brecht, el teatro debe siempre divertir, así que en esta función así se ha logrado. Risas en las gradas y el público abandonando la sala con la sonrisa puesta. La actuación de Núñez con uno de sus personajes dando tributo a las Islas Malvinas coronado con grácil acento argentino y la de Sanz con la defensa de un Hitler que parece de TBO en una espía típica de Ionesco, mantienen el entretenimiento hasta la sorpresa del final.

Tras su paso por la Feria de Teatro del Sur de Palma del Río, y una vez terminen a principios de octubre en Sevilla, próxima cita de síntesis producciones: Zaragoza.

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